"Empresas zombis" frenan el desarrollo en economías como la paraguaya, dice la OCDE
Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que la pérdida de dinamismo empresarial y el crecimiento de firmas improductivas representan una de las principales amenazas para el progreso económico en las economías avanzadas. El documento también lanza señales de alerta para países con características similares a la paraguaya.
Empresas zombis
La OCDE presentó su análisis "Foundations for Growth and Competitiveness 2026" (Fundamentos para el crecimiento y la competitividad 2026), un diagnóstico de 48 economías que revela un patrón inquietante: el dinamismo empresarial —la capacidad de los mercados para fomentar la creación de nuevas empresas, permitir la salida de las ineficientes y reasignar recursos hacia actividades más productivas— se encuentra en deterioro. Este fenómeno tiene un nombre concreto: empresas zombis.
El informe define a las "empresas zombis" como aquellas que continúan operando pese a ser improductivas: no innovan, no crecen, no generan empleos de calidad y tampoco desaparecen del mercado. Esta persistencia dificulta la entrada de firmas más dinámicas, restringe el acceso al crédito y ralentiza la difusión del conocimiento tecnológico. Según el análisis, esto está ampliando la brecha entre las empresas más productivas y las rezagadas, que profundizan su ineficiencia.
Además, la OCDE señala que este proceso ha coincidido con una mayor concentración de mercado, el aumento de los márgenes de ganancia en firmas dominantes y una menor movilidad laboral hacia empresas más competitivas. En términos prácticos, los mercados pierden dinamismo, se vuelven más rígidos y reducen su capacidad para sostener un crecimiento económico saludable.
Aunque Paraguay no es miembro de la OCDE, los hallazgos reflejan con notable precisión tendencias presentes en su economía. El tejido empresarial del país está compuesto principalmente por micro y pequeñas empresas que operan, en gran medida, en la informalidad. Estas enfrentan limitaciones estructurales como baja capitalización, escaso acceso al crédito formal y reducida inversión en tecnología. Si bien muchas logran sostenerse, su capacidad de crecimiento es limitada.
El informe propone una serie de acciones para revertir este escenario: simplificar marcos regulatorios complejos, reducir barreras de entrada en sectores estratégicos —como servicios profesionales, comercio minorista e industrias de red— y reformar los sistemas de insolvencia para evitar que los fracasos empresariales se conviertan en estigmas permanentes. En el caso paraguayo, estos puntos representan áreas clave con amplio margen de mejora.
Esperanza
A pesar del diagnóstico, el informe también identifica oportunidades. La aceleración de las tecnologías digitales y de la inteligencia artificial constituye, según la OCDE, una ventana inédita para impulsar la productividad. Sin embargo, advierte que solo las economías que fortalezcan sus bases estructurales —educación, competencia efectiva, instituciones sólidas e infraestructura adecuada— podrán aprovechar este potencial. Las demás corren el riesgo de quedar rezagadas.
El mensaje es claro para Paraguay: el crecimiento sostenido no se logrará únicamente con exportaciones agrícolas o energía hidroeléctrica. Es necesario construir un ecosistema empresarial más robusto, con mercados competitivos, empresas capaces de innovar, regulaciones que faciliten la actividad económica y un entorno favorable para el desarrollo tecnológico.
Atender este tipo de advertencias, basadas en evidencia, puede convertirse en una hoja de ruta para avanzar hacia niveles más altos de productividad y desarrollo sostenible.