EconomíaContribuciones y alcances

Destrucción creativa y crecimiento: ¿qué enseñan los Nobel de Economía 2025 a países como Paraguay?

El Premio Nobel de Economía, oficialmente denominado Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el mayor reconocimiento mundial en su campo.

José Zalazar 19 Octubre de 2025
19 Octubre de 2025
El neerlandés Joel Mokyr (PhD), Philippe Aghion (PhD), de Francia; y Peter Howitt (PhD), de Canadá recibieron el Nobel de Economía 2025.
El neerlandés Joel Mokyr (PhD), Philippe Aghion (PhD), de Francia; y Peter Howitt (PhD), de Canadá recibieron el Nobel de Economía 2025. EN

En 2025, la Real Academia de Ciencias de Suecia otorgó el Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel al historiador económico neerlandés Joel Mokyr (PhD), y a los economistas Philippe Aghion (PhD), de Francia, y Peter Howitt (PhD), de Canadá. El reconocimiento destaca sus valiosas contribuciones al estudio del crecimiento económico sustentado en la innovación y en el modelo de "destrucción creativa".

Objeto de estudio

Joel Mokyr fue distinguido por su análisis de los factores que sostienen el crecimiento a través del progreso tecnológico: el conocimiento aplicado, la habilidad técnica y un marco institucional favorable.
Por su parte, Aghion y Howitt compartieron la otra mitad del galardón por haber formalizado el modelo de crecimiento endógeno basado en la "destrucción creativa". Este modelo describe cómo la innovación impulsa la sustitución de tecnologías obsoletas por otras nuevas, promoviendo así un crecimiento sostenido.
El premio resalta la importancia de políticas públicas que fomenten la innovación, la inversión en ciencia y tecnología, y la existencia de instituciones abiertas al cambio y la adaptación.

El caso paraguayo

En buena parte de América Latina —incluido Paraguay— los motores tradicionales del crecimiento económico se han apoyado históricamente en la explotación agrícola, los recursos naturales y el comercio exterior. Sin embargo, avanzar hacia modelos más sostenibles y diversificados requiere incorporar las enseñanzas de los laureados: la innovación y la transformación productiva son claves para romper con los ciclos de bajo crecimiento y reducir la dependencia de las materias primas, sujetas a los vaivenes de los mercados internacionales.

Aunque el premio de este año no se centra explícitamente en el papel de las instituciones —como ocurrió en 2024 con el reconocimiento a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson—, el modelo de crecimiento endógeno enfatiza la necesidad de instituciones estables, reglas claras, mercados competitivos y protección de los derechos de propiedad como condiciones esenciales para que florezca la innovación. 

En Paraguay, las deficiencias institucionales, la burocracia ineficiente y la inseguridad jurídica son obstáculos estructurales que limitan tanto las inversiones tecnológicas como el surgimiento de emprendimientos innovadores. En otras palabras, el ecosistema de negocios sigue siendo demasiado cerrado.

A pesar de las ventajas comparativas del país en sectores como la soja, la carne y otros cultivos, gran parte de la producción sigue dependiendo de tecnologías importadas o de prácticas obsoletas. En este contexto, la aplicación local de innovaciones como la agrotecnología, la biotecnología, los sensores inteligentes y la inteligencia artificial podría mejorar significativamente la productividad y generar mayor valor agregado.

Para ello, es indispensable construir un sistema de innovación tecnológica que conecte los avances científicos con los productores rurales, evitando que los beneficios se concentren únicamente en los grandes centros urbanos. O, dicho de otro modo: de poco sirve batir récords en producción sojera si esta apenas genera empleo directo, degrada el ecosistema y no reinvierte sus utilidades en innovación y desarrollo, sino que compra el progreso hecho en el extranjero.

Redes de conocimiento

El paradigma de la "destrucción creativa" también subraya la necesidad de una competencia dinámica, donde las nuevas empresas desplacen a las estructuras obsoletas mediante la innovación tecnológica. Para ello, resulta clave consolidar redes colaborativas de conocimiento que vinculen universidades e industrias, eliminar barreras al financiamiento de startups tecnológicas, diseñar incentivos fiscales adecuados y promover una apertura comercial efectiva.

En el caso paraguayo —y dentro del Mercosur—, la inserción en cadenas de valor de alto contenido tecnológico (como manufactura avanzada, energías renovables y tecnología digital) podría impulsar tanto la productividad como el intercambio de conocimiento. 

No obstante, los economistas premiados advierten sobre un riesgo: si las políticas innovadoras se aplican mal y los mercados se concentran en pocas empresas tecnológicas dominantes, pueden surgir barreras que asfixien a la competencia local. 

En economías pequeñas como la paraguaya, se vuelve imprescindible diseñar regulaciones antimonopólicas sólidas que favorezcan el surgimiento de startups locales y garanticen un acceso equitativo al financiamiento empresarial.

Un premio con historia

El Premio Nobel de Economía, oficialmente denominado Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el mayor reconocimiento mundial en su campo. Aunque suele llamarse "Premio Nobel de Economía", no formó parte de los galardones originales establecidos por Alfred Nobel en 1895.
Fue creado en 1968 por iniciativa del Banco Central de Suecia (Sveriges Riksbank) para conmemorar su 300.º aniversario. La primera edición, en 1969, fue otorgada a Ragnar Frisch y Jan Tinbergen, pioneros en el uso de modelos dinámicos para analizar procesos económicos.
Y, dicho sea de paso, ningún economista latinoamericano ha recibido aún este premio.

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