Un emprendimiento oriundo de Ciudad del Este, Hielo Coco, está cambiando la forma de disfrutar las bebidas en Paraguay. A cargo de David Sosa y Hoberdan Weiss, esta fábrica de hielo saborizado surgió de la idea de traer un producto novedoso, más allá del hielo común, adaptado especialmente para tragos, combinados y cualquier bebida que merezca algo más que agua y frío.
La historia empieza cuando David, paraguayo, y Hoberdan, brasileño, motivados por los sabores y tendencias en Brasil, decidieron que importar sería complejo por costos y logística, por lo que optaron por fabricar localmente. Así nació Hielo Coco, con producción nacional que captura sabores frescos y llamativos.
Hoy ofrecen cinco sabores base: coco, sandía, frutilla, maracuyá y manzana verde. Cada uno está diseñado para complementar bebidas —y sobre todo tragos alcohólicos— manteniendo el sabor intacto y añadiendo una dimensión extra al momento de servir la bebida, explican sus creadores.

Producción
El proceso de producción, aunque aparentemente sencillo, requiere estándares de alta calidad. Hielo Coco utiliza ingredientes seleccionados, agua purificada y condiciones controladas para que los cubos saborizados mantengan su sabor sin comprometer la transparencia o la pureza. Además, el emprendimiento enfrenta los desafíos comunes: permisos, distribución, mantener tarifas accesibles y responder a una demanda creciente del mercado.
De cara al futuro, David y Hoberdan tienen planes de expansión: añadir nuevos sabores, asegurar suelos legales para comercializar a nivel nacional, optimizar la cadena logística y consolidar la marca como referente en innovación dentro del rubro de bebidas y mixología en Paraguay. "Nuestro mensaje es simple: tienen que probarlo. Quien lo prueba, siempre vuelve", dice David.
Hielo Coco demuestra que la innovación puede surgir de ideas pequeñas pero bien ejecutadas, con visión de mercado local. Para los emprendedores paraguayos, su trayectoria ofrece lecciones: identificar una necesidad, adaptar soluciones creativas, mantener estándares de calidad y apostar a crecer con identidad. En un país de sabores sutiles, esta fábrica de hielo saborizado no solo añade frescura, sino que está marcando una tendencia.