Investigadores, veterinarios, agrónomos, criadores de ganado, referentes de asociaciones productivas, instituciones públicas y organismos internacionales participaron del Tour Criollos 2025.
La iniciativa fue impulsada por WWF-Paraguay para conocer los últimos ejemplares de este tipo de ganado, intercambiar conocimientos sobre sus cualidades y consensuar estrategias para su conservación.
El Tour consistió en salidas de campo a los departamentos de Boquerón, Ñeembucú y Presidente Hayes, donde sobreviven ejemplares.
Para trazar los recorridos se tuvo en cuenta el último informe del Viceministerio de Ganadería (2004), que habla de la presencia de cuatro grupos en Paraguay (Pampa Chaqueño, Criollo Ñeembucú, Criollo Pilcomayo y Criollo Arroyos y Esteros), y alerta sobre el peligro de extinción de sus poblaciones.
"El ganado criollo está presente en Paraguay desde hace casi 500 años, tiempo durante el cual desarrolló una notable adaptación a los hábitats locales. Gracias a esta capacidad, representa una alternativa productiva ganadera que requiere menos intervención sobre el medio ambiente, a la vez que puede generar beneficios importantes, en especial para los pequeños productores", dijo Cristina Morales, directora de Desarrollo Sostenible de WWF-Paraguay.
Criollo Pampa Chaqueño
En Pozo Colorado el Tour conoció al grupo de ganado (núcleo de conservación) resguardado por la Asociación Paraguaya de Criadores de Pampa Chaqueño (APCPCh).
"La constancia durante 30 años de trabajo y una metodología clara orientada a la productividad en un entorno natural permitió conservar el legado genético e histórico del ganado del Chaco", dijo Veronika Niedhammer, presidenta de la asociación.
"Hoy podemos afirmar que el ganado local es un recurso productivo con gran potencial, capaz de prosperar y entregar un producto de valor sin significar un cambio drástico en el paisaje natural", agregó.
Criollo Ñeembucú
En Humaitá el Tour conoció a los escasos 47 ejemplares del Criollo Ñeembucú que sobreviven.
"En épocas de escasez de pasto este ganado se alimenta de especies vegetales dentro de los humedales", dijo Guillermo Souto, criador local.
Una investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de 2020 concluyó que, debido a los siglos de adaptación al entorno, el criollo Ñeembucú desarrolló un metabolismo, un sistema inmunológico y una anatomía especialmente resistentes al calor extremo y la humedad que se alternan en la región. Luego de temporadas difíciles tiene la capacidad de recuperarse más rápidamente, explicó Souto.
Criollo Pilcomayo
En el departamento de Boquerón la iniciativa conoció al Criollo Pilcomayo, donde sobrevive una cantidad no identificada de ejemplares dispersos a lo largo de la ribera del río, en puestos de ganadería familiar.
Este ganado se alimenta casi exclusivamente de frutos y especies nativas como el algarrobo, mistol y otras plantas del bosque chaqueño. En épocas de sequía recurre incluso a cactus que almacenan agua, lo que refleja su capacidad de adaptación al Chaco seco.}
Aportes del tour
"Después de 20 años actualizamos el estado de situación de este recurso zoogenético tan valioso para la conservación y el bienestar social", dijo Morales.
Luego de actualizar en territorio las condiciones en que se encuentran los distintos grupos de ganado criollo en Paraguay, actores de diversos sectores ahora trabajan en definir e implementar acciones que aseguren su permanencia.
Entre ellas, la elaboración de un plan que combine investigaciones, estudio de mercado, visibilización, medidas urgentes de protección y trabajo en conjunto con instituciones estatales y organizaciones de apoyo locales e internacionales.
Más contexto
El ganado criollo es descendiente del ganado bovino traído desde 1493 por conquistadores españoles y portugueses durante la conquista de América, y desde 1555 fue la base de la ganadería paraguaya.
A partir de la década de 1970, sus poblaciones comenzaron a reducirse drásticamente debido a cruzamientos con otras razas, lo que puso en peligro su patrimonio genético, adaptado a los ambientes y climas del país. Las cualidades que ha desarrollado a lo largo de los siglos -resistencia, eficiencia del uso de recursos y adaptación a condiciones extremas- lo posicionan hoy como un aliado estratégico para una ganadería sostenible y resiliente frente al cambio climático.