El Ministerio de Industria y Comercio apuntó directamente al sector privado de combustibles por especular con la tensión geopolítica internacional tras el estallido del conflicto entre Irán e Israel. Según la acusación del titular del MIC, Javier Giménez, los emblemas privados aplicaron incrementos abruptos y desproporcionados —que llegan hasta G. 1.000 por litro— sin una justificación real e inmediata desde el punto de vista financiero, golpeando directamente al consumidor final.
Aumentazos sin sustento en los costos
Durante el fin de semana, diversas estaciones privadas ya ajustaron sus tarifas al alza, según datos de la Cámara Paraguaya de Distribuidores de Combustibles (Capadic). Las subas oscilan entre G. 600 y G. 850 por litro en productos como nafta y gasoil, sin embargo, en algunas zonas ya se reportan aumentos cercanos a los G. 1.000 por litro. Para el Gobierno, esta reacción fue apresurada, basada más en especulación que en hechos concretos del mercado.
"La única intención detrás de este tipo de maniobras es aumentar los márgenes de ganancia", afirmó el ministro Giménez este lunes. Además, el titular del MIC advirtió que no hay motivos reales que justifiquen esta ola de incrementos, considerando que el barril de petróleo experimentó una fuerte caída en la misma jornada del lunes, como respuesta a ataques considerados "moderados" por parte de Irán contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
Caída del petróleo desacredita narrativa alarmista
Mientras en Paraguay se hablaba de incrementos inevitables, el mercado internacional mostraba un escenario opuesto. El precio del crudo de referencia West Texas Intermediate (WTI) se desplomó hasta un 4%, cerrando por debajo de los USD 72 por barril. Esto ocurrió tras conocerse que el ataque de Irán a bases en Catar fue mucho menos grave de lo que se temía, lo que disipó temporalmente las preocupaciones sobre una interrupción inmediata del suministro mundial de petróleo.
Incluso el expresidente estadounidense Donald Trump se sumó a la discusión global con una advertencia pública contra el aumento artificial de precios, instando a su país a reactivar la producción interna para prevenir nuevas escaladas.
Petropar, la excepción... por ahora
En medio de este escenario, la estatal Petropar aún no ha aplicado ajustes a sus precios. La empresa cuenta con un stock garantizado para los próximos tres meses, según aseguró el propio ministro Giménez. "Nuestra situación es distinta. Petropar se abastece en un 80% del Golfo y el resto desde Europa, mientras que la nafta se compra usualmente de Argentina. No tenemos riesgos de desabastecimiento a corto plazo", sostuvo.
No obstante, desde el entorno de la estatal no descartan un eventual aumento en el corto plazo. Si bien se había anunciado inicialmente que no habría reajustes por 90 días, este lunes por la tarde trascendió que los precios actuales se mantendrán únicamente hasta mañana martes, fecha en la que se desarrollará una reunión interna clave para definir el rumbo.
El negocio privado, por encima del interés ciudadano
Lo que resulta evidente para el Gobierno es que los emblemas privados priorizaron sus intereses económicos en un momento de tensión internacional, trasladando costos potenciales al consumidor de forma anticipada. "Es un comportamiento habitual en tiempos de incertidumbre, pero no por eso menos reprobable. La gente es la que termina pagando más sin que existan aún razones técnicas para ello", insistió Giménez.
El golpe al bolsillo de la ciudadanía se hizo sentir inmediatamente, sin que haya existido una crisis real de suministro ni un alza confirmada del petróleo en el mercado. La diferencia de precios entre Petropar y las privadas se convirtió en un incentivo para que los consumidores busquen alternativas más accesibles, al menos hasta que la estatal decida también si se suma o no a la tendencia alcista.
Un escenario incierto con impactos reales
Aunque por ahora Petropar se mantiene como único refugio con precios estables, la volatilidad del mercado internacional y la presión del entorno privado podrían llevar a que la estatal también modifique sus precios en los próximos días. A nivel internacional, la crisis en Medio Oriente sigue latente y los efectos reales dependerán de cómo evolucione la situación en la región y su impacto en la producción y distribución de crudo.
Por lo pronto, el bolsillo del ciudadano paraguayo ya está sintiendo las consecuencias de una crisis que, en teoría, aún no ha tocado directamente al país.


