El país crece pero no alcanza

Paraguay: informe del PNUD expone brechas que frenan el desarrollo

Aunque el país mantiene estabilidad macroeconómica y mejora indicadores, persisten altos niveles de desigualdad y vulnerabilidad que limitan el impacto del crecimiento en la población.
Crecimiento con obstáculos, según informe del PNUD. Foto: Archivo.

Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) vuelve a poner en evidencia una de las principales paradojas de la economía paraguaya: el crecimiento sostenido no se traduce de manera proporcional en bienestar para toda la población.

El reporte ubica a Paraguay dentro del grupo de países de ingresos medios-altos, con avances en variables como ingreso, educación y salud. Sin embargo, advierte que estos progresos conviven con profundas brechas estructurales que impiden consolidar un desarrollo humano más equilibrado.

Uno de los datos más relevantes es que, pese a la reducción de la pobreza en las últimas dos décadas, alrededor del 25% de la población sigue en esa condición, mientras que un 31% se encuentra en situación de vulnerabilidad, es decir, apenas por encima de la línea de pobreza y con alto riesgo de retroceder ante crisis económicas o climáticas.

El informe también remarca que Paraguay replica un patrón regional: mejoras en indicadores sociales que, sin embargo, se desaceleran y permanecen expuestas a shocks externos. Más de la mitad de la población en América Latina carece de mecanismos sólidos para enfrentar crisis, lo que amplifica la fragilidad del progreso alcanzado.

En términos estructurales, la desigualdad sigue siendo el principal obstáculo. La distribución del ingreso evidencia fuertes asimetrías: el 10% más rico concentra más de un tercio de los ingresos, mientras que el 10% más pobre accede a una porción mínima, reflejando una brecha persistente que limita la movilidad social.

El análisis del PNUD va más allá de los ingresos y advierte que las desigualdades también se expresan en el acceso a servicios, oportunidades y calidad de vida, con diferencias marcadas entre zonas urbanas y rurales. Este escenario hace que una parte importante de la población permanezca en una "zona gris" de vulnerabilidad permanente.

En ese contexto, el organismo plantea la necesidad de avanzar en políticas que reduzcan las brechas estructurales, fortalezcan la resiliencia y mejoren la calidad institucional. Entre los desafíos aparecen la inversión en infraestructura, la transformación digital y la capacidad del Estado para sostener políticas públicas inclusivas en el tiempo.

El mensaje de fondo es claro: Paraguay ha logrado crecer, pero el desafío pendiente es cómo distribuir mejor ese crecimiento. Sin una reducción sostenida de las desigualdades, el avance económico seguirá siendo parcial y vulnerable a retrocesos.