De qué hablamos cuando nos referimos a "ghosting"
En la era de la oferta sexual, esta práctica resulta el común denominador de muchas relaciones. No hay edad para entender que esta modalidad se ha instalado en adultos jóvenes y adolescentes que, como experiencia en estos últimos prepuberal, comienzan a entablar relaciones. El miedo al compromiso se vuelve un pronóstico desalentador para esas parejas que empiezan un romance con esta tendencia.
La variedad en diferentes relaciones muestra un Donjuanismo que refleja solo un perfil alejado del encanto, aunque en un principio resulte llamativo. Muchas mujeres se sienten apenadas cuando evidencian conductas de distancia al entablar una relación que parece prometedora, de pronto, ni explicación ni aviso para la fuga. La sensación es de abismo, de vacío, de miedo. No hay ningún rastro, ni explicación o excusa que de equilibrio a la ausencia injustificada. Si bien son intentos de provocar en el otro una angustia desoladora, para permanecer de alguna manera en su pensamiento, provocando sentimientos confusos. La confusión y tristeza que percibe el impactado por la conducta de fuga es bastante alarmante y esta repercute en la autoestima.
¿Cómo se lee esta conducta de evitación?
Existen situaciones que muchas personas no pueden enfrentar, por lo tanto, prefieren desaparecer ante de dar una explicación o descifrar sentimientos, algunas experiencias que están condicionando la culpa o remordimiento son muchas veces evitadas por quienes se apartan de situaciones que los hacen sentir la inminente pérdida del control. Manipular los sentimientos suele ser una experiencia riesgosa que a través del ghosting colabora en la evitación de enfrentar la situación. No importa que tan inmaduro sea ese comportamiento, anulando toda responsabilidad afectiva, generando un vacío en quien recibe este abandono y afirmando la imperiosa necesidad de una explicación. Hay características específicas de estos personajes que se pueden evidenciar de antemano, el bloqueo, borrar mensajes, dejar de seguir o desaparecer; son modalidades que caracterizan el ghosting. El temor a establecer una relación amorosa o sexual se expresa con una gran habilidad para desaparecer del vínculo sin dejar rastros y evitar momentos
complicados o el hecho de dar respuestas a ciertos comportamientos.
Teñidos de miedo los responsables de conductas sin empatía, evidencian un gran desapego emocional.
La experiencia en un vínculo sexual casual también expresa la imposibilidad de establecer una relación madura, el problema está en la forma que se experimenta el sexo afectivo y la intensidad de aprehensión, es común una dificultad en poder expresar emociones respecto a cómo "afecta el vínculo a la persona". Poder encausar la vida de quienes quedan dañados en este tipo de maltrato es uno de los objetivos terapéuticos actuales. Existe un tipo de personalidad que suele ser atractivo para los que tienden a hacer ghosting como medio de vida, en algún momento la conducta se vuelve oportunista y hasta adictiva.
Los impactos emocionales que genera en la víctima son de alta intensidad, es una especie de maltrato psicológico y claramente violencia emocional. La idea de la ausencia de una explicación hace que se genere un mecanismo de incertidumbre que se extiende vulnerando la confianza y seguridad en una misma, la culpa por creer que es propia la responsabilidad sobredimensiona el trauma psicológico de la víctima.
Como experiencia es de mucha utilidad saber utilizar la intuición para reconocer este perfil de individuos, poder elegir el lugar donde buscar relaciones sanas para establecer vínculos sanos y verdaderos.
La peor estrategia es buscarlo
Aprender a dar espacio, cerrar el ciclo y hacer el duelo, estas personas no saben cómo manejar las emociones sentimentales, no es una tarea fácil ayudarlos a manejar el miedo al compromiso y conocerse a sí mismo. En general existen muchos traumas infantiles que determinan conductas típicas de desapego emocional para evitar el compromiso afectivo y sentimientos amorosos.
El miedo al amor y a sentir emociones es uno de los principales problemas que deben trabajar quienes no pueden conectar con el otro, o no sienten empatía.
Las personas que viven este rechazo afectivo continúan tratando de trazar el camino que las orienten en encontrar la respuesta sobre este mecanismo de abandono.
Afectados a una realidad ajena a la del resto, solo la terapia puede dar explicación a conductas antipáticas como estas y sin emocionalidad, la sensación de miedo y angustia que provoca esta situación, como resulta de dejar de contestar llamadas, desaparecer de los ámbitos comunes de encuentro. Aunque las redes motivan el desencuentro y facilitan este tipo de devolución que son generadas sin efectos por el anonimato.
La manera en que establecemos vínculos poco empáticos es lo que hay que trabajar, reparar estos defectos que se están convirtiendo en el nuevo modelo relacional del futuro, es la tarea más importante a perseguir, en estos instantes en que se han convertido en una cuestión de forma.
Lo más significativo es como trivializamos y nos corremos del lugar, sin duda para hacernos responsables de nuestras actitudes, la tarea de enfrentar los problemas y decir lo que nos pasa o sentimos es trabajosa, y además un riesgo en este tipo de comportamientos en la que un conocido que circula por las redes y juega un rol fantasma para explorar su seducción o alimentar su ego.
Saber elegir también es parte de un entrenamiento y es necesario aprender a elegir vínculos más afectivos que apasionados, la pasión puede ser un peligroso juego para el corazón.
IG@sandralustgarten