La economía paraguaya debería ser objeto de estudio en las mejores universidades del mundo, pues su dinámica es muy diferente a la de los otros países del globo, claro, considerando países medianamente organizados, formalizados y estables.
Uno de los puntos álgidos de nuestra economía es la economía subterránea bajo la cual se solidifica el andamiaje económico del país. Muchos analistas dicen que es imperiosa la necesidad de la formalización, pero esta cantinela ya la estamos escuchando desde hace varias décadas y, al parecer, no hay visos de cambiar el panorama.
Con el fin de entender un poco más el complejo mecanismo de la economía paraguaya, El Nacional ha acudido a un conocido economista y analista con vasta trayectoria en este campo, para que nos ilustre cómo actualmente se encuentra nuestra economía y qué nos depara para los próximos años.
Víctor Raúl Benítez, asunceno, es doctor en Ciencia Política, máster en Economía. Ha desarrollado sus actividades profesionales en varias importantes empresas del país y del exterior. En la actualidad se desempeña como profesor en la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Curitiba, Brasil.
¿Está mejorando Paraguay en su economía después de este encierro de dos años?, ¿en qué áreas se puede visibilizar esta mejoría?
La economía paraguaya no crece en términos reales desde hace 3 años. No se ha recuperado aún. En el 2023 crecerá 5 % dicen los organismos internacionales y el BCP. Pero, luego de un período de estancamiento, ahora con inflación, estanflación, eso es apenas recuperar lo perdido. El costo de oportunidad de un país al que le falta de todo es enorme. También podemos verlo como oportunidad para hacer negocios. No obstante, no hay mejoras en la calidad de vida del único factor que agrega valor y requiere vivir mejor, la gente. Para peor, estamos perdiendo poder de compra, lo que hace que con el mismo dinero comas menos. Y las tasas de interés se dispararon para frenar la inflación, lo que frena el consumo, la inversión y el empleo.
Para la economía paraguaya, su principal ventaja que la ayudó a no caer mucho cuando la pandemia, esencialmente agropecuaria, es su principal debilidad en momentos en que el mundo está volviendo a sus niveles prepandémicos. El primitivismo productivo que sólo extrae riqueza de la tierra, en vez de hacerlo de la inteligencia humana, como ya lo hace gran parte del mundo desarrollado y en desarrollo, frena al Paraguay.
La riqueza digital, la de la IA, la economía del conocimiento, están ausentes. Esto hace a la economía paraguaya altamente volátil y dependiente de la naturaleza y del cambio climático (poca agua en mucho tiempo y mucha agua en poco tiempo), con baja productividad de los factores productivos, recursos humanos, infraestructura física, etc. Todo esto hace que el país permanezca siempre en un modelo hipertrófico por debajo del pleno empleo: gente y energía, son ejemplos.
Por otro lado, tenemos un capitalismo de secuaces, crony capitalism, sin mercado, que funciona en modo jerarcas rusos, sin previsibilidad de reglas, sin Estado de derecho, amigotes proveedores del Estado, contrabando y lavado, alta concentración en telecom, retail y finanzas, etc.
Nuestro país es una de las granjas del mundo, ¿cuáles son los rubros emblemas que sostienen la economía del país?
La ganadería aporta 1,4 mil millones de dólares al año de exportaciones. La agricultura casi 5 mil millones de dólares de ventas al exterior. Ambas son alrededor del 12 % del PIB. Es un modelo de buena productividad restringida, en beneficios, a una franja limitada de la población. No tiene mucho efecto derrame. Mueve sí a los servicios -entre ellos, bancos y financieras, sector terciario- que es casi el 48 % del PIB. Una economía de buenos dividendos, rentista. La construcción es el sector que más crece en modo anual acumulativo. Genera empleo, informal, pero genera. Pero no hay muchas industrias, el sector secundario, que es donde más se generan empleos. Por eso tenemos mucha gente en la pobreza, 27 % de la población paraguaya, y más de 750 mil hambrientos.
El gran debate: cultivo de la soja, ¿cuál es tu reflexión sobre este espinoso tema?
No hay por qué satanizar a la soja. Pero tampoco debemos sacralizarla. No mueve la aguja del desarrollo. Puede impulsar crecimiento del PIB. Pero no tiene mucho efecto derrame. Ya lo dije. Y eso no es desarrollo en términos de calidad de vida. La industrialización convirtiendo proteína vegetal, sojera, en proteína animal con agregación de valor, pollos, suinos, etc. para marcas internacionales -Made by Perdigao, assembled in Paraguay- del tipo SADIA de Brasil Foods, o de marcas de USA como Tyson Foods, es otra cosa. Pero no viene la IED para hacer eso. La ausencia del Estado de derecho parece que acobarda. Falta el investment grade.
