Ejecutivo

Gobierno admite que el salario ya no alcanza para vivir

Con una inflación que sigue golpeando a los hogares y salarios que no alcanzan, el propio Ejecutivo reconoce que el problema de fondo ya no es solo el precio de los productos, sino cuánto gana realmente la gente para vivir en Paraguay.
Reajuste de salario mínimo se definiría en julio. Foto: Referencia/archivo.

El deterioro del poder adquisitivo volvió a colocarse en el centro del debate económico, ya no solo desde los sectores sindicales o la oposición, sino desde el propio Gobierno. El ministro de Industria y Comercio, , admitió que el gran desafío del país no pasa únicamente por contener la inflación, sino por lograr que los paraguayos ganen más y mejor, en un contexto donde una parte significativa de la población trabaja, pero sigue siendo pobre.

Las declaraciones se dan en un escenario cada vez más ajustado para los hogares, marcado por subas persistentes en alimentos, servicios y transporte, mientras los ingresos crecen a un ritmo muy inferior. El reconocimiento oficial llega cuando los números ya no admiten eufemismos.

La inflación sigue presionando el bolsillo

Los últimos informes del confirman que la inflación continúa siendo un factor determinante en la pérdida del poder adquisitivo. En noviembre de 2025, la inflación mensual se ubicó en torno al 0,4 %, impulsada principalmente por alimentos, bebidas y servicios básicos, mientras que la inflación interanual se mantiene cerca del 4 %, dentro del rango meta, pero con un impacto real mucho más duro en los sectores de menores ingresos.

El propio BCP reconoce que los rubros que más suben son justamente aquellos que concentran el mayor peso en el gasto de las familias: carne, panificados, lácteos, transporte y servicios domiciliarios. En los hogares de ingresos bajos y medios, estos ítems consumen la mayor parte del salario mensual, dejando un margen cada vez más estrecho para educación, salud o ahorro .

Salarios que no alcanzan para vivir

Según los datos citados por el ministro, cerca del 40 % de los trabajadores paraguayos percibe ingresos iguales o inferiores al salario mínimo. En términos concretos, esto implica que millones de personas viven con ingresos mensuales que apenas rondan los tres millones de guaraníes, mientras el costo de la canasta básica alimentaria para una familia tipo ya supera los dos millones de guaraníes.

La consecuencia es directa: más del 70 % del ingreso se destina solo a alimentación, sin considerar alquiler, transporte, educación, salud o recreación. El problema, como admite el propio Ejecutivo, ya no es solo cuánto suben los precios, sino la incapacidad estructural del mercado laboral para generar ingresos suficientes.

Industrializar para pagar mejores sueldos

Frente a este panorama, Giménez sostiene que la única salida sostenible es elevar el nivel de ingresos a través de empleos formales y mejor remunerados, algo que hoy solo puede lograrse, según el Gobierno, mediante una mayor industrialización. Actualmente, la industria representa alrededor del 20 % del Producto Interno Bruto, una proporción que limita la generación de valor agregado y salarios más altos.

El ministro ejemplificó este salto con casos concretos de trabajadores que pasaron de empleos informales, con ingresos cercanos a los dos millones de guaraníes, a puestos industriales formales que superan los seis millones, con seguro social y capacitación. La diferencia, según su visión, no está en el control de precios, sino en cambiar la estructura productiva.

Energía barata, pero poco aprovechada

Otro punto clave del diagnóstico oficial es el uso de la energía. Paraguay continúa exportando gran parte de su electricidad a bajo precio, mientras desaprovecha la posibilidad de transformarla en empleo e ingresos internos. Para el ministro, incluso industrias con menor generación directa de puestos de trabajo pueden ser más beneficiosas que seguir vendiendo energía sin procesarla, si eso permite elevar la actividad económica y el ingreso promedio.

Este debate vuelve a cobrar fuerza en un contexto donde la inflación reduce el salario real y obliga a discutir no solo cuánto cuesta vivir, sino qué modelo económico puede sostener a la población en el mediano plazo.

MiPymes, formalización y el límite del discurso

El Gobierno también apunta a las micro, pequeñas y medianas empresas como motor de empleo. Según el MIC, en 2025 se alcanzó un récord histórico de contratos estatales con MiPymes y se aceleró la formalización a través de procesos digitales. Sin embargo, el desafío sigue siendo el mismo: acceso al crédito, mercados estables y condiciones que permitan pagar mejores salarios.

Mientras tanto, la inflación sigue corriendo por delante. Aunque los indicadores macroeconómicos se mantengan dentro de parámetros "controlados", la realidad cotidiana muestra que el salario rinde menos mes a mes. Y ese contraste es el que ahora el propio Ejecutivo empieza a admitir.

Un reconocimiento que llega con la urgencia del bolsillo

El reconocimiento oficial del problema del poder adquisitivo marca un punto político relevante. Ya no se trata solo de celebrar estabilidad macroeconómica o grado de inversión, sino de responder a una pregunta mucho más concreta: ¿alcanza lo que gana la gente para vivir?

Con la inflación todavía presente y los salarios rezagados, el desafío que el ministro plantea como estructural se vuelve inmediato. Elevar los ingresos dejó de ser una promesa de largo plazo y pasó a ser una urgencia social, porque sin salarios que acompañen el costo de vida, la estabilidad económica termina siendo un dato técnico que no se siente en la mesa de los paraguayos.