Al cierre del séptimo mes del año, el déficit fiscal acumulado alcanzó G. 1,7 billones, equivalente a USD 221 millones, lo que representa el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra mantiene la trayectoria prevista por las autoridades económicas para cerrar el ejercicio fiscal 2025 con un déficit del 1,9% del PIB.
El viceministro de Economía y Planificación, Felipe González Soley, destacó que en términos mensuales, julio presentó un resultado prácticamente equilibrado, tras varios meses consecutivos de registrar saldos negativos moderados. Esta evolución reafirma las perspectivas optimistas del gobierno respecto al cumplimiento de la meta establecida en el plan de convergencia fiscal.
El déficit global o anualizado se posicionó en 2,63% del PIB, mostrando una reducción significativa respecto al 2,9% registrado a inicios del año. Aunque esta cifra aún se encuentra por encima del objetivo del 1,9% del PIB establecido para finales de 2025, la tendencia descendente confirma el progreso hacia la meta de convergencia.
Para el próximo año, el plan de convergencia establece una reducción adicional del déficit hasta el 1,5% del PIB, cumpliendo así con el tope máximo establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Ingresos tributarios impulsan crecimiento de 5,1%
Los ingresos totales de la Administración Central registraron un incremento del 5,1% en el período acumulado enero-julio, sustentado principalmente por el sólido desempeño de la recaudación tributaria, que experimentó un crecimiento del 9,8%. Este resultado contribuyó con 7,4 puntos porcentuales al aumento total de los ingresos.
Dentro de los tributos, se destacaron los impuestos internos con un alza del 9,7%, seguidos por los externos con un 3,3%. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) constituyeron los principales motores de este crecimiento, reflejando la dinámica económica del país y la mejora en los mecanismos de recaudación.
Sin embargo, los ingresos no tributarios presentaron un retroceso del 9%, afectados principalmente por la significativa caída en los aportes de las entidades binacionales, lo que contrarrestó parcialmente el buen desempeño de los ingresos fiscales.
El gasto total acumulado de la Administración Central experimentó un incremento del 5,5% interanual, cifra que representa una notable moderación en el ritmo de crecimiento observado desde inicios del año, especialmente comparado con el primer trimestre.
Los salarios del sector público continuaron siendo el principal factor de impulso del gasto, contribuyendo con 3,6 puntos porcentuales a la variación acumulada. Le siguieron en importancia las prestaciones sociales con una contribución del 2,8% y los intereses de la deuda pública con el 1,4%.
El viceministro González enfatizó que, aunque el gasto mantiene una tendencia alcista, el ritmo de crecimiento se está desacelerando gradualmente. Además, destacó que los salarios financiados con ingresos tributarios se mantuvieron por debajo del mínimo histórico registrado en 2024, destinándose el 80% de estos recursos a sectores prioritarios como salud, educación y seguridad.
Un aspecto positivo del informe corresponde a la evolución de la inversión pública, que acumuló G. 3,4 billones al cierre de julio, representando el 0,9% del PIB y equivalente a USD 434 millones. Esta cifra implica un robusto crecimiento del 11,9% respecto al mismo período del año anterior.
González recordó que la inversión pública no se financia exclusivamente con recursos del presupuesto nacional, sino que también incluye proyectos ejecutados a través de Itaipú, iniciativas de llave en mano y proyectos desarrollados bajo el esquema de alianza público-privada, lo que diversifica las fuentes de financiamiento y potencia el impacto de la inversión estatal.