Equilibrio cambiario

Dólar sin presión: mercado ajusta expectativas y lo ubica en torno a G. 6.500

Las proyecciones del mercado apuntan a un tipo de cambio estable en el corto plazo, reflejando un guaraní fortalecido. El nuevo escenario alivia la inflación, pero abre tensiones en exportaciones y cuentas fiscales.
Perspectivas del tipo de cambio guaraní-dólar en 2026 EN

El dólar en Paraguay atraviesa una etapa de estabilidad inusual, con expectativas del mercado que lo ubican en torno a los G. 6.500 en el corto plazo, consolidando una tendencia de menor presión cambiaria respecto a meses anteriores. Este escenario marca un giro frente a las proyecciones más altas que predominaban a inicios de año.

Los datos del Banco Central del Paraguay muestran que los agentes económicos han ajustado a la baja sus estimaciones del tipo de cambio, tanto para el presente como para los próximos meses. Para marzo y abril de 2026, el consenso se mantiene en torno a G. 6.500, mientras que para el cierre del año se proyecta apenas un leve repunte hacia G. 6.725.

Detrás de este comportamiento aparece un factor central: el fortalecimiento del guaraní, que en los últimos meses ganó terreno frente a la divisa estadounidense. Desde comienzos de 2026, el dólar retrocedió cerca de 280 puntos, pasando de niveles cercanos a G. 6.780 a la franja actual, lo que representa una caída de más del 4% en pocos meses.

A nivel internacional, el contexto también contribuye. La estabilidad del dólar global y la menor presión de factores externos han reducido la volatilidad cambiaria, lo que se traduce en un mercado local más predecible. En paralelo, la liquidez de divisas y el buen desempeño de algunos sectores exportadores han sostenido la oferta de dólares en la economía.

Sin embargo, este escenario no es neutro. Un dólar bajo genera efectos mixtos: por un lado, ayuda a contener la inflación y abarata las importaciones; por otro, reduce la competitividad de las exportaciones y afecta los ingresos en dólares de sectores clave como el agro y la energía.

El impacto también se siente en las finanzas públicas. El Presupuesto General del Estado fue calculado con un dólar cercano a G. 7.800, muy por encima del nivel actual. Esta brecha cambiaria implica menores ingresos para el fisco, especialmente en recursos provenientes de binacionales, generando tensiones en la caja estatal.

Equilibrio cambiario

En este contexto, el mercado parece haber entrado en una fase de "equilibrio cambiario", donde el dólar ya no es un factor de presión inmediata, pero tampoco un motor de competitividad. La estabilidad actual responde más a condiciones coyunturales que a un cambio estructural, por lo que los analistas advierten que el comportamiento de la divisa seguirá atado a variables externas, decisiones de política monetaria y la dinámica de ingresos de divisas.

El desafío hacia adelante será administrar este nuevo escenario: sostener la estabilidad sin perder competitividad. Porque si bien un dólar bajo ordena precios en el corto plazo, también puede convertirse en un problema si se prolonga y termina debilitando uno de los pilares de la economía paraguaya: su capacidad exportadora.