Valioso tiempo desperdiciado
En un informe de gestión presidencial, el primer mandatario de la República debe resumir las principales actividades de los diversos sectores de la administración pública. Se justifican las medidas importantes tomadas durante el año, se anuncian los principales proyectos que el Ejecutivo presentará a la consideración del Congreso Nacional y se reserva una parte al mensaje político, que es muy importante porque en él se trazan las líneas generales de la política presidencial, que deben de estar conectadas con la situación general del país.
De acuerdo con el artículo 238 de la Constitución Nacional (CN), rendir cuentas al Congreso de la Nación es uno de los deberes del presidente de la República. Es una actividad que se debe realizar al inicio de cada periodo anual de sesiones del Parlamento. Por todas estas razones citadas, este evento no se trata de un mero acto protocolar o social, menos aún se lo debe tratar como un acto de campaña electoral, ya que es el único momento en el que informa a todos los ciudadanos sobre la gestión de su presidente.
Esta semana, le tocó lo propio al actual presidente de la República. Fue su primera vez en esta tarea que le obliga su cargo. El mandatario presentó su informe de gestión ante el Congreso y el país entero, donde no reveló nada nuevo respecto a la realidad nacional. Dedicó un buen tiempo a culpar al gobierno antecesor de las grandes falencias del país y realizó el mismo repaso de “logros” de su mandato que ya se conocen desde algunos meses.
Intentó destacar algunos logros de su gobierno como avances en salud pública, reforma de leyes, reorganización del Estado, creación de más empleos y movimiento de la economía. Resaltó los trabajos para la apertura del mundo para los productos paraguayos, sin embargo, reconoció que la inflación controlada todavía no se transmite al bolsillo de los paraguayos. También admitió que no está satisfecho con la lucha contra la inseguridad y la delincuencia.
Perdió valiosos minutos describiendo la situación en la que encontró la administración al asumir el cargo, detallando el considerable retroceso del país en los últimos cinco años, antes de que él tomara el mando. Fue tiempo valioso desperdiciado; en su lugar, debió haber explicado mejor las proyecciones para los próximos años de su gestión.
Hay que tener en cuenta que estamos hablamos de un partido de gobierno que tiene mayoría en cuanto al manejo de poder y por esta razón el margen de error en su administración debe ser mucho menor, esta mayoría se debe reflejar en una óptima gestión de los bienes para beneficio de la ciudadanía y erradicación de la corrupción. Sin embargo, la percepción de la población es de falta de circulante, de fuentes de trabajo, pésima atención sanitaria, educación de muy baja calidad y una inseguridad galopante.
El presidente no puede perder más tiempo. Lleva un año dirigiendo el país y le quedan cuatro de gobierno para poner verdaderamente el foco en las necesidades más urgentes y el buen funcionamiento de las políticas públicas; esto es responsabilidad de todos los que asumieron el poder como representantes de la ciudadanía: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ninguno de los poderes debe estar ajeno al cumplimiento de los compromisos asumidos bajo la confianza depositada de los ciudadanos en cada uno de ellos.
En resumidas cuentas, el primer informe del presidente ante el Congreso dejó escasas sorpresas. Perdió un valioso tiempo ante la acuciante necesidad de todos los paraguayos por mejorar la calidad de vida y obtener respuestas concretas a las grandes problemáticas que aquejan al país.