Cómo apoyar a los hijos durante el divorcio: Guía para madres y padres
El período de adaptación: una transición inevitable
Tras comunicarles a los hijos la decisión de separarse, es común que atraviesen un período de ajuste. Durante este tiempo, pueden aparecer emociones intensas y cambios de comportamiento. Stephanie Samar, psicóloga infantil del Child Mind Institute, subraya que este proceso debe ser respetado y no presionado: "Ese período de adaptación tiene que suceder, así que respétalo y no empieces a enviar el mensaje de 'sólo quiero que seas feliz'", explica.
Validar emociones: escuchar sin corregir
Una parte esencial del acompañamiento consiste en permitir que los niños expresen libremente lo que sienten, sin miedo a herir a sus padres. Frases como "Nos gustaría saber cómo te sientes, y no vas a herir nuestros sentimientos" pueden abrir la puerta al diálogo sincero. Es fundamental evitar que el niño sienta que debe proteger emocionalmente a sus progenitores.
Samar recomienda escuchar activamente sin interrumpir ni minimizar las emociones. Validar lo que sienten —por ejemplo, decir "entiendo que estés enojado"— ayuda a fortalecer la confianza y favorece un entorno donde las emociones no son vistas como problemas, sino como respuestas naturales.
Reacciones comunes y cómo responder
1. Culpa
Muchos niños, sobre todo los más pequeños, tienden a pensar que son responsables de la separación de sus padres. La psicóloga Jamie Howard aconseja abordar directamente este pensamiento: "Incluso si crees que lo entienden, dilo explícitamente: 'No es tu culpa'".
2. Ansiedad
El cambio en las rutinas familiares puede generar inseguridad. Establecer horarios claros, explicar con anticipación cómo será la convivencia en ambos hogares y crear rutinas predecibles es clave para reducir la ansiedad.
3. Problemas de comportamiento
Algunos niños pueden portarse mal como forma de explorar nuevos límites. Frente a esto, la estructura es esencial. Establecer normas consistentes en ambos hogares y reforzar las expectativas de conducta ayudará a reducir la incertidumbre.
4. Regresión
Es normal que los niños necesiten más atención y apoyo que antes. Pueden volver a requerir ayuda en tareas que ya hacían solos, como dormirse o vestirse. Ofrecer contención sin juzgar este retroceso favorece la seguridad emocional.
5. Distanciamiento
Otros menores pueden volverse más reservados o perder interés en actividades que antes disfrutaban. Fomentar espacios de conexión y estar disponibles para conversar, sin presionar, puede revertir esta actitud. También es importante estar atentos a signos de depresión o rechazo escolar.
6. Dificultades de concentración
El estrés emocional puede afectar el rendimiento académico. Crear un ambiente predecible en casa, establecer horarios para las tareas y mantener contacto con docentes son medidas que pueden contribuir al enfoque y rendimiento escolar.
Recomendaciones para una crianza saludable
Modelar la calma: Mostrar estabilidad, aunque no se sienta por dentro, da seguridad a los niños. Evitar involucrarlos en conflictos o discusiones con el otro progenitor es fundamental.
Mantener la normalidad: Continuar con actividades cotidianas y extracurriculares ayuda a conservar una sensación de continuidad.
Respetar al otro progenitor: Hablar con respeto del otro padre o madre fortalece el vínculo de los hijos con ambos y evita conflictos innecesarios. Como dice la Dra. Howard: "Alguien puede ser un mal cónyuge y un buen padre".
Presentar un frente unido: Establecer acuerdos claros y coherentes en cuanto a crianza proporciona estabilidad y reduce la ansiedad infantil.
Buscar apoyo profesional: Muchas escuelas ofrecen programas de acompañamiento emocional. Además, si como adulto sientes que la situación te sobrepasa, buscar ayuda psicológica puede ayudarte a sostener emocionalmente a tus hijos de manera más efectiva.
Aunque el divorcio implica una etapa de grandes cambios, es posible minimizar su impacto en los hijos mediante una comunicación empática, rutinas consistentes y el acompañamiento emocional adecuado. Brindar un entorno donde puedan sentirse escuchados, respetados y seguros es el primer paso para que logren adaptarse con resiliencia a su nueva realidad familiar.
Fuente: childmind.org