El mundo de las soledades

17 Junio de 2024
17 Junio de 2024
El mundo de las soledades
El mundo de las soledades

La Dra. Patricia O'Donnell es médica psiquiatra y psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la International Psychoanalytic Association (IPA).

Vivimos en una época marcada por la hiperconectividad, la hiperactividad, donde el consumo intenta dar identidad a la persona (el individuo es definido por su apariencia externa y la cantidad y calidad de sus pertenencias), la fantasía de ubicuidad trata de demostrarse con las selfis, y los likes son la gran expresión de cuánto nos quieren y nos siguen. Paradojalmente, tanta conexión puede acentuar la vivencia de soledad, pues, el sujeto al sumergirse en satisfacciones temporales y efímeras, al fin, se queda más solo.

Diferentes organismos internacionales calificaron a la soledad como la epidemia del siglo XXI, en la que jóvenes, adultos y ancianos pueden verse afectados por igual.

Aunque el mundo de las soledades es muy variado.

Por un lado, tenemos la soledad padecida, “el sentirse solo” (lonliness), ligada al desamparo, acompañada por estados de tristeza, que puede llegar a provocar un gran sufrimiento y resultar muy penosa, hasta desesperante. Incluso, con el tiempo, disminuir la función cognitiva con mayor riesgo de demencia. Todo está en baja y demanda una consulta psicoterapéutica, para pensar qué lleva a ese dolor y a esas limitaciones, y a la búsqueda de un vivir más pleno y creativo.

La soledad elegida (solitude) que no implica aislamiento ni exclusión del otro, es “el estar en soledad”, que puede ser rica, inspiradora y creativa. Pensemos cuántos creadores eligen la soledad para crear las condiciones propicias para su desarrollo espiritual, artístico o intelectual. La originalidad de la creación demanda un trabajo meditativo y solitario.

Diferenciándolas de la obligada o el aislamiento. No nos olvidemos de la pandemia con el lockdown, la distancia social, etc., etc., que aún seguimos sintiendo sus coletazos.

Varios psicoanalistas hablan de la soledad, pero es Winnicott quien consideraba la capacidad de estar solo en presencia de la madre como un importante signo de madurez del desarrollo afectivo. Así, la capacidad de estar solo se funda en la experiencia de estar solo en presencia de alguien. Habla de una soledad esencial. Concepto positivo sustentado por un ambiente humano desde donde emerge el existir. Es, entonces, la soledad una parte inevitable y necesaria de la condición humana.

Actualmente, hay una mirada negativa sobre la soledad. Es casi impensable la posibilidad de desconectarse un tiempo suficiente para vivir experiencias en soledad, por ejemplo, con la Naturaleza, para crear un espacio de reflexión, o experimentar el asombro frente a lo inesperado, el encuentro maravilloso con lo cotidiano, la armonía y hasta por qué no, una epifanía.

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