El joven empresario que transforma el arte en inversión y legado
Hoy conversamos con un joven empresario paraguayo Federico Cortázar Von Horoch, gerente del la galería, "Arte Actual" que, a sus 27 años, ha convertido su pasión por el arte en un proyecto de vida y de inversión. Hablamos de coleccionismo, emprendimiento y el poder transformador de la cultura.
Cortázar afirma que la adquisición de obras y posterior venta de las mismas es la mejor inversión que uno puede realizar en la vida ya que las obras influyen hasta en el estado de ánimo, afirma.
¿Cómo nace este proyecto? ¿Cómo te interesas en el mundo del arte?
Para mí el arte siempre fue parte de mi vida, desde que tengo memoria. Mi abuelo, Jorge Von Horoch, era artista, y eso me permitió crecer rodeado de obras, pinceles y conversaciones creativas. Con el tiempo, conversando con curadores, críticos y clientes, fui aprendiendo no solo a apreciar el arte, sino también a entender el valor del coleccionismo. Tengo 27 años empecé a los 17 años. Me di cuenta con el tiempo que el arte es la mejor forma de invertir, algo seguro que te llena, que puede embellecer a tu casa tanto como a vos también algo que con el tiempo vos podes dejar a tus hijos, nietos, donar o dejar en la historia del Paraguay.
¿Qué tipo de obras te llaman la atención?
Me atrae mucho el estilo de Fidel Fernández, porque tiene un enfoque crítico-social que retrata realidades que solemos ignorar, pero que están ahí. Me gusta que sus obras te obliguen a mirar de nuevo y reflexionar sobre el país. A la hora de elegir, la obra tiene que llamarme, resonar en mi alma y tener un significado personal. Y sobre todo, debe ser única. Evito las serigrafías y obras repetidas, porque creo que la originalidad es lo que garantiza su valor futuro.
¿Cuál ha sido la adquisición más importante que has hecho?
Una pieza de Julio Le Parc, uno de los grandes maestros del arte argentino. Fue una compra muy especial, incluso tuve que pedir un préstamo para concretarla. Es probable que sea la única pieza de este tipo en Paraguay. Esa adquisición me enseñó que, a veces, para obtener algo valioso hay que arriesgarse.
"El arte es lo único que embellece tu casa, tu alma y, al mismo tiempo, tu futuro."
¿Cómo ves el talento artístico en Paraguay en comparación con otros países?
He visitado ferias, museos y galerías en el extranjero y puedo decir con seguridad que el talento paraguayo muchas veces está por encima de lo que se ve afuera. Sin embargo, a nuestros artistas les falta guía. Uno de los errores que veo es la repetición de obras: cuando se replica demasiado, se pierde valor. Las piezas deben ser únicas para trascender.
Como empresario, ¿qué consejo darías a los jóvenes que quieren invertir en arte?
Que no tengan miedo. El arte es una inversión segura y con un valor emocional inmenso. Lo peor que puede pasar es que vendas al mismo precio que lo compraste, pero con la ventaja de haber disfrutado la pieza. Así como una joya realza a una persona, el arte embellece un hogar y le da alma. Además, puede convertirse en un legado para tus hijos y nietos. En cualquier rubro podes ser exitoso, lo único importante es que le pongas amor y pasión y que vayas siempre innovando en cualquier emprendimiento.
¿Qué proyectos tenés a futuro?
Quiero participar más en ferias internacionales para que nuestros artistas se proyecten al mundo. También sueño con crear un museo o un espacio de exhibición donde cada cliente done una obra, y así mostrar al público lo que hoy está guardado en colecciones privadas. En Paraguay no se invierte lo suficiente en arte, y creo que eso debe cambiar.
Empezaste a coleccionar a los 17 años. ¿Qué te ha enseñado esta experiencia en el plano empresarial?
Me enseñó que cualquier rubro puede ser exitoso si le pones amor, pasión e innovación constante. El arte no solo es inversión: es paz, es felicidad y también es una manera de abrir los ojos a realidades que preferimos ignorar. Y eso, para mí, es invaluable.