Paraguay y su apertura comercial, un avance sin prisa, pero sin pausa
En el panorama de los debates económicos regionales de América Latina, Paraguay suele quedarse al margen de las discusiones principales. Sin embargo, un análisis detallado de los indicadores económicos revela una realidad que merece más atención: el país se posiciona como una de las economías más abiertas de la región según datos consignados por el Banco Mundial. Y esto no es un dato menor.
Apertura
De acuerdo con el índice de apertura comercial, definido por la suma de exportaciones e importaciones como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), se estima que Paraguay alcanzó un nivel cercano al 77% en 2024. Esta cifra supera ampliamente a economías de mayor tamaño, como México, Chile y Brasil, ubicándose únicamente por debajo de algunas naciones centroamericanas caracterizadas por una elevada integración comercial internacional.
"Este dato reviste gran relevancia en términos económicos, ya que pone de manifiesto un modelo económico profundamente vinculado al comercio exterior. En este esquema, las transacciones internacionales desempeñan un papel estructural al promover el crecimiento económico, garantizar la captación de divisas y generar empleos. Comparativamente, Paraguay prácticamente triplica el nivel de apertura de Argentina (28%) y duplica el de Brasil (36%), dos actores clave del Mercosur cuya orientación económica permanece marcada por mayores restricciones al comercio exterior", mencionó consultado sobre el tema el economista y catedrático Arturo Cardús Silvera.
"El alto nivel de apertura comercial en Paraguay responde a diversos factores fundamentales. En primer lugar, su estructura económica está dominada por la producción de bienes transables, especialmente del sector agropecuario y agroindustrial. Productos como la soja, la carne bovina, la energía eléctrica y los granos representan una proporción significativa de las exportaciones de nuestro país. En segundo lugar, la política comercial paraguaya ha estado históricamente orientada hacia una integración regional estratégica y una inserción competitiva en cadenas globales de valor, a pesar de los desafíos logísticos y geográficos inherentes a su condición de nación sin acceso directo al mar" continuó explicando el economista.
"Este elevado grado de apertura también explica por qué Paraguay es particularmente vulnerable a shocks externos. Las fluctuaciones en los precios internacionales de los commodities, los cambios en la demanda global o las tensiones comerciales regionales repercuten con rapidez en su balanza comercial y en su desempeño económico general. Sin embargo, esta misma exposición ha actuado como un motor para la disciplina macroeconómica en los últimos años. La necesidad de competir eficazmente en mercados internacionales ha impulsado la estabilidad fiscal, el control de la inflación y la consolidación de un marco monetario confiable, elementos que han sido positivamente valorados por organismos financieros internacionales y calificadoras de riesgo" indicó el economista.
En términos estratégicos, el principal desafío no radica en disminuir esta apertura comercial, sino en profundizarla con mayor nivel de especialización y diversidad. Para ello, Paraguay debe avanzar hacia una diversificación sustancial de su oferta exportadora, fomentar procesos de industrialización que generen mayor valor agregado y abrir nuevos mercados más allá del ámbito tradicional del Cono Sur. La reciente mejora en su calificación crediticia, así como su creciente capacidad para atraer inversión extranjera directa, se presentan como elementos clave para respaldar este proceso.
Heterogeneidad
El informe también muestra una marcada heterogeneidad en la región. Argentina aparece como la economía más cerrada, con apenas 28% del PIB vinculado al comercio exterior, seguida por Brasil (36%) y Colombia (37%), reflejando modelos más orientados al mercado interno. Guatemala, Perú, República Dominicana y Uruguay se ubican en un rango intermedio, entre 47% y 57%. Ecuador y Chile superan el 60%, mientras Costa Rica, México y El Salvador exhiben economías claramente abiertas. En el extremo superior destacan Honduras y Nicaragua, con niveles cercanos o superiores al 90%, típicos de economías pequeñas y altamente dependientes del comercio.
Dicho lo cual, se aprecia que la relación entre las variables es inversamente proporcional ya que mientras más grande sea el tamaño de la economía del país más direccionado estaría la producción local a su consumo interno antes que el externo. En oposición a las economías más pequeñas que destinarían su producción de materias primas o manufacturadas al comercio internacional para captar divisas.
El reto de Paraguay hacia el futuro radica en convertir esa integración en un motor sostenible para el desarrollo económico, promoviendo la generación de empleo cualificado y aumentando la resiliencia frente a los inevitables desafíos del contexto global.