Paraguay necesita disminuir la brecha social para mejorar en el Índice de Prosperidad

30 Marzo de 2025
30 Marzo de 2025
Paraguay necesita disminuir la brecha social para mejorar en el Índice de Prosperidad
Paraguay necesita disminuir la brecha social para mejorar en el Índice de Prosperidad

La plataforma de finanzas y seguros Hellosafe ha evaluado a 186 países mediante seis indicadores centrales: Producto Interior Bruto (PIB) per cápita, Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita, tasa de ahorro nacional bruto, Índice de Desarrollo Humano (IDH), coeficiente de Gini y tasa de pobreza para desarrollar el Índice de Prosperidad 2025. Este enfoque permite analizar las trayectorias de las naciones más destacadas de la región, resaltando sus logros, políticas públicas y perspectivas futuras.

El índice de prosperidad o riqueza mundial

El Índice de Prosperidad o Riqueza Mundial es un recurso que evalúa el nivel de desarrollo de los países en una escala de 0 a 100, considerando factores económicos, sociales y ambientales. Más allá de los datos económicos convencionales, esta métrica ofrece una perspectiva integral del avance de cada nación.

La inversión en áreas clave como la educación, la salud, la infraestructura y la tecnología ha sido esencial para el progreso. Mejorar la calidad educativa ha impulsado la inclusión social, mientras que el acceso a servicios de salud óptimos ha incrementado la esperanza de vida. Asimismo, la modernización de infraestructuras ha dinamizado el comercio y atraídos inversores, y la adopción de tecnologías digitales ha elevado la productividad. Indicadores como el PIB per cápita, el RNB per cápita y el coeficiente de Gini destacan como herramientas clave para identificar avances y áreas pendientes.

Paraguay

Si bien nuestro país hizo importantes avances en los últimos años hasta alcanzar el grado de inversión a mediados del año pasado, todavía queda mucho por hacer en materia de inversión social para disminuir la brecha actualmente existente que impide que muchos paraguayos de bien accedan a oportunidades reales como vehículo de movilidad social para mejorar su economía y bienestar, mencionó el economista Máximo Barreto Máster en Políticas Públicas.

Cuatro son los factores más importantes a tener en cuenta para determinar criterios y acciones concretas para luchar contra la pobreza y el deterioro social en un país. Primero lo primero, Instituciones Publicas Fuertes. Sin instuciones publicas de calidad no hay posibilidad de progreso social, esto está más que comprobado por los ganadores del Premio Nobel de economía 2024 autores del bestseller “Por qué fracasan las naciones” indicó Barreto.

Es que tomando como ejemplo al puntero del ranking a nivel Latinoamérica, Chile. Ellos tuvieron un expresidente cuyo eslogan de campaña justamente era “Servicios Públicos de calidad” y Chile es líder regional indiscutido en la materia. Y ni que decir Uruguay que ya en 1925 era elogiada por el mismísimo Albert Einstein por sus instituciones sociales modelo.

Otro aspecto a tener en cuenta es la justicia social. La desigualdad social es consecuencia de políticas publicas equivocas o mal ejecutadas. Nuestro país daría un salto significativo ya que actualmente ocupa el puesto 14 de 23 países que componen el ranking de latinoamericano, expresó el economista.

Así que tenemos, Instituciones Públicas fuertes, Servicios Públicos de calidad, Justicia Social y por último y no menos importante el respeto al medio ambiente. Costa Rica es otro país, aunque pequeño, con importantísimos avances en la materia conservacionista que a su vez brinda a su población una mejor calidad de vida, ya por algo ocupa el sexto lugar con un puntaje de 36.39.

“Recuerdo que el Premio Nobel de Economía durante su visita al Paraguay Joseph Stiglitz aconsejó que si el Paraguay quería hacer un avance económico debía mejorar su matriz productiva. Solo con el ejemplo de la balanza comercial entre China Continental y Paraguay tenemos que nosotros le compramos a los chinos todos los años USD 4 mil millones y ellos solamente USD 30 millones, esto haciendo a un lado el ámbito diplomático incluso.

Pero esta claro que el Paraguay necesita seguir diversificando su producción y buscar más socios comerciales para incrementar su salida al mercado global. De otro modo, se estaría generando una concentración de la producción nacional dentro de nuestras fronteras, apuntó el Master en Políticas Publicas.

Santiago de Chile. Foto: DW
Santiago de Chile. Foto: DW

Chile

Continuando nuestro análisis con Chile, se mantiene como un referente indiscutible en América Latina. Con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) que lo sitúa en el puesto 44 a nivel global y una puntuación de 43.19 en el Índice de Prosperidad, el país ha logrado equilibrar una sólida gestión económica con políticas sociales efectivas. Su diversificación económica, centrada en la exportación de recursos como el cobre, ha asegurado una estabilidad fiscal ejemplar. Para 2025, se anticipa un crecimiento del PIB del 2.2%, respaldado por un continuo compromiso con la educación y la tecnología.

Además, Chile lidera en la transición hacia energías renovables. Aprovechando su variada geografía que incluye el árido Desierto de Atacama y los glaciares patagónicos, el país ha implementado exitosamente proyectos solares y eólicos que refuerzan su posición como líder regional en sostenibilidad.

