LifestyleAtención con el auge de fraudes

Cuando el amor digital se vuelve trampa: las estafas con deepfakes que acechan este San Valentín

En el marco del Día de los Enamorados, expertos en seguridad cibernética advierten sobre un auge de fraudes que utilizan inteligencia artificial para crear identidades falsas —incluidas imágenes y videollamadas realistas— con el objetivo de manipular emocionalmente a las víctimas y obtener dinero o datos personales.

12 Febrero de 2026
12 Febrero de 2026
Relaciones que empiezan a través de redes, a veces pueden salir mal.
Relaciones que empiezan a través de redes, a veces pueden salir mal. Foto: Referencial.

San Valentín, una fecha asociada al romance y a la conexión afectiva, también se ha convertido en un terreno fértil para estafas sofisticadas que emplean tecnología de inteligencia artificial llamada deepfake. Estas herramientas permiten generar videos, audios e imágenes casi indistinguibles de la realidad, con los que delincuentes suplantan a parejas, celebridades o conocidos para establecer vínculos emocionales y luego solicitar transferencias de dinero o beneficios financieros.

A diferencia de los fraudes tradicionales basados en fotos robadas, la nueva generación de estafas románticas recurre a identidades digitales completas y llamadas de video en tiempo real que parecen auténticas. Mediante "deepfakes" y síntesis de voz, los estafadores pueden sostener conversaciones convincentes por plataformas como WhatsApp o Zoom, generando confianza incluso en personas que creen conocer bien a la supuesta pareja.

Estos fraudes no se limitan a simples engaños afectivos: la ingeniería emocional está diseñada para explotar la empatía y la vulnerabilidad, especialmente en días como San Valentín, cuando las personas están más receptivas a gestos románticos. Una vez establecida una relación ficticia, los estafadores suelen pedir dinero bajo pretextos como viajes, emergencias médicas o inversiones y, según expertos, las pérdidas pueden superar los USD 250 000 por víctima cuando estas ceden al chantaje emocional.

Los objetivos preferidos de estas estafas son adultos mayores, personas que experimentan soledad o quienes buscan pareja en línea. Las conexiones afectivas fabricadas digitalmente pueden instalar una especie de "adicción emocional": muchas víctimas mantienen los envíos de dinero incluso cuando se les presenta evidencia de que la persona no es real.

Para protegerse, los especialistas recomiendan desviar la atención de la apariencia visual hacia las solicitudes de dinero o beneficios económicos. Nunca se debe enviar dinero, tarjetas de regalo, criptomonedas o datos financieros a personas que no se han conocido en persona o que piden fondos con urgencia. Cualquier pedido de ese tipo, incluso si proviene de alguien que parece cercano o "perfecto", debe considerarse una señal de alerta.

En un entorno digital cada vez más sofisticado, este San Valentín invita no solo a celebrar afectos, sino también a extremar la precaución en las interacciones virtuales. La inteligencia artificial puede acercar a personas, pero también puede ser un instrumento en manos equivocadas; reconocer las señales de peligro y mantenerse informado es clave para disfrutar de las conexiones sin poner en riesgo la seguridad personal ni financiera.

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