Cada verano, San Bernardino vuelve a acaparar la atención de los veraneantes paraguayos y extranjeros, y este 2026 no es la excepción. Más allá de sus costas sobre el lago Ypacaraí, la oferta de actividades acuáticas se ha convertido en un motor económico vital para la ciudad y sus comercios: desde el alquiler de jetski y botes hasta deportes náuticos y recreativos, el movimiento de dinero y personas se traduce en ingresos para emprendedores y trabajadores locales.
El alquiler de jetski, en particular, figura entre los servicios más demandados. Con precios que varían según la temporada y la duración del paseo, estos vehículos son protagonistas del verano y reflejan una tendencia de consumo que va más allá de lo tradicional. Familias, parejas y grupos de amigos ven en estas experiencias una forma de vivir una temporada diferente, impulsando así la facturación de operadores turísticos, bares, restaurantes y alojamientos en la zona.
El auge de estas propuestas responde a varios factores: por un lado, la mejora en la oferta de servicios (instructores certificados, equipos renovados y seguridad reforzada) genera confianza entre los turistas; por otro, una cultura de ocio en crecimiento que busca experiencias más activas y memorables. En consecuencia, los negocios que adaptan su oferta a estas preferencias logran no solo captar clientes, sino multiplicar sus ingresos en los meses pico.
Otras actividades y oportunidades
Además de los jetski, el mercado local ha visto crecer otros servicios acuáticos, como paseos en kayaks, botes a pedal y esquí náutico, actividades que no requieren de habilidades avanzadas y que son atractivas para una franja amplia de público. Los operadores mencionan que la diversificación de la oferta —aunque implica mayor inversión en equipos y capacitación— permite maximizar la ocupación durante los picos de afluencia y generar fidelidad entre los visitantes recurrentes.
Los emprendedores locales también destacan el efecto positivo en la cadena de valor regional: proveedores de combustible, talleres de reparación de embarcaciones, negocios gastronómicos y comercios de souvenirs también sienten el impacto del flujo turístico. En lugares como la costanera de San Bernardino, la combinación de actividades acuáticas y servicios complementarios ha consolidado un circuito económico que activa rubros que van desde el transporte hasta el entretenimiento nocturno.
Sin embargo, los operadores también advierten sobre los retos de consolidar este modelo de negocio. La necesidad de una mayor seguridad en el agua, señalización clara, personal capacitado y protocolos de emergencia son aspectos que todavía requieren atención para ofrecer experiencias no solo atractivas sino también confiables. Algunos mencionan que la temporada alta puede saturar la capacidad disponible, lo que exige planificación y coordinación entre prestadores y autoridades municipales.
Con todo, el escenario del verano 2026 muestra a San Bernardino no solo como un destino de descanso, sino como un polo activo de negocios estacionales que dinamizan la economía local. Para muchos emprendedores, las actividades acuáticas y los servicios asociados significan una oportunidad de crecimiento y posicionamiento que se traduce en empleo, movimiento económico y consolidación del turismo interno en Paraguay.