Argentina insiste en cobrar peaje en la hidrovía, ¿cómo impacta esto en los importadores y exportadores?
Conozco poco de logística, pero es fácil deducir. Subirán los costos de transporte tanto en la importación, en un país sin industrias que no produce mucho, y los costos de exportación de la materia prima que enviamos con márgenes a veces reducidos, a los mercados internacionales. También alienta la inflación por el lado de los costos.
En estos últimos días se ha hablado mucho del repunte del régimen de la maquila, ¿es la maquila la estrategia adecuada para salir de la pobreza?, ¿qué nos podrías comentar al respecto?
El business process outsourcing o en su versión offshore assembly, ambas son maquila, una especie de manufactura por cuenta y orden de matrices extranjeras, es una buena herramienta para dar empleo. No deja impuestos al Estado. Sin embargo, no hay buena negociación geopolítica con los países vecinos y sobre todo con el Brasil tenemos todavía limitaciones para aprovechar mejor en todo su potencial el régimen. El nearshoring es limitado. La maquila no nos va a sacar de la pobreza, sólo mitiga los dolores de esta. Reducción de pobreza es otra cosa, no es alivio.
La gran leyenda urbana: la economía subterránea o informal, que aparentemente estaría alrededor del 60 %, ¿cuál es tu análisis sobre este fenómeno ya arraigado en nuestro país?
La economía subterránea fue creciendo hasta llegar al 46 % según estudios de Pro Desarrollo y del BID. Los sectores más informales son: la construcción, más del 60 %; los servicios personales, más del 50 %; comercio-restaurantes y hoteles con 45 %; industrias manufactureras con 35 % aproximadamente... y así por delante. Las pymes, ellas son informales por los costos de impuestos y de la seguridad social que son elevados para su escasa facturación, por las regulaciones que les parecen complejas y por la ética mediocre de la cultura paraguaya. En las empresas medianas por la baja calidad y accesibilidad percibida de los servicios públicos que reciben, dicen, y por la limitada ética empresarial de los propietarios. En las grandes empresas, por la percepción de que existe capitalismo de secuaces que controla selectivamente a algunas y a otras no, porque pagan el no control; y además, porque la ética empresarial en las grandes también es limitada. Hay mucho bandidaje en el sector privado, así como en el público. Hay que cambiar la moral productiva del paraguayo. Eso lleva generaciones.
Los medios siempre se hacen eco de la poca inversión del PIB en educación (3,7 %), la Unesco recomienda de 7 a 9 %. En términos de economía, ¿cómo se podría explicar “al de a pie”, por qué no se llega a lo recomendado por la Unesco?
Un país low cost, presión tributaria del 9,9 %, que no ofrece servicios públicos en cantidad ni calidad, con democracia de fachada, no quiere educar a su población. Prefiere tener electores o votantes antes que ciudadanos. Y los empresarios, que mantienen al 67 % de la PEA sin IPS ni salario mínimo, informal, prefieren una mano de obra con limitada productividad, obteniendo lucro vía dumping social (compiten en costos explotando gente), antes que competir en las grandes ligas de los mercados nacional e internacional con recursos humanos más educados, formados, capacitados, que pueden, vía productividad mejorada, disminuir el costo medio para ganar más vendiendo mejor.
Las élites creen que la educación es peligrosa porque despierta la conciencia moral primaria de la gente y eso “encarece” los mercados políticos y económicos. Es mi hipótesis. Por eso nada ni nadie cambia en el Paraguay. Como dice Deming, el del sistema Toyota de producción y de calidad: “no es necesario cambiar, sobrevivir no es obligatorio”. Estamos muriendo de a poco en un mundo que avanza a pasos agigantados. Ni energía tenemos en cantidad y calidad siendo el mayor productor per cápita del mundo. La ANDE necesita 11 mil millones de dólares para invertir y no sabe de dónde sacar. Mientras tanto, gente sin formación, no reclama mejores salarios, transporte público, etc. Es un país de esclavos.
De acuerdo a tus pronósticos, ¿cuál sería la proyección de crecimiento de Paraguay en el próximo lustro?
Depende. Con o sin grado de inversión. Con grado de inversión, imperio de la ley, calidad institucional, se puede ir a más del 5 % anual acumulativo. Se puede pensar en 8 % a 10 %. Sin grado de inversión, dependemos de la lluvia y de la sequía, como en la era neolítica. La inversión externa directa -en vez de sólo emisión de deuda tal como estamos haciendo para construir infraestructura- y la transferencia tecnológica, pueden industrializar al Paraguay y pueden darnos un salto cuántico con la economía del conocimiento. Pero falta más álgebra y más inglés en la educación paraguaya. Calidad del factor humano. Así produciremos games, tendremos Fintech unicornio de escala mundial, telecom de calidad, IA aplicada, energía solar transmisible a redes regionales, etc.
