La reinvención del karanda´y: creatividad indígena y economía circular
En Paraguay, donde conviven 19 etnias indígenas y una vasta tradición artesanal frecuentemente invisibilizada, un emprendimiento emergente busca convertir la creatividad ancestral en motor económico, inclusión social y sostenibilidad. La diseñadora y emprendedora Olinda López de Galilea ha desarrollado una línea de zapatos elaborados con karanda'y, hoja tradicionalmente utilizada por comunidades guaraníes, que combina moda, innovación y revalorización cultural. Su propuesta integra dos tendencias globales: la economía naranja, basada en bienes creativos con identidad cultural, y la economía circular, centrada en el uso responsable y reutilizable de materiales ecológicos.
López define su producto de manera contundente: "Yo lo definiría como un producto muy noble por la materia prima, basado en nuestra cultura indígena". De inmediato aclara que su intención no es inventar nada nuevo, sino transformar lo que ya existe: "Lo que yo hago a través de esto es sencillamente darle un toque artístico a lo que ya es arte". Su visión es clara: la cultura ancestral paraguaya, especialmente aquella ligada al trabajo de las mujeres indígenas, puede sostener una industria contemporánea de valor agregado.
Mientras en Europa crece la demanda de productos artesanales, sustentables y con identidad, en Paraguay, paradójicamente, esas mismas expresiones culturales permanecen relegadas. López lo resume con preocupación: "Esta raíz está olvidada, está mal interpretada, está mal usada". Su objetivo es precisamente revertir ese proceso de indiferencia: "Sacarle el olvido".
Creatividad ancestral como motor económico
El proyecto de López no solo apunta a la estética. Su propósito es económico, social y cultural. En un entorno donde la economía naranja gana territorio como sector estratégico, los zapatos de karanday representan un caso emblemático: un producto creativo, simbólicamente cargado y con potencial de exportación para mejorar la marca país incluso.
López se ha involucrado directamente con mujeres artesanas de distintas comunidades. "De todas las tribus aprendo algo", afirma. Aunque puntualiza que su trabajo se inspira en diversas etnias guaraníes, su mensaje es más amplio: la creatividad indígena es diversa, profunda y valiosa. Lo que para algunos es simplemente folklore, para ella es un acervo productivo capaz de sostener ingresos, empleo y autoestima. "Con este producto logrado de esta manera, lo que hacemos es que esta gente siga haciendo este tejido ancestral... Merecen ser vistos como personas creativas, como personas que merecen vivir una vida digna".
La emprendedora critica abiertamente la discriminación cotidiana hacia las comunidades originarias. "He escuchado de mucha gente que dice: 'Estoy cansada de los indígenas'". ¿Por qué no los desaparecen a todos?", relata con indignación. Frente a ese prejuicio histórico, propone un cambio de enfoque. "Ellos siguen viviendo en comunidad y entienden la vida de una manera tan diferente a la nuestra". Para López, la sabiduría indígena no solo debe preservarse, sino incorporarse a la visión de desarrollo del Paraguay.
Economía circular
El uso del karanday, una hoja natural, resistente y renovable, coloca este emprendimiento en el corazón de la economía circular. En tiempos de crisis climática, el mercado internacional favorece materiales biodegradables, técnicas artesanales y manufactura de bajo impacto ambiental. Los zapatos creados por López encajan con ese nuevo paradigma.
En Europa, la reacción es inmediata. Su hija, radicada en Lisboa, le reporta la demanda creciente: "La gente que me ve con el zapato de Karanday se vuelve loca", le comentó. El interés del público europeo refuerza la tesis de López: la artesanía paraguaya, correctamente presentada y valorizada, tiene potencial para competir en mercados sofisticados. "Si yo llevo esto a Europa, me lo sacan de la mano", asegura con convicción.
Pero esa inserción global exige organización. La capacidad de producción, reducida, manual, dependiente de tiempos artesanales, es uno de los desafíos clave del proyecto. Para convertir este empeño en una cadena de valor sostenible, se requieren procesos estandarizados, financiamiento y articulación con las comunidades. Su visión, sin embargo, ya está trazada.
Mujeres artesanas: de la marginalidad al reconocimiento
El emprendimiento pretende ser una herramienta de trabajo para mujeres indígenas en situación de vulnerabilidad. López lo expresa sin rodeos: "El propósito es que se revalorice esta cultura indígena y que a través de esta revalorización se les dé una vida digna".
En ese sentido, su iniciativa se posiciona como un modelo de negocio social: genera empleo, promueve inclusión y eleva el valor simbólico del trabajo femenino. Lo que antes se consideraba un oficio sin proyección, tejer karanday o tallar madera, se convierte en un activo económico de alcance internacional.
La emprendedora rechaza la idea de que estas mujeres sean "menos" por vivir en condiciones distintas a las urbanas. Por el contrario, afirma que la creatividad indígena es equivalente al talento artístico formal. "Ellos saben tallar y tejer de todo; vos les decís: 'Haceme una pantera', y te hacen una pantera", señala, destacando el conocimiento ancestral transmitido por generaciones.
"Es cuestión de perspectiva", reflexiona. Su propuesta implica una reinterpretación del zapato tradicional, elevándolo a la categoría de pieza de diseño. "Yo insisto en estos productos porque mi debilidad siempre fue hacer una conexión con nuestras raíces", afirma. Su trayectoria incluye trabajos previos con ñandutí, encaje y tallado en madera, pero ahora busca apostar por lo estrictamente indígena: "De los indígenas es todo lo que viene de la tierra, eso es de ellos realmente".
En conclusión, en un país donde la artesanía es frecuentemente subestimada, el proyecto de Olinda López demuestra que la economía naranja y la economía circular pueden converger en un producto global, rentable y profundamente identitario. Los zapatos de karanday representan dignidad, memoria y futuro. "Traer otra vez eso y darle el sentido de lo que significan estas etnias", dice López. Su emprendimiento es, en esencia, esa misión: rescatar, revalorizar y proyectar al mundo la creatividad indígena paraguaya.