Se trata de una conducta compulsiva relacionada con la actividad sexual. Las personas que padecen esta patología la describen como una pérdida de control sobre su comportamiento sexual, que les genera síntomas similares a los de la dependencia o la abstinencia. En el caso de los varones que desarrollan una obsesión por el sexo y presentan un impulso intenso y frecuente de mantener relaciones sexuales, esta condición es conocida como 'satiromanía', un término antiguo que ha sido utilizado para tipificar esta patología.
La gran mayoría de los adictos no puede controlar o limitar su necesidad, niega que padece la adicción, siendo las personas que están alrededor las que ponen el límite para que busque ayuda. Hay muchas conductas sexuales en la intimidad que se definen adictivas, como ser la masturbación, consumir pornografía, prácticas de cibersexo (sexo por internet), conversaciones telefónicas sexuales, striptease, etc.
Existe una tipología que es una variable poco conocida y es "amiquesis", la definición es amigo o afectuoso y se refiere a tener placer a través de la cercanía o contacto físico con la otra persona. Por esto, muchas veces comprendemos sobre personas que disfrutan y pueden permanecer mucho tiempo sin tener sexo o penetración, ya que satisfacen el placer solo con la cercanía o el contacto físico con otra.
El problema de esta adicción es muy complejo, ya que muchas veces afecta el clima de la familia, el contexto en general, el adicto no mide las conductas nocivas que tiene y cómo expone a su pareja al peligro de la transmisión de enfermedades sexuales, y la descontrolada vida que lleva lo pone en riesgo permanentemente, ya que también adquiere otras adicciones que acompañan a la central, como el alcoholismo.
Lo cierto es que esta patología crea en muchas parejas una dependencia emocional, siendo que la compañera del adicto, por ejemplo, no puede separarse de él, en el imaginario de ella, él es un "amateur profesional", hasta que descubre que no se trata de experiencia en el arte amatorio ni deseo, sino de una patología que requiere atención. La infidelidad es una consecuencia inevitable de esta adicción, ya que la excusa es satisfacer la necesidad en forma inmediata y no puede controlar cuándo o con quién.
Pero ¿cuál es la verdadera razón del comportamiento de un adicto?
La existencia de múltiples factores, ya sean biológicos, psicológicos o ambientales, hace que normalmente muchos pacientes regulen así su estado de ánimo y eviten emociones negativas que no pueden controlar de otra manera. Lo cierto es que la satisfacción dura segundos porque, en lo inmediato, se conectan nuevamente con el vacío; por eso es fundamental buscar el origen de este comportamiento y poder determinar el tratamiento que corresponde. Algunos problemas son típicos de estas conductas en general, como personas que hubieran sufrido abuso en la infancia, traumas no resueltos con la hipersexualidad, una niñez muy reprimida o la canalización de la libido en personas que no tienen otras actividades propicias para la descarga de emociones.
Siempre se combinan muchos factores para que se determine que existe una adicción al sexo; estos interactúan entre sí en forma alternativa, y se desarrolla una búsqueda de placer compulsiva para evadir problemas emocionales y sociales, para transitar etapas evolutivas o para cargar con creencias erróneas.
¿Cómo darte cuenta de que sos adicto al sexo?
La gran necesidad de practicar el sexo no siempre implica adicción, el sexo es maravilloso siempre que se hace en forma saludable y sin extremos que despierten sensaciones de éxtasis, es común que esta percepción intensifique la experiencia, en ese caso sospechamos que estamos frente a una obsesión que tiene un origen que el paciente no puede explicar ni controlar. La persona adicta sexual siente el sexo como el centro de su vida, y la intención es poder disminuir el malestar emocional que experimenta, este patrón de fracaso reiterado de control de los impulsos provoca una conducta repetitiva abandonando puntos de interés de otras áreas.
"Escondiendo mis defectos"
La culpa es una de las consecuencias que más afecta al adicto, llevándolo a internalizar profundamente la angustia y a mostrarse de otra forma ante los demás. No sienten placer por la conducta que exhiben; la realidad es distinta de lo que aparentan. Esta patología afecta, sin duda, el área laboral, social, familiar y económica. La gran mayoría de las personas que experimentan los síntomas son hombres, aunque también afecta a mujeres. En diversos países hay una gran preocupación por lo exacerbado que es este comportamiento. Algunos rasgos comunes que describen esta adicción son la impulsividad, la necesidad de experimentar riesgo, el deseo de satisfacción, la depresión conjuntamente con ciertos tipos de ansiedad, y el abuso de drogas y estupefacientes.
¿Qué determina que el paciente es adicto sexual?
La diferencia radica fundamentalmente en tener el impulso, controlarlo sin problema y no poder hacerlo, y en el hecho de que quien padece la enfermedad, al intentar satisfacer la adicción, igual sigue insatisfecho. Es por eso que hablamos de "compulsión".
Es esencial conocer más el desarrollo de esta patología en cada paciente y saber cuánto tiempo invierte en las fantasías o experiencias del deseo, cuánto en la planificación de la ejecución, y si estas fantasías ocurren por estados emocionales disfóricos como aburrimiento, depresión, ansiedad o nerviosismo. También es importante alertar a las familias sobre la conciencia de enfermedad que tiene la persona que sufre la adicción, si reconoce lo que le pasa y si esto le provoca malestar. Este tipo de problema está afectando cada vez más a jóvenes y adultos jóvenes; se trata como cualquier otra adicción, incluso con fármacos que pueden ayudar con la ansiedad.
La idea es que tengan una sexualidad sana, que sepan cuál es la naturaleza del sexo y que puedan disfrutar de la misma sin sufrimiento.
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