¿Cuál es tu opinión sobre la posibilidad de que Paraguay establezca una relación comercial con China?
Brasil es nuestro principal aliado en el sur del hemisferio. Lula acaba de negociar con China comerciar sin el dólar, en especial, alimentos en cantidad para las próximas décadas, quizá. Brasil va a ser socio estratégico de USA y al mismo tiempo de Rusia, India y sobre todo de China. India va a sacar a mucha gente de la pobreza en breve y Brasil va a alimentar a esa gente. El nuevo presidente de Brasil es líder global, nosotros no tenemos nada de eso. Nuestros líderes sólo son internacionales en sanciones significativas. Reputación deprimida.
Debemos ver cómo ir de upa surfeando en esa onda brasileña. Brasil acaba de nominar y hacer que lo confirmen al nuevo presidente del BID, Ilan Goldfajn, por su apellido ya tienes su networking. Exgobernador del Banco Central del Brasil, ex FMI, execonomista jefe del Banco Itaú. Riñón del círculo íntimo de Lula. Yo no sé si la diplomacia guaraní ya le envió de regalo por lo menos una caña paraguaya. Por las dudas, yo sí, desde la Fundación Getulio Vargas. Ikatu ideprovecho ñandéve. Tenemos un vicepresidente paraguayo en el BID y ojalá no lo despidan, ya que nuestro representante era acólito del anterior, al que lo echaron del BID por problemas éticos con su amante dentro del banco.
Debemos estrechar los lazos con estos jerarcas de las finanzas que pueden ayudarnos a avanzar. Por otro lado, Lula acaba de hacer nombrar a Dilma Roussef, expresidenta del Brasil, como presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo, alcance mundial, el de los BRICS. También debemos enviarle de regalo por lo menos un mantel de ñandutí. Paraguay debe mejorar enormemente la calidad de su diplomacia para entrar al círculo de los países hacia los mercados de China, India y Rusia. Salir de la política de la chequera de Taiwán. Hoy, de hecho, perdemos más de 11 dólares por cada tonelada de soja vendida indirectamente a China, y más de 500 dólares por tonelada por vender vía Argentina o Uruguay nuestra carne al Asia, o le vendemos al Brasil nuestra picaña barata para que ellos vendan la suya a mejor precio a China. Este país es una economía capitalista con política comunista-socialista. China tiene más libre mercado que lo que hay en las compras de la UOC del IPS en Paraguay. Allí funciona el modelo soviético, para los amigos. Si Taiwán no se pone las pilas para traer montadoras de Acer, su marca de laptop, y más inversiones industriales, hidrógeno, obleas o chips, etc. debemos mirar a China con más aprecio.
¿Cuál es tu visión de la economía en el siguiente gobierno?
El sector privado del Paraguay responde por el 90 % de la generación de riqueza en este país. El PIB es de alrededor de 40 mil millones de dólares. El sector público medido por la presión tributaria es apenas el 10 %. Por lo tanto, este es un país casi sin Estado. Low cost-low fare, no cobra impuestos y no ofrece casi nada, ni agua potable, ni cloaca (apenas el 14 % de los hogares la tiene) a su población. Este es un Estado mínimo, pero, de crony capitalism, modo ruso-soviético, raro, sin mercado. Como confiesa un candidato a la presidencia en la UIP hace pocos días, el de la mayor fuerza política del país, “ustedes saben que el mayor cliente en Paraguay es el Estado”. Plop. Un presidente firma la extensión de concesión de ruta a su propia empresa y nadie dice nada. Se lleva los planos de un inversor de cemento, hace una twin plant, y lo aplauden por eso. La puerta giratoria público-privada funciona entre el BCP, ministerios y empresas privadas, a toda hora, etcétera.
La capacidad de producir riqueza, del Estado débil, es casi nula, en el modo endógeno: bienes públicos de calidad en términos de recursos humanos productivos, con infraestructura de salud, educación, etc. La experiencia dice, además, que la principal actividad económica de los que administran el Estado, hombres del gobierno, es la política... para crear normas y vender su incumplimiento. Le llaman corrupción. No hay por qué tener mucha esperanza en los gobiernos. Ellos no tienen dinero ni para dar de comer a sus cautivos. En la pandemia se probó eso. El ministro de salud en Paraguay es Pechugón y el viceministro es pollos Don Juan, entre otros, y el ministerio del trabajo funciona en Buenos Aires y Madrid. Por eso digo que si no hay alternancia habrá un cambio gatopardiano. Para que todo siga igual. No hay por qué tener mucha esperanza en un gobierno que no haga un cambio rupturista, con el status quo. En todo caso, como dicen que dijo Kafka, “habrá esperanza, pero no para nosotros”.
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