DENDE: suba de precios y déficit fiscal encienden señales de alerta
Tras un 2025 impulsado por un fuerte rebote económico, Paraguay ingresaría en una etapa de "normalización" durante 2026. Según las proyecciones presentadas por los analistas de Fundación Desarrollo en Democracia, el Producto Interno Bruto (PIB) cerraría el año con una expansión del 4%, cifra que representa una desaceleración frente al crecimiento del 6,6% registrado el año anterior.
A pesar de esta moderación, el sector primario seguiría siendo uno de los principales motores de la economía. El informe estima que la actividad agropecuaria crecerá un 7%, impulsada principalmente por los buenos rendimientos de la soja.
Por su parte, el sector de servicios mantendría un dinamismo importante, con una expansión proyectada del 4,7%, mientras que la generación de energía eléctrica y agua aportaría un crecimiento del 6,5%.
El análisis, titulado "El mundo en guerra, un país con turbulencias", también pone el foco sobre la evolución de los precios. La proyección de inflación para 2026 se ubica en 4,3%, levemente por encima del centro de la meta establecida por el Banco Central del Paraguay, fijada en 3,5%.
Según el informe, esta presión inflacionaria estaría impulsada principalmente por choques en la oferta de alimentos y por la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles.
Dólar y presión externa
En cuanto al mercado cambiario, los analistas de Dende sostienen que el guaraní continuará bajo presión debido a factores externos, entre ellos la política monetaria de Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica internacional. Este escenario obligaría tanto a empresas como a hogares a mantener una planificación financiera más prudente.
Uno de los principales focos de preocupación para la fundación es el déficit fiscal. El informe proyecta que el desequilibrio de las cuentas públicas rondará el 2% del PIB, por encima de la meta oficial del Gobierno, fijada en 1,5%.
Los economistas de la organización advierten que la rigidez del gasto público y la falta de reformas estructurales continúan siendo desafíos pendientes para garantizar la sostenibilidad económica de largo plazo.
En conclusión, el 2026 se perfila como un año de crecimiento estable, aunque condicionado por un escenario internacional complejo y presiones internas sobre precios y cuentas fiscales. La capacidad del país para absorber choques externos y ordenar sus finanzas públicas será determinante para consolidar este ritmo de crecimiento en los próximos años.