El aumento en los precios de los combustibles representa un duro golpe para las familias paraguayas, que ya enfrentan una grave crisis económica y una serie de aumentos en alimentos, peajes, habilitación vehicular y otros servicios esenciales. La suba, que ronda los G. 350 por litro, entrará en vigencia desde este jueves 30 de enero, generando un fuerte rechazo ciudadano ante el impacto que tendrá en el costo de vida.
Varios emblemas privados comunicaron a sus operadores que los nuevos precios regirán en todas sus estaciones de servicio en el país. Petrochaco anunció que el Diesel aditivado S50 pasará a costar G. 7.540, mientras que el Ultra aditivado S10 Diesel costará G. 9.340. El Común 94 se venderá a G. 6.480, el Especial 93 a G. 6.980 y el Súper 97 a G. 8.330.
En el caso de Petromax, el Optimus S10 costará G. 9.340, el Plus S50 G. 7.540, el Max 98 G. 10.170, el Max 96 G. 8.330, el Max 93 G. 6.980, el Max 88 G. 6.480 y el Alcomax G. 5.290.
La compañía Fuelpar anunció que el Ecofuel 88 costará G. 6.480, el Special 93 G. 6.980, el Power 97 G. 8.330, el Diesel Aditivado G. 7.540 y el Diesel Extra G. 9.340.
Compasa también aplicará incrementos: el Gasoil tipo I costará G. 9.340, el Gasoil tipo III G. 7.540, el Eco 88 G. 6.480, la Nafta 92 G. 6.980 y la Nafta Especial 96 G. 8.330.
Copetrol y Petrobras, dos de los principales distribuidores del país, también anunciaron sus nuevas tarifas, que entrarán en vigencia desde el último día de enero.
Los nuevos precios de Copetrol serán los siguientes:
Standard aditivada: G. 6.480
Supra aditivada: G. 6.980
Suprema aditivada: G. 8.330
Diésel Go S10 aditivado: G. 7.540
Diésel Elite S10 aditivado: G. 9.340
Alcohol: G. 5.290
GLP Gas: G. 4.100
Por su parte, Petrobras estableció los siguientes precios:
Nafta 100 octanos: G. 10.950
Nafta 97 octanos: G. 8.650
Nafta 90 octanos: G. 6.480
Diésel Podium Triple Filtrado: G. 10.260
Diésel Euro 5: G. 9.890
Alcohol carburante: G. 5.590
Preocupación por el impacto en la economía familiar
El principal temor de los ciudadanos es que este nuevo aumento en el precio de los combustibles genere un efecto dominó sobre el costo de la canasta familiar y otros productos de primera necesidad. Tradicionalmente, cada suba de los carburantes se traduce en aumentos en el transporte público y en bienes de consumo, afectando directamente a los sectores más vulnerables.
Miguel Bazán, presidente de la Cámara Paraguaya de Distribuidoras de Combustibles (Cadipac), justificó la medida alegando que el incremento en los precios "debía haberse dado desde diciembre" y que la suba "depende de cada emblema". Asimismo, mencionó que las sanciones más severas impuestas a Rusia por parte de Estados Unidos también generan fluctuaciones en el mercado global del petróleo, lo que impacta en los costos a nivel local.
Petropar resiste... pero por cuánto tiempo más?
En medio de este panorama de aumentos, la petrolera estatal Petropar anunció que, al menos por ahora, mantendrá sus precios, lo que representa un alivio temporal para los consumidores. Sin embargo, no se descarta que en poco tiempo también se vea obligada a sumarse al ajuste, lo que terminaría por sellar el impacto total en el mercado y en la economía de los ciudadanos.
La incertidumbre sobre una posible suba en los precios de Petropar genera aún más preocupación, ya que la empresa estatal suele ser la opción más accesible para los conductores y transportistas. De sumarse al aumento, no habría escapatoria para los consumidores, quienes ya enfrentan una carga financiera cada vez más difícil de sostener.
El gobierno sigue castigando a la ciudadanía
El descontento social crece, ya que este nuevo ajuste se suma a una serie de medidas impopulares implementadas en los últimos meses. La reciente suba en los peajes, el aumento de los costos de habilitación vehicular y otros servicios básicos han llevado a la ciudadanía a un punto crítico.
Mientras los sectores empresariales justifican los aumentos con factores internacionales, la realidad es que el bolsillo de los paraguayos sigue siendo el más afectado. En un contexto donde los salarios siguen estancados y el empleo sigue siendo precario, cada nueva medida gubernamental parece sumarse a la crisis en lugar de aliviarla.
Con la incertidumbre sobre el futuro de los precios del combustible y el impacto que tendrá en la economía del país, la pregunta que queda es: ¿hasta cuándo podrá resistir la ciudadanía estos golpes constantes al bolsillo?