De todos los panoramas que se presentan para dar una dimensión del problema del miedo a fracasar en la intimidad, uno de los problemas de mayor magnitud es el que acontece con los varones que se sienten expuestos o sobreexigidos y que concluyen en lo que consideramos como "impotencia sexual".
Los hombres que han vivido esta experiencia, reconocen que el nivel de ansiedad que experimentan frente a situaciones nuevas o claramente a una situación en donde se sienten sumamente exigidos respecto al rendimiento o la frecuencia provocando un resultado parecido al fracaso en la respuesta sexual que termina siendo un problema a corta distancia y en forma definitiva.
Las coincidencias de hombres solteros y aquellos que se encuentran en relaciones estables muestran resultados bastante homogéneos cuando está determinado el fracaso por factores externos, o sea que claramente la situación en la que se encuentra como sobre exigencia o expectativas que no se cumplen.
Es importante remarcar que las mujeres suelen ser muy representativas en el momento de determinar el camino que se trazará ante esta sensación de angustia, la pérdida de erección resulta muy frustrante para el varón y una verdadera preocupación. Esto sin duda indica que la pareja es disfuncional y tiene que atender el problema como pareja y no en forma unipersonal.
Las consultas en general muestran el error de muchos al responsabilizar a uno como determínate del problema, en este caso no se podría conseguir ni siquiera siendo optimista un resultado positivo. Los varones que se enfrentan a una experiencia tan traumática, como es el fracaso durante el coito que repercute en la apatía sexual posterior, se esmeran por encontrar una definición al problema, pero por un camino equivocado.
Algunos tips ayudan mucho a que esta situación no se prolongue en el tiempo, a quitarle un nivel alto de exageración que se refleja en el temor por el futuro sexual de la pareja.
Es tranquilizador entender que esto no se debe al anuncio de una enfermedad sexual o que determine falta de deseo, sino que pueden existir otras causas, falta de comunicación, por ejemplo. Es importante tener suficiente confianza para minimizar el daño y explicar el motivo que origino el fracaso, la ausencia o apatía sexual.
Volver a intentar, aunque parece que podría ser un riesgo con mayor claridad en cuanto a entender que no existe una falla médica y que el problema tiene solución, siempre que se hayan hecho las consultas pertinentes al profesional para saber la causa y descartar cuestiones clínicas que favorezcan un diagnóstico de disfunción. El cerebro sin duda es el órgano sexual más importante y es porque con la cabeza podemos determinar la función del órgano.
En la actualidad hay muchísimas alternativas que favorecen encontrar una respuesta positiva, evitar el temor que provoca el fracaso sexual o la perdida de erección, por ejemplo" la pastilla azul "fue una revolución científica, que muchas veces funciona como placebo para volver a encontrar la respuesta esperable y perder el miedo.
La mirada del espectador
La mujer que experimenta el fracaso en el coito, o la perdida de erección del varón muchas veces tiene sentimientos contrarios, por un lado, entiende que debe contener la situación, acompañar la angustia que genera esta frustración y buscar una salida elegante cambiando de tema y buscando una tarea que distraiga al actor; sin embargo, no todas las mujeres somos iguales y muchas veces se entiende esta respuesta como falta de amor, perdida del deseo o posible infidelidad.
En algunos casos el miedo se detecta cuando el varón siente mucha presión, y en ocasiones cuando la exigencia se debe al deseo de fecundación que no ha sido consensuado. Las mujeres muchas veces buscan la forma de justificar el aislamiento, la abstinencia y otras situaciones y en diversas ocasiones sin querer boicotean el progreso del varón. En ocasiones se manifiestan cansadas de consentir al varón, esperarlo o tener una respuesta contemplativa, y terminan evitando el contacto, tomando distancia o siendo infieles como último recurso en búsqueda de algo que les aumente la autoestima para volver a sentirse deseadas en un contexto bastante desolador.
Pensemos el placer
En distintas ocasiones se ha llegado a descubrir que todo lo que se pueda comunicar resulta una promesa de alivio, lo que se reprime es contradictorio para resolver cuestiones relacionadas con la intimidad, si es difícil hablar de lo que no seduce, de la falta de empatía, de la búsqueda del deseo y como encenderlo, de cómo descubrir el placer, lo mejor es acudir a un mediador que ponga en palabras comportamientos de la pareja, son temas fundamentales para el crecimiento de la relación.
El sexo es maravilloso a todas las edades, y siempre existen maneras de descubrir el placer tener éxito con una pareja no determina el éxito con todas, ya que a lo largo de la vida sexual se experimenta de diferente forma la vida íntima y a veces se vuelve más animada la vida erótica y libertad sexual para poder experimentar cosas nuevas, por ejemplo un camino posible es a través de la fantasía que nutre de experiencias más atrevidas y renovadoras.
Un fracaso no implica el final de la vida sexual
De los fracasos aprendemos, ya que dan a luz señales del mal funcionamiento de un comportamiento, esta señal debe ser detectada a tiempo y tomar la iniciativa de consultar, esto puede ser el principio de un cambio hacia una intimidad más sana, pero también puede ayudar a descubrir una disfunción que sea consecuencia de un problema médico clínico, por eso es fundamental hacer caso a las señales del cuerpo para evitar posibles consecuencias más graves.
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