Informe económico regional

La clase media tambalea en Paraguay según datos del Banco Mundial

Los nuevos datos sobre la evolución de la clase media en América Latina entre 2019 y 2024 revela que Paraguay registra una contracción del 1,2% en este segmento. Aunque el país mantiene estabilidad macroeconómica, factores como la informalidad laboral y la desigualdad impiden que el crecimiento se traduzca en mayor movilidad social, ubicándolo en una tendencia negativa frente a otros países de la región.

La dinámica de la clase media se configura como uno de los indicadores clave para evaluar el desempeño económico y social en América Latina. El informe del Banco Mundial, que abarca el período 2019-2024, ofrece un panorama diverso y desigual en la región. Mientras ciertos países han logrado una expansión notable de sus segmentos de ingresos medios, otros enfrentan retrocesos significativos. En este contexto, Paraguay se posiciona en un punto intermedio con una tendencia negativa, lo que exige un análisis minucioso sin descuidar el contraste con el resto de la región. A continuación, analizaremos el cambio en la población de clase media (%)

Países que incluyeron más gente a la clase media

México encabeza la lista con un incremento del 8,0% en su clase media. Este avance refleja una combinación de factores, como estabilidad económica relativa, un mercado laboral en crecimiento impulsado por el nearshoring, una estrategia empresarial de externalización que traslada la producción o servicios a países geográficamente cercanos, como México para EE.UU. y políticas que han fomentado el consumo interno.

Por su parte, el gigante Brasil reporta un aumento del 7,1%, fundamentado en la recuperación del empleo formal, el dinamismo de su mercado interno y programas de transferencia que han amortiguado los efectos adversos de la crisis pandémica que golpeó seriamente a localidades como Manaos (Amazonas).

Uruguay (+4,3%) y Costa Rica (+3,7%) reafirman su perfil como economías con instituciones más robustas y sistemas de protección social ampliamente consolidados. En ambas naciones, el avance de la clase media está relacionado con altos niveles de formalidad laboral y estructuras productivas diversificadas. Por otro lado, Ecuador y El Salvador presentan crecimientos marginales del 0,1%, lo que denota una estabilidad relativa que evitó retrocesos mayores, aunque sin avances sustanciales en términos de ingresos o calidad de vida.

Países cuya clase media se contrajo

No obstante, el escenario se complica al observar las naciones con pérdidas en este segmento. Paraguay experimenta una reducción del 1,2% en su clase media. Este descenso es particularmente preocupante, considerando que el país ha mostrado cifras positivas de crecimiento económico y estabilidad macroeconómica en los últimos años. Sin embargo, este crecimiento no parece haberse traducido en mayor movilidad social ascendente.

"La alta informalidad en el empleo, el acentuado nivel de desigualdad económica y la vulnerabilidad de amplios sectores frente a variaciones en los precios son factores clave que explican cómo un porcentaje significativo de la población de ingresos medios ha descendido a niveles más vulnerables" indicó el economista Arturo Cardús.

"Argentina (-3,6%) y Perú (-9,3%) enfrentan pérdidas aún más pronunciadas. En Argentina, la inflación persistente y la caída del poder adquisitivo han golpeado duramente a las familias de ingresos medios, erosionando sus niveles de vida. En tanto, el caso de Perú refleja los efectos combinados de un entorno político inestable, desaceleración económica y precariedad laboral, que han impactado profundamente a los hogares clasificados dentro de este segmento" señaló Cardús.

Para Paraguay, la comparación regional resulta reveladora. Si bien el país no está entre aquellos con mayores retrocesos, queda en evidencia una debilidad estructural: el crecimiento económico aislado no basta si no se basa en empleos formales, mejoras sostenidas en productividad y políticas públicas que promuevan ingresos estables. Las experiencias de México, Brasil y Uruguay demuestran que la expansión de la clase media no solo exige estabilidad macroeconómica, sino también estrategias integrales que prioricen el desarrollo productivo, educación, infraestructura y protección social.

El análisis del Banco Mundial deja un mensaje contundente: América Latina sigue siendo una región fragmentada en términos de desarrollo socioeconómico. La clase media no es un estado permanente; representa un grupo fluctuante sujeto a múltiples tensiones. Para Paraguay, el desafío central radica en transformar su crecimiento económico en movilidad social sostenible. De lo contrario, corre el riesgo de perpetuar una economía que crece sin incluir plenamente a su población, debilitando así a la clase media. Este segmento no solo es fundamental para reducir desigualdades, sino que también constituye un pilar esencial para garantizar la estabilidad democrática y promover un desarrollo a largo plazo robusto e inclusivo.