Atraídos por los bajos impuestos, empresarios de toda América Latina están apostando fuerte por Paraguay, según destaca un reportaje especial de la prestigiosa agencia financiera Bloomberg.
Las solicitudes de residencia aumentaron un 60% en 2025. En paralelo, elegantes torres y concesionarios de autos de lujo proliferan en Asunción, aunque la infraestructura del país todavía enfrenta serias dificultades para modernizarse.
Al mismo tiempo, los inversores de Wall Street acaparan bonos paraguayos, mientras el presidente conservador, Santiago Peña, alinea su gobierno con la administración de Donald Trump.
Aunque Paraguay tiene un tamaño territorial similar al de California, su economía —de USD 47.000 millones— equivale apenas al 1% de la del estado norteamericano, una comparación que sirve para dimensionar el margen de crecimiento y el potencial de negocios.
El rápido crecimiento y las reformas económicas de los últimos años ayudaron al país a obtener el grado de inversión por parte de Moody's Ratings en 2024 y de S&P Global el año pasado.
"Antes éramos como la chica más fea del baile", dijo Selene Rojas, directora del Shopping del Sol, en el distrito financiero de la capital. "Hoy ya todos nos invitan a bailar", resaltó.
Los inversores también están tomando nota y canalizando capital hacia fábricas y desarrollos inmobiliarios. Muchos de ellos son extranjeros: las autoridades migratorias recibieron cerca de 50.000 solicitudes de residencia el año pasado. Aproximadamente la mitad correspondieron a brasileños, aunque también se registró un número importante de argentinos, alemanes y bolivianos.

Imán
Felipe Bertolini, de 24 años y oriundo de São Paulo, es uno de ellos. Junto con su padre, un inversor portuario, pasó tres días en Asunción a fines de febrero para gestionar la residencia.
El régimen impositivo de Brasil, donde el Estado absorbe cerca del 40% de los ingresos de su empresa de factoring y securitización, lo llevó a considerar seriamente la mudanza.
"Brasil está empujando a los inversores hacia Paraguay porque los impuestos son inviables", señaló. "Las empresas cierran en Brasil y vienen aquí", agregó.
Las fábricas que operan bajo el régimen de maquila, con incentivos fiscales, se han convertido en un poderoso imán para los inversores. Las exportaciones bajo este esquema, impulsadas por empresas como Blue Design, encabezada por el empresario textil argentino Jorge Bunchicoff, se han más que cuadruplicado en la última década, hasta alcanzar unos USD 1.200 millones el año pasado.
Bunchicoff exporta alrededor de un millón de productos premium de denim al año, entre jeans y chaquetas, desde su fábrica en las afueras de Asunción hacia mercados como Estados Unidos, Reino Unido y Japón.
Abastece a marcas de alta gama como Lacoste y Good American, mientras que productos de su propia marca, Dala, pueden venderse por más de USD 300.
"Nunca podría haber hecho esto en Argentina ni en Brasil, debido a los altos costos y a las relaciones laborales conflictivas en ambos países", afirmó Bunchicoff, quien lleva 30 años haciendo negocios en Paraguay.

Consumo
La llegada de nuevos residentes también está impulsando el consumo. Alrededor de 120.000 personas visitan cada semana el Shopping del Sol, lo que representa un aumento del 30% en los últimos tres años, en parte gracias a la inmigración, señaló Rojas.
"Se nota claramente la llegada de extranjeros. Los hoteles están llenos, al igual que los restaurantes. Nuestro aeropuerto ya no da abasto", subrayó.
Para Dionisio Borda, exministro de Hacienda y una de las figuras clave en la recuperación económica posterior al default, el próximo gobierno debería considerar un aumento de la recaudación fiscal.
A su criterio, los ingresos tributarios, como proporción de la economía, siguen siendo demasiado bajos para financiar las inversiones que el país necesita.
"El promedio regional es del 25%. El nuestro es de 11,3% hoy y debemos llegar al menos al 15%", afirmó.