La cumbre anual del Grupo BID arrancó este miércoles 11 de marzo en el distrito Conmebol, en Luque, con una agenda de alto nivel que pone a Paraguay en el centro de la conversación financiera de América Latina y el Caribe. El evento reúne a autoridades de 48 países, miles de participantes y una presencia inédita del sector privado, en medio de anuncios de financiamiento por USD 2.700 millones, debates sobre envejecimiento, resiliencia, integración y una fuerte apuesta por reposicionar al país como destino de negocios.
Paraguay, bajo la lupa de los mercados y los organismos multilaterales
La gran señal política y económica de la jornada inaugural fue que Paraguay quedó instalado como sede de uno de los encuentros más importantes del calendario financiero regional. Las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del BID y de BID Invest se desarrollan del 11 al 14 de marzo y congregan a ministros de Economía y Finanzas, presidentes de bancos centrales, delegaciones oficiales, representantes de organismos internacionales, empresarios y referentes de la sociedad civil. El evento se realiza en el distrito Conmebol, en Luque, dentro del área metropolitana de Asunción.
La magnitud del encuentro quedó reflejada en las cifras previas y en el movimiento de esta primera jornada. El Gobierno y el propio BID proyectaron alrededor de 4.000 participantes, con unos 1.600 representantes del sector privado y cerca de 300 CEO de empresas internacionales. La apuesta oficial es que esa masa crítica de ejecutivos y tomadores de decisión se traduzca en negocios, nuevos vínculos y futuras inversiones.
El país no solo oficia de anfitrión. También busca capitalizar el momento para vender una narrativa de estabilidad macroeconómica, baja inflación, cuentas públicas ordenadas y potencial de crecimiento. En la antesala del inicio, Ilan Goldfajn, presidente del Grupo BID, remarcó que Paraguay atraviesa un momento económico relevante, con crecimiento cercano al 6% en el último año y una pobreza en descenso hacia el entorno del 16%, mientras que Carlos Fernández Valdovinos insistió en que el país quiere mostrar que el sector privado debe convertirse en el principal motor del crecimiento y del empleo.
El dato más fuerte: USD 2.700 millones en dos años
Lo más resonante en el arranque del evento fue el paquete de financiamiento que el Grupo BID proyecta movilizar para Paraguay. La cifra puesta sobre la mesa asciende a USD 2.700 millones en los próximos dos años. De ese total, USD 2.000 millones serían canalizados hacia el sector privado, principalmente a través de BID Invest, y USD 700 millones al sector público. El propio ministro de Economía presentó ese reparto como un cambio profundo en la relación del país con los organismos multilaterales: una ecuación de tres a uno a favor de la inversión privada.
Goldfajn, por su parte, añadió que BID Invest aspira a financiar alrededor de USD 1.000 millones por año en Paraguay. Señaló que en los últimos 12 meses ya se alcanzó ese monto y que en los últimos 18 meses se movilizaron cerca de USD 1.600 millones. Según esa proyección, el volumen total previsto equivale a cerca del 7% del PIB paraguayo, una proporción que grafica el peso económico del anuncio.
El mensaje de fondo fue claro: el BID quiere mostrarse menos concentrado exclusivamente en préstamos soberanos y más volcado a escalar su brazo privado. Fernández Valdovinos incluso dejó planteada una advertencia de tono estratégico: si las multilaterales insisten solo en financiar infraestructura pública tradicional, Paraguay tiene hoy más opciones de financiamiento en mercados y exigirá una relación distinta.
Una apertura con foco en la sociedad civil
Aunque el discurso oficial paraguayo puso el acento en inversiones y clima de negocios, el arranque formal de los seminarios tuvo otro eje fuerte: la relación entre el BID y la sociedad civil. Goldfajn abrió la jornada subrayando que el organismo está revisando y reforzando su manera de vincularse con organizaciones sociales, a las que definió como aliadas clave para diseñar mejores proyectos, detectar problemas tempranos y reducir riesgos ambientales y sociales.
En ese marco, el BID confirmó que unas 70 organizaciones participaron de los seminarios y espacios de diálogo de esta primera jornada. La discusión no quedó en declaraciones abstractas. En los paneles se insistió en la necesidad de institucionalizar el intercambio, dar mayor acceso a la información, construir confianza y establecer mecanismos más estructurados, transparentes y sostenibles de participación.
Uno de los paneles de alto nivel, dedicado al trabajo multilateral con organizaciones de la sociedad civil, fue moderado por Larry Sacks y contó, entre otras voces, con la participación de Mariana Franco, de Redes Chaco. Allí se habló de resiliencia y adaptación climática, cadenas productivas y tecnología digital, con énfasis en la necesidad de que las soluciones para territorios como el Gran Chaco nazcan desde el propio territorio y no solo desde los escritorios institucionales.
Otro panel reunió a James Scriven, Anabel González, Ana María Ibáñez y Graham Macmillan, quienes defendieron la idea de revisar continuamente los proyectos ejecutados junto con la sociedad civil para corregir errores, medir mejor los resultados y elevar el impacto real sobre la vida de la gente. Allí apareció un concepto transversal del día: sin diálogo, monitoreo y transparencia, el financiamiento pierde potencia transformadora.
Lo que se discutió: demografía, pensiones y resiliencia
El primer gran seminario técnico de la jornada estuvo dedicado al cambio demográfico. Bajo el título "Envejecer y crecer", el encuentro puso sobre la mesa un problema que ya condiciona a la región: la población envejece más rápido y los sistemas de protección social, salud y jubilaciones no están listos para absorber ese impacto. Santiago Levy señaló que Paraguay sigue siendo el país más joven de América Latina, pero no está al margen de esa tendencia regional y debe prepararse desde ahora.
