En paralelo el Imaep, excluyendo los sectores de agricultura y binacionales que evalúa el comportamiento esencial de la economía, evidenció un avance aún más destacado: un crecimiento interanual del 3,8% en abril y un acumulado del 6,1% entre enero y abril.
La diferencia en los indicadores radica en el débil desempeño del sector agropecuario. Según cifras del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la producción de soja registró una marcada caída, afectando el desempeño general del ámbito agrícola. A esto se sumaron retrocesos en la faena de bovinos y aves, así como en la producción de leche y huevos, lo que también perjudicó al sector ganadero.
En contraste, los sectores servicios y manufacturas mostraron un comportamiento positivo, consolidándose como pilares del crecimiento económico. Adicionalmente, la generación de energía eléctrica, especialmente en las binacionales, contribuyó de manera significativa al resultado mensual.
El sector construcción también mantuvo un notable dinamismo, impulsado por un aumento en la realización de obras públicas y privadas, confirmando su papel como motor de empleo e inversión.
La brecha observada entre el Imaep total y el Imaep sin agricultura y binacionales destaca la alta dependencia de la economía paraguaya en sectores tradicionales, como la agricultura, que a su vez es muy vulnerable al ecosistema.
Este panorama refuerza la importancia de avanzar hacia una estructura productiva más diversificada, capaz de mitigar los efectos derivados de la volatilidad climática y las fluctuaciones internacionales sobre la economía nacional. O en otras palabras, el país debe apostar por la diversificación de su producción y buscar nuevos horizontes para que la economía tenga un salto más que cuantitativo, cualitativo.