De acuerdo con los resultados del Ranking de la Escuela de Negocios ADEN de Competitividad 2025 elaborado por el Instituto de Competitividad de la red educativa de negocios existe contrastes ya que Chile sería el país más competitivo, por un lado, aunque Paraguay todavía está lejos de serlo. Aquí las razones
La competitividad se refiere a la capacidad de una entidad (ya sea una empresa, un país, o una persona) para generar o mantener una posición de ventaja sobre sus competidores. Implica la habilidad de sobresalir, atraer recursos y prosperar en un entorno competitivo. En esencia, es la capacidad de lograr mejores resultados que otros en la búsqueda de un objetivo común.
El mencionado análisis se basa en la evaluación de 125 variables agrupadas en diez categorías clave, entre las que figuran infraestructura, estabilidad macroeconómica, educación, acceso a tecnología y eficiencia laboral. Estos indicadores describen un panorama regional heterogéneo, evidenciando avances y retrocesos que reflejan las diversas realidades sociales y económicas de América Latina.
Chile lidera el ranking con una puntuación de 81 sobre 100, manteniendo su posición gracias a su robustez institucional, progreso tecnológico y estabilidad económica. No obstante, su reciente descenso en puntos favorece la consolidación de economías emergentes como Uruguay (77,6 puntos), Costa Rica (75,7 puntos) y Panamá (72,2 puntos), cuyos procesos de recuperación tras la pandemia han sido más dinámicos.
Entre estos países destacados, Uruguay sobresale por su sistema educativo y la cobertura sanitaria, mientras que Costa Rica ha realizado importantes avances en tecnología e iniciativas relacionadas con la sostenibilidad ambiental. Panamá continúa siendo un eje logístico crucial para la región, aunque enfrenta retos significativos en términos de desigualdad y diversificación económica.
En el rango medio del índice se ubican México (68,3 puntos), Argentina (67,8), Brasil (67,1), Perú (66,6) y Colombia (66,2), economías que presentan posiciones competitivas desiguales. Aunque cada país revela fortalezas específicas, también comparten desafíos estructurales que limitan su progreso. México conserva el quinto lugar dentro del ranking, pero atraviesa un periodo de desaceleración en su puntaje debido a factores como la ausencia de reformas estructurales, inseguridad y demoras en la modernización industrial. De manera similar, Argentina muestra avances en estabilidad económica tras prolongadas crisis financieras, aunque sigue enfrentando serios problemas relativos a inflación y desconfianza en sus instituciones.
Brasil, pese a ser la economía más grande del continente, permanece estancado por problemas sistémicos como baja productividad y exceso de burocracia. En tanto, Perú y Colombia presentan trabas en aspectos relacionados con infraestructura y competitividad laboral.
Los últimos
Más abajo en la clasificación figuran Paraguay (62,9 puntos), El Salvador (61,8) y Ecuador (61,3 puntos), economías afectadas por barreras históricas que limitan su competitividad. Mientras Paraguay revela un crecimiento económico constante pero insuficiente en innovación tecnológica, aunque exitoso en incrementar la productividad agrícola.
"Básicamente la competitividad en economía refleja el mejor nivel de vida que se puede tener en un país. Lo mejores países tienen un alto nivel de competitividad por eso, tienen mayor crecimiento económico, más posibilidades de desarrollo humano, etc. Es un indicador sumamente importante en economía. La evolución del mismo es muy importante ya que proyecta a la vez como está el país y por ende es algo que hay que mejorar en términos absolutos año tras año porque no es algo estático que permanece inmóvil, todo lo contrario, es sumamente dinámico. Y justamente por eso es un indicador muy cercano al bienestar de la gente y el desarrollo del país en su conjunto" señaló el economista Arturo Cardús.
El bloque con peor desempeño lo conforman Guatemala (59,7 puntos), Honduras (58,9), Nicaragua (58,8) y Bolivia (57,9). Estos países enfrentan retos estructurales graves como inseguridad ciudadana, infraestructura deficiente y debilidad institucional.