Entre los puntos más destacados del debate sobresalió la advertencia sobre los sistemas de pensiones. Levy sostuvo que el reto del envejecimiento no puede afrontarse sin crecimiento económico, más ahorro previsional y una mayor participación femenina en el mercado laboral. Planteó que ampliar los servicios de cuidado para niños y adultos mayores no solo mejora la calidad de vida, sino que libera fuerza laboral femenina, fortalece los ingresos de los hogares de menores recursos y genera un triple efecto positivo sobre empleo, autonomía económica y sostenibilidad social.
Ese panel reunió además a Marisol Touraine, exministra francesa de Asuntos Sociales, Salud y Derechos de las Mujeres; Susana Muñiz, exministra de Salud Pública de Uruguay y directora del Sistema Nacional de Cuidados; Layla Vallias, de Silverguard; y Josep Olle, de la Fundación La Caixa. La coincidencia fue que el envejecimiento ya no puede tratarse como un problema futuro, sino como una variable presente que obliga a rediseñar políticas públicas, sistemas de cuidado y esquemas de protección social.
La otra gran discusión del día giró en torno a la resiliencia frente a choques. La agenda oficial del miércoles cerró con el seminario "De la sobrevivencia a la prosperidad", pensado para debatir cómo las familias, las economías y los Estados pueden pasar de la reacción ante crisis a estrategias de resistencia y crecimiento sostenido. Aunque el detalle completo de ese debate aún sigue desplegándose dentro de la agenda del encuentro, el tema aparece como uno de los ejes conceptuales más fuertes de estas asambleas: no se trata solo de crecer, sino de hacerlo con capacidad de absorber crisis económicas, sociales, sanitarias y climáticas.
El sector privado, protagonista absoluto de la cumbre
Si hubo una palabra repetida en casi todos los mensajes del día fue sector privado. El Gobierno paraguayo y el Grupo BID están intentando mostrar esta edición de las asambleas como una bisagra. Goldfajn afirmó que el BID está apalancando su brazo privado con una lógica renovada para escalar financiamiento, innovación y apoyo empresarial. El objetivo es que BID Invest y BID Lab amplíen su capacidad de acción en la región y potencien especialmente a empresas emergentes y proyectos sostenibles.
Fernández Valdovinos repitió esa idea en sus recorridos y declaraciones. Insistió en que el Estado debe poner el campo de juego, pero que son las empresas las que deben jugar, invertir, crear empleo y sostener el crecimiento. Esa visión convierte a la asamblea no solo en una cita diplomática o técnica, sino en una feria de posicionamiento económico donde Paraguay busca convencer a inversionistas de que el país ofrece previsibilidad, moneda estable y mejores condiciones para proyectos de gran escala.
En ese clima, otro hecho de alto impacto que rodeó el inicio de las asambleas fue la aprobación de hasta USD 165 millones de financiamiento de BID Invest para Paracel S.A., presentada como la mayor inversión privada en la historia del país. El dinero apunta a infraestructura clave para un polo industrial forestal sostenible, incluyendo parque industrial, futura planta de celulosa, puerto, terminal fluvial, líneas de transmisión, caminos de acceso y logística. El proyecto podría generar alrededor de 7.000 empleos directos e indirectos y consolidar la cadena forestal paraguaya, especialmente en el norte del país.
Quiénes estuvieron en escena
Las figuras más visibles del arranque fueron Ilan Goldfajn, presidente del Grupo BID, y Carlos Fernández Valdovinos, ministro de Economía y Finanzas y gobernador anfitrión del encuentro. También estuvo en la previa inmediata el presidente Santiago Peña, quien recibió a Goldfajn antes del inicio formal de la asamblea para revisar la agenda de cooperación y el volumen de inversiones movilizadas en Paraguay.
En los paneles y seminarios también participaron James Scriven, CEO de BID Invest; Anabel González, vicepresidenta de Países e Integración Regional; Ana María Ibáñez, vicepresidenta de Sectores y Conocimiento; Graham Macmillan; Larry Sacks; Santiago Levy; Marisol Touraine; Susana Muñiz; Layla Vallias; Josep Olle; y Mariana Franco, entre otros referentes del ecosistema multilateral, académico, social y empresarial.
La agenda que viene
La asamblea no termina con el impacto del primer día. Para el jueves están previstos seminarios sobre competencia y bienestar, cadenas de valor para minerales críticos, integración regional y el inicio del foro empresarial. El viernes se sumarán un diálogo de alto nivel sobre conectividad regional, otro sobre inversión y crecimiento en el marco del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, la segunda jornada del foro empresarial y la sesión inaugural oficial. El sábado quedarán las reuniones cerradas y la plenaria final de decisiones.
Por qué esta asamblea importa de verdad
Lo más importante de esta primera jornada no fue solo la puesta en escena de un evento internacional de gran magnitud. Fue el intento deliberado de instalar a Paraguay como un país que quiere cambiar de escala en su vínculo con el financiamiento multilateral y con los inversionistas. La combinación de miles de participantes, delegaciones de 48 países, foco privado, anuncios por USD 2.700 millones, protagonismo de CEOs internacionales y debate sobre temas estructurales convierte a esta asamblea en mucho más que una reunión protocolar.
El desafío, sin embargo, empieza ahora. Porque el BID y el Gobierno dejaron planteada una promesa ambiciosa: usar esta cumbre como plataforma para abrir una nueva etapa de crecimiento, inversión y modernización institucional. Y en Paraguay, como siempre, la diferencia entre una gran oportunidad histórica y una vitrina pasajera dependerá de lo que ocurra después de que se apaguen las luces del foro.



