De acuerdo con un informe oficial divulgado por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), en 2023 alrededor de 1.223.512 paraguayos no indígenas vivían en condiciones de pobreza monetaria, lo que equivale a una tasa nacional del 20,6%.
Sin embargo, detrás de ese promedio general, las cifras muestran una fuerte desigualdad territorial, con departamentos donde la pobreza afecta a más de un tercio de la población y otros donde apenas supera el 7%.
Asunción
El mapa elaborado por el INE muestra que en Asunción, conviven barrios con tasas de pobreza inferiores al 1% y otros que superan el 40%. En el barrio Mburicao, por ejemplo, la pobreza alcanza apenas el 0,03%, mientras que en Banco San Miguel, la tasa trepa hasta el 42,5%.
Otros barrios con altos niveles de pobreza incluyen Virgen de la Asunción, Jukyty y Santa Ana, todos con tasas superiores al 25%. De acuerdo con el INE, estas cifras reflejan procesos de segregación socioespacial cada vez más marcados en la capital.
Esto significa que mientras algunos barrios concentran actividades económicas, servicios e infraestructura, otros se enfrentan a la precariedad habitacional, informalidad laboral y limitada cobertura de servicios básicos.

Departamentos con mayor y menor incidencia
Los datos señalan que Alto Paraguay presenta la tasa más alta de pobreza con 38,7%, seguido por Caazapá (34,7%), San Pedro (34,2%) y Concepción (31,1%). En el otro extremo, Asunción registra un 7,3% y el departamento Central 14,7%, evidenciando un contraste marcado entre las zonas urbanas y rurales.
Diferencias entre distritos
La desigualdad se amplía al observar los resultados por distrito. En Paso Barreto (Concepción), la pobreza alcanza al 53,3% de los habitantes, mientras que en Fernando de la Mora apenas llega al 3,7%. Esta brecha de casi 50 puntos porcentuales revela la heterogeneidad estructural del país.

Empleo y condiciones de vida
Cerca de 6 de cada 10 jóvenes realizan actividades económicas, integrando la población ocupada del país. Sin embargo, los niveles de ingreso y estabilidad laboral presentan diferencias significativas entre regiones.
En muchos casos, los jóvenes estudian, trabajan y buscan progresar en un entorno donde los recursos no siempre acompañan sus aspiraciones. Ser joven en Paraguay hoy significa tener sueños grandes pero bolsillos vacíos, una realidad que refleja los desafíos estructurales que enfrentan miles de personas al iniciar su vida adulta.
El informe del INE señala que las desigualdades territoriales continúan marcando el acceso a oportunidades, especialmente en materia educativa, sanitaria y laboral.
El informe destaca que las diferencias entre regiones y distritos reflejan la importancia de diseñar políticas sociales adaptadas a las realidades locales, capaces de responder a las necesidades específicas de cada zona.