Proyecciones

¿Qué le depara en el 2026 al dólar?

La apreciación del guaraní se profundizó por la migración de una parte importante de los préstamos corporativos de guaraníes a dólares, dice el analista.
Perspectivas sobre el dólar en el 2026. Archivo EN

A partir del segundo semestre del año se siente una sorpresiva caída en la cotización del dólar en nuestro país. De casi G. 8.000 en los últimos días de junio, bajó a G. 7.500 en julio, a G. 7.300 en agosto y terminó ubicándose alrededor de G. 7.000 en la primera quincena de octubre, acumulando una caída del 12,5% en apenas tres meses.

"Nuestras últimas proyecciones previas, basadas en los modelos económicos de simulación que utilizamos, indicaban que el dólar debería haber cerrado este año en torno a G. 7.800", reconoció César Barreto, exministro de Hacienda y actual director de Desarrollo en Democracia (DENDE).

Pero ¿qué pasó? ¿Por qué este cambio repentino e inesperado? ¿Qué podemos esperar en los próximos meses? ¿Qué consecuencias puede traer un dólar barato?

La caída del dólar fue provocada por una combinación de factores externos e internos y contó con el beneplácito de las principales autoridades económicas y del propio Banco Central del Paraguay (BCP), señala el analista.

Por un lado, está el comportamiento del dólar frente a otras monedas. Desde diciembre del año pasado hasta la primera quincena de octubre, la moneda estadounidense se depreció un 12% frente al euro, 13% frente al real, 2% frente al yuan chino y 3% frente al peso chileno.

La pérdida de valor no es uniforme, porque la situación particular de cada moneda contraparte también influye. Por ejemplo, el aumento de la tasa de política monetaria en Brasil reforzó aún más el valor del real.

A su vez, el guaraní se apreció un 10% frente al dólar en el mismo periodo, equiparándose al euro y al real, aunque en un contexto distinto: la tasa de política monetaria del BCP se mantuvo fija en 6% anual, mientras la actividad económica venía sobrecalentada y el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos seguía creciendo.

César Barreto, analista.

Fuerte movida

La apreciación del guaraní se profundizó por la migración de una parte importante de los préstamos corporativos de guaraníes a dólares, como respuesta al brusco salto de más de 6 puntos porcentuales en la tasa de interés en moneda local. Este aumento se dio por una estrechez repentina de liquidez en guaraníes en el sistema financiero en julio de este año, recordó el economista.

Este proceso de dolarización de créditos generó una sobreoferta transitoria de divisas en el mercado, provocando una sobrerreacción del tipo de cambio a la baja. Este fenómeno se sostendrá hasta que se normalicen los balances de liquidez en el mercado de dinero y la tasa de interés en guaraníes converja a niveles habituales en los próximos meses.

Sin embargo, la caída en la cotización del dólar está induciendo una reducción gradual en la inflación de los bienes transables y permitió contener la aceleración inflacionaria registrada hasta mediados de año, que ponía en riesgo la convergencia hacia la meta del 3,5% anual fijada por el BCP. Por esta razón, las intervenciones del Banco Central —vendiendo dólares en el mercado— apuntaron a reducir aún más la cotización o evitar que suba al cierre de cada jornada.

Maniobras

Una "flotación administrada" excesiva podría sostener o profundizar situaciones de desequilibrio en el mercado cambiario. La caída del dólar produjo una apreciación del tipo de cambio real multilateral —indicador de competitividad internacional— del 9%, llevándolo por debajo del promedio y cerca de mínimos históricos de los últimos 15 años.

Si bien el nivel de equilibrio de esta variable no es observable, una caída de esta magnitud respecto a los niveles del pasado sugiere un desalineamiento cambiario.

Un atraso del tipo de cambio genera una pérdida ficticia de competitividad para los sectores transables de la economía, tanto exportadores como aquellos que compiten con productos importados. Esto inevitablemente deriva en la desaceleración de motores importantes del crecimiento económico y amplía la brecha del déficit externo, que ya se encuentra en niveles muy elevados.

Por lo tanto, es razonable esperar un proceso de corrección del tipo de cambio hacia niveles de equilibrio en los próximos meses.

El ritmo dependerá de la convergencia de la inflación hacia la meta del BCP —lo que permitirá reducir la intensidad de la administración cambiaria— y de la normalización de la liquidez en el mercado de dinero. Completar este ajuste probablemente tomará gran parte del año 2026.