Entre 1990 y 2022, el ingreso per cápita chileno se incrementó un 162.6%, mientras que la esperanza de vida creció en 6.7 años. Estos avances reflejan una dedicación al desarrollo humano sostenible, sustentada por sólidos indicadores económicos como el PIB y la RNB per cápita, que figuran entre los más altos del continente.

Puerto de Montevideo. Foto: Referencia.
Puerto de Montevideo. Foto: Referencia.

Uruguay, la perla esteña

Uruguay destaca por su estabilidad política y económica, con una puntuación de 42.48 en el Índice de Prosperidad. Posicionado en el puesto 52 del ranking mundial de IDH, el país ha logrado reducir notablemente la pobreza y ofrecer una mejor calidad de vida gracias a políticas sociales inclusivas. Su sistema educativo y sanitario, considerados de los más avanzados en América Latina, han contribuido a altos niveles de alfabetización y expectativas de vida superiores al promedio regional.

Uruguay también ha sobresalido en la adopción de tecnologías digitales y energías renovables. Su matriz energética, dominada por fuentes limpias, es un modelo para alinear las políticas públicas con los objetivos globales de sostenibilidad.

Desde 1990 hasta 2022, los ingresos per cápita del país crecieron un 106.7%, consolidándolo como uno de los más prósperos de la región. Además, cuenta con una de las tasas de ahorro nacional bruto más altas, mostrando así una economía sólida y resiliente.

Costa Rica: csostenibilidad como motor de progreso

Un par de aspectos más de Costa Rica que ya dijimos es ampliamente reconocida por su apuesta por la sostenibilidad ambiental y el desarrollo humano integral. Con una puntuación de 36.39 en el Índice de Prosperidad y un puesto 64 en el ranking global del IDH, su enfoque en educación y salud ha resultado en altos niveles de alfabetización y una esperanza de vida superior a los 80 años. Además, más del 98% de su electricidad proviene de fuentes renovables, lo que lo convierte en un referente global en la lucha contra el cambio climático.

El modelo costarricense se basa en políticas inclusivas y respetuosas con el medio ambiente. Desde 1990, el ingreso per cápita del país ha aumentado un 115,8%, mientras que su sistema de bienestar social ha garantizado igualdad de oportunidades para la mayoría de sus habitantes.

Costa Rica demuestra que es posible combinar crecimiento económico con responsabilidad ambiental, respaldado por un coeficiente de Gini que indica una distribución del ingreso más equitativa que en otros países de la región.

Panamá, más que un canal

Panamá, con una puntuación de 40.36 en el Índice de Prosperidad, ha experimentado un crecimiento económico notable en los últimos años, impulsado por su Canal estratégico y un sector de servicios dinámico. Con una proyección de crecimiento del PIB del 3,5% para 2025, el país ha mejorado significativamente su infraestructura y ha atraído inversiones extranjeras. La digitalización de su economía y la modernización de su sistema educativo han sido pilares fundamentales para este desarrollo.

Además, Panamá ha avanzado en la promoción de energías limpias y la reducción de su huella de carbono. Su ubicación geográfica y su infraestructura logística lo convierten en un “hub comercial” clave para la región, lo que ha generado empleo y oportunidades para su población. Su PIB per cápita y RNB per cápita se encuentran entre los más altos de Centroamérica, reflejando un crecimiento económico inclusivo.

Argentina: resiliencia frente a la adversidad

A pesar de enfrentar desafíos económicos recurrentes, Argentina ha mostrado una notable resiliencia. Con una puntuación de 38.18 en el Índice de Prosperidad y un crecimiento proyectado del PIB del 2.0% para 2025, el país ha implementado reformas para estabilizar su economía y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. La inversión en educación y salud ha sido prioritaria, junto con la adopción de tecnologías digitales y energías renovables.

Argentina también ha logrado avances en la inclusión social y la reducción de la pobreza, aunque persisten desigualdades regionales. Su potencial agrícola y su base industrial diversificada son activos clave para su futuro desarrollo. Sin embargo, su coeficiente de Gini sigue siendo un desafío, ya que refleja una distribución del ingreso menos equitativa en comparación con otros países de la región.

México y Perú: diversidad y crecimiento sostenido

México, con una puntuación de 33.22 en el Índice de Prosperidad, ha invertido en infraestructura, educación y salud, aunque enfrenta desafíos en materia de seguridad y desigualdad. Perú, por su parte, con 32.53 puntos, proyecta un crecimiento del 3.2%, respaldado por una mejora en su infraestructura y un sistema educativo en expansión. Ambos países han logrado avances en la reducción de la pobreza, pero aún deben trabajar en la distribución equitativa del ingreso.

Conclusión 

En suma, Latinoamérica es una región que ha experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas, se posiciona actualmente como un territorio con un potencial económico y social cada vez más evidente. Aunque todavía enfrenta importantes desafíos estructurales, diversos países del bloque se han destacado como referentes en sectores cruciales como la educación, la salud, la infraestructura e incluso la tecnología.

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