Paraguay continúa con el reto de la vulnerabilidad con una de las tasas de pobreza más altas de la región

A pesar de los avances macroeconómicos alcanzados durante las últimas dos décadas -estabilidad monetaria, bajo endeudamiento público y crecimiento sostenido-, el país enfrenta el desafío de transformar estos logros en una reducción más acelerada y equitativa de la pobreza.

José Zalazar 15 Enero de 2026
15 Enero de 2026
Paraguay continúa con el reto de la vulnerabilidad con una de las tasas de pobreza más altas de la región

Según datos del Banco Mundial en 2025, Paraguay registró una tasa de pobreza del 19,3% de su población, posicionándose en un nivel intermedio dentro de Latinoamérica, pero considerablemente superior a países vecinos de Sudamérica. Dicho porcentaje lo sitúa por encima de países con sistemas económicos más vulnerables como Honduras, Guatemala y Nicaragua, pero aún distante de modelos exitosos como Chile y Uruguay, donde los índices de pobreza no superan el 6%.

Cifras

A pesar de los avances macroeconómicos alcanzados durante las últimas dos décadas estabilidad monetaria, relativamente bajo endeudamiento público y crecimiento sostenido, Paraguay enfrenta el desafío de transformar estos logros en una reducción más acelerada y equitativa de la pobreza.

Datos del Banco Mundial reflejan que la dependencia del sector primario y una alta informalidad en el empleo dificultan la generación de ingresos estables y sostenibles, lo que limita el impacto positivo del crecimiento económico. Estudios recientes de la CEPAL muestran que los niveles de pobreza se concentran principalmente en áreas rurales y hogares con escasa integración al mercado formal de trabajo. 

Por su parte, al consultar datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) se confirma que, aunque la pobreza total ha disminuido desde los niveles más altos registrados durante la pandemia, persisten diferencias significativas entre las zonas urbanas y rurales, así como brechas entre diferentes regiones del país.

La pobreza extrema, aunque menor en términos porcentuales, sigue afectando de manera estructural a comunidades rurales y periurbanas. Por otro lado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca la baja productividad laboral y la limitada diversificación económica como factores que obstaculizan avances profundos y sostenibles en la reducción de la pobreza. 

En el contexto comparativo regional, Paraguay se encuentra en una posición mejor que Brasil, México y Panamá, pero aún está detrás de países como Costa Rica, República Dominicana y Argentina (siendo importante mencionar que los datos argentinos solo abarcan zonas urbanas).

 Esto reafirma que Paraguay no está entre los casos más alarmantes de América Latina, pero tampoco resulta uno de los líderes en combate efectivo contra la pobreza. Los organismos internacionales señalan como prioridad el impulso hacia empleos de calidad, la inversión en capital humano, una mayor eficiencia en las políticas sociales y la formalización económica.

 Solo a través de estos esfuerzos integrados será posible consolidar el crecimiento como una herramienta efectiva para abatir la pobreza y reducir las desigualdades sociales que aún limitan el progreso del país. O como bien suele señalar un premio Nobel de economía 2008 "Combatir la pobreza requiere decisiones políticas; el mercado por sí solo no garantiza resultados justos."  Paul Krugman. 

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