El índice de morosidad llegó a 2,70% al cierre del mes de junio, frente a un índice del 2,6% del mes anterior, según el boletín estadístico de la Superintendencia de Bancos. La tasa de morosidad registrada es la más elevada en el año y es levemente superior al nivel en el cual se encontraba un año atrás, cuando se ubicó en 2,44%.
El aumento de la morosidad se debe principalmente al incremento de la cartera morosa de los créditos de consumo, que al cierre del primer semestre de año se ubicó en 5% y responde en gran medida al incremento de la morosidad en las tarjetas de crédito, debido a las políticas agresivas de algunas entidades bancarias.
El segundo segmento de créditos que tiene un mayor nivel de morosidad es el destinado al comercio minorista, con una tasa de morosidad del 3,55%, seguido del segmento vivienda con una tasa incobrable del 3,41%. En las demás modalidades de crédito el índice de morosidad se encuentra en niveles inferiores y permite una buenca calidad de los activos del sistema bancario, que contribuyen a la solidez del sistema.