Por José Zalazar
Este aumento constante, impulsado mayoritariamente por el sector público, se inscribe en un panorama regional caracterizado por mayores demandas de financiamiento, escasa liquidez y elevados costos asociados al crédito internacional.
El contexto global no le ha sido favorable a Paraguay ni a otros países en desarrollo, que entre 2022 y 2024 enfrentaron pagos considerablemente superiores a los recursos obtenidos a través de nuevos préstamos, acumulando una brecha de 741.000 millones de dólares. Factores como el alza en las tasas de interés y la apreciación del dólar han encarecido significativamente los compromisos financieros, ejerciendo presión adicional sobre las finanzas públicas.
A pesar de este entorno adverso, Paraguay conserva ciertos márgenes de sostenibilidad en sus indicadores de deuda. Datos de la CEPAL indican que el ratio entre deuda pública y PIB del país sigue siendo más bajo que el promedio regional, que supera el 70%. Para Paraguay, este indicador se mantiene en niveles moderados, brindando cierto respiro siempre y cuando se priorice una gestión fiscal responsable.
Sin embargo, lo anterior es muy relativo, ya que no solo importa cuánto se debe, sino cómo se estructura esa deuda. Los plazos, la moneda en que está contraída y el destino de los fondos son elementos cruciales. Por eso, los organismos internacionales advierten sobre la necesidad urgente de mejorar la eficiencia del gasto público, expandir la base tributaria y fortalecer la gestión del riesgo fiscal. En un escenario global incierto, la clave no estará tanto en cuánto puede seguir endeudándose el país, sino en su capacidad para transformar esos recursos en crecimiento sostenido, más empleo y una mayor productividad.
"Estamos alcanzando ya un 50% del PIB y básicamente la calidad del gasto no se da principalmente en infraestructura, sino en adjuntar obligaciones, como el pago a proveedores del Estado. Terminamos el año pasado con una deuda a proveedores de productos básicos como medicamentos por 1.950 millones de dólares. Creo que las cosas están bastante encaminadas a caer en lo que se conoce como la trampa de los ingresos medios, que sería la situación en la que está Paraguay actualmente. Estamos lo suficientemente bien como para saber que no nos vamos a morir de hambre, pero lo suficientemente inseguros como para invertir en lo que realmente nos va a hacer crecer, que es el desarrollo humano, el desarrollo de infraestructuras básicas y críticas y la inversión en investigación y desarrollo", indicó el ex diputado nacional Sebastián Acha.
"Seguimos peleando en salvar empresas como Copaco, que me parece que no tiene ninguna magia. No hay ningún algoritmo que tengamos que descubrir allí, es nada más que asumir el pasivo y ya está. O con el tema de decir que vamos a subir impuestos si es que no logramos reformar las cajas fiscales, y esto hay que entender muy bien. Esto ocurre porque lo que se está probando es hasta dónde la gente aguanta este tema del discurso de subir impuestos. Mientras nadie sale a preocuparse, van a decir que lo que se tiene que hacer es igualar las cajas a un mismo criterio para todos los funcionarios y que sean los propios funcionarios los que paguen, porque son los que deben pagar. Esto no va a cambiar. Y aparentemente no hay la fuerza política para hacer el cambio, y eso es lo más grave", concluyó el ex congresista.