Firma de tratado

Itaipú a 50 años: de generador de renta a desafío de desarrollo para Paraguay

El aniversario del Tratado reabre el debate sobre el verdadero impacto de la binacional: abundantes ingresos para el Estado, pero una deuda pendiente en transformación productiva y crecimiento sostenido.
Represa de Itaipú Binacional. Foto: Gentileza.

El Tratado de Itaipú fue firmado el 26 de abril de 1973, en Brasilia con el objetivo de aprovechar los recursos hídricos del río Paraná para la producción de energía eléctrica. A más de cinco décadas de este acuerdo, Paraguay enfrenta un momento bisagra para redefinir el rol de la hidroeléctrica en su economía. Lo que durante años fue principalmente una fuente de ingresos —a través de royalties, compensaciones y cesión de energía— hoy se convierte en un punto de discusión sobre cómo transformar esa renta en desarrollo real. 

Desde su creación, la Itaipú Binacional ha sido clave para las finanzas públicas. Transferencias millonarias al Estado permitieron financiar programas sociales, infraestructura y gasto público, consolidando a la entidad como uno de los pilares económicos del país. Sin embargo, el debate actual apunta a que ese flujo de recursos no logró traducirse plenamente en un proceso sostenido de industrialización o diversificación productiva.

El cambio de escenario no es menor. Paraguay se acerca a una etapa en la que podrá utilizar una mayor proporción de su energía, lo que modifica la lógica histórica basada en la venta de excedentes a Brasil. Este nuevo contexto obliga a repensar el uso de la energía como motor de desarrollo interno, especialmente en sectores industriales y tecnológicos.

Negociaciones del Anexo C

A esto se suma la negociación del Anexo C, que definirá las condiciones financieras y operativas de la binacional para los próximos años. Este proceso es considerado clave, no solo por el impacto en la tarifa y los ingresos, sino porque marcará el rumbo estratégico del país en materia energética y económica.

El desafío, según analistas, es pasar de un modelo centrado en la renta a uno enfocado en el desarrollo. Esto implica utilizar los recursos de Itaipú para impulsar inversiones, generar empleo de calidad y fortalecer la competitividad del país, evitando que la riqueza energética siga teniendo un impacto limitado en la estructura económica.

Así, los 50 años de Itaipú no solo invitan a mirar el pasado, sino a proyectar el futuro. En un contexto regional cambiante y con nuevas oportunidades en la economía global, Paraguay tiene ante sí la posibilidad —y la presión— de transformar su mayor activo energético en una verdadera plataforma de crecimiento.

Desde su operación comercial plena, la represa ha transferido al Estado paraguayo más de 20.000 millones de dólares entre royalties, compensaciones por cesión de energía y utilidades de capital. Solo entre agosto de 2023 y fines de 2025, los recursos por Anexo C superaron los 1.222 millones de dólares: 619 millones en royalties, 493 millones por cesión de energía y más de 110 millones a la Ande.

En 2025 el flujo alcanzó 462 millones de dólares. Esa corriente constante de divisas, equivalente a entre 1,5% y 2,5% del PIB según el año, permitió financiar una transformación profunda. Gracias a Itaipú construimos miles de kilómetros de rutas pavimentadas, modernizamos el sistema eléctrico nacional, expandimos la cobertura de salud y educación, y sostuvimos programas sociales que mejoraron la calidad de vida de millones de compatriotas.