Nuevas realidades

Cambios estructurales: menos bodas, más divorcios y convivencia en Latinoamérica

Un diagnóstico del UNFPA y otros estudios recientes muestran que en la región disminuyen las nupcias, aumentan los divorcios en algunos países y se consolidan las uniones civiles e informales como formas predominantes de convivencia.
Pareja. Foto: Europa Press.

En América Latina y el Caribe, los patrones tradicionales de matrimonio están transformándose, según el Diagnóstico Regional del UNFPA (2010-2023), que analiza los registros civiles de nupcialidad y divorcio. 

Uno de los hallazgos más relevantes es la marcada variabilidad en la calidad y disponibilidad de los datos entre países, especialmente en lo que respecta al divorcio, lo que dificulta comparaciones precisas y el diseño de políticas públicas. 

Por ejemplo, en Perú la tasa de matrimonios formales ha caído considerablemente: se reportaron apenas 2,0 matrimonios por cada 1.000 habitantes, una de las más bajas de la región. 

Al mismo tiempo, aumentan las uniones informales o "convivencias", lo que refleja un cambio en cómo las parejas eligen estructurar su vida en común. 

En cuanto al divorcio, el mismo reporte del UNFPA señala que aunque el número de rupturas legales varía entre países, algunos como Chile destacan por tasas especialmente altas. Un estudio de la Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia (REDIFAM) indica que, en Chile, aproximadamente 59 de cada 100 matrimonios terminan en divorcio, posicionando al país como uno de los líderes regionales en disolución de uniones. 

En paralelo, en Chile también existe un aumento de los Acuerdos de Unión Civil (AUC), una modalidad legal que recoge parejas que prefieren formalizar sin casarse. Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que en julio de 2024 los AUC crecieron un 20,1% interanual respecto al mismo mes del año anterior. 

Por su parte, en el mismo país, los matrimonios reportados en abril de 2024 también subieron frente al año anterior, aunque la disminución de nacimientos indica cambios demográficos más amplios. 

Los expertos advierten que esta tendencia hacia la cohabitación y la menor formalización de las uniones podría estar vinculada a factores económicos (como la precariedad laboral), cambios en la percepción social del matrimonio y una creciente autonomía individual. 

En conclusión, aunque el matrimonio sigue presente en muchos países latinoamericanos, su predominancia se debilita frente a otras formas de convivencia. Las uniones civiles y la cohabitación vienen ganando importancia, y el divorcio, en algunos casos, crece con fuerza, lo que subraya la transformación profunda de las estructuras familiares tradicionales en la región.