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Ormuz es reabierto y el petróleo se desploma: ¿Y en Paraguay?

Tras semanas de aumentos consecutivos en Paraguay, impulsados por la escalada del conflicto en Medio Oriente, la abrupta caída del precio internacional del petróleo vuelve a poner bajo la lupa a los emblemas privados: si trasladarán con la misma rapidez la baja al consumidor, tal como lo hicieron cuando decidieron subir.

17 Abril de 2026
17 Abril de 2026
Combustible.
Combustible.

El contexto internacional explica buena parte de la discusión. Durante las semanas más críticas del conflicto, el precio del barril llegó a dispararse con fuerza. El Brent, referencia mundial, superó los 110 dólares e incluso rozó picos cercanos a los 120 dólares por barril en medio del temor a un bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.

Esa escalada fue el argumento central que utilizaron los emblemas en Paraguay para aplicar subas prácticamente inmediatas y en cadena. En poco más de un mes, los combustibles acumularon incrementos de entre G. 1.700 y G. 1.800 por litro, con ajustes sucesivos que en algunos casos superaron los G. 900 por vez, especialmente en el diésel.

Sin embargo, el escenario cambió de forma brusca en las últimas horas. Tras la reapertura del estrecho de Ormuz anunciada por Irán, el mercado reaccionó con una caída pronunciada del crudo. El barril de referencia Brent descendió hasta niveles cercanos a los 85 a 89 dólares, mientras que el WTI cayó hasta el entorno de los 80 dólares por barril, marcando un retroceso de más del 10% en cuestión de horas.

Es decir, en cuestión de días el petróleo pasó de niveles cercanos o superiores a los 110-120 dólares a ubicarse nuevamente por debajo de los 90 dólares, borrando buena parte de la prima de riesgo que había impulsado las subas.

En paralelo, indicadores recientes muestran que antes de esta caída el Brent se movía en torno a los 98 dólares por barril, lo que confirma la magnitud del ajuste actual tras la distensión geopolítica.

Este giro reabre una discusión recurrente en el mercado local. Mientras los emblemas trasladaron casi de inmediato las subas internacionales, ahora crece la presión para que actúen con la misma lógica en sentido inverso.

Durante el último mes, las empresas justificaron cada incremento en la volatilidad global, los costos de reposición y la incertidumbre en el suministro. En ese contexto, la estatal Petropar optó por demorar los ajustes, marcando una diferencia en la dinámica del mercado.

Hoy, con el petróleo en retroceso tras disiparse el riesgo sobre una de las rutas más sensibles del mundo, la pregunta vuelve a instalarse con fuerza: si el precio internacional baja de manera abrupta, ¿los combustibles también bajarán con la misma velocidad en Paraguay?

El comportamiento histórico no juega a favor de los emblemas. Las subas suelen trasladarse de forma casi automática, mientras que las bajas tienden a demorarse, fragmentarse o directamente no reflejarse en la misma proporción.

Con el barril cayendo y el alivio global ya en marcha, el mercado local entra en una zona de definición. Esta vez, más que la explicación técnica, lo que está en juego es la credibilidad: si el precio internacional manda cuando sube, también debería hacerlo cuando baja.

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