Compras de fin de año con cautela
Las dos últimas semanas de diciembre suelen ser, históricamente, uno de los períodos de mayor dinamismo económico y comercial en todo el territorio nacional. La cercanía de la Navidad y el Año Nuevo empuja el consumo, reactiva el comercio, acelera los servicios y genera una circulación de dinero que se siente con fuerza en mercados, supermercados, shoppings y centros urbanos del interior. Sin embargo, este cierre de 2025 llega con un clima distinto, atravesado más por la cautela que por el entusiasmo.
Comerciantes, trabajadores y consumidores coinciden en una misma percepción: habrá movimiento, sí, pero será más bien tímido, lejos de los picos que se registraron en otros años. La expectativa existe, pero está moderada por un contexto económico que, aunque favorable en los indicadores macro, fue particularmente exigente en la vida cotidiana de las familias.
Un cierre de año con movimiento, pero sin desborde
En estos días previos a la Navidad, los comercios comienzan a ver mayor circulación de personas, especialmente en rubros vinculados a alimentos, bebidas, regalos y servicios. El aguinaldo, como cada año, actúa como un alivio temporal y permite cubrir compromisos pendientes o realizar compras postergadas. No obstante, el patrón de consumo cambió: se compra menos, se compara más y se prioriza lo esencial.
La expectativa del sector comercial apunta a una mejora respecto a meses anteriores, pero sin un repunte significativo. Las ventas se concentran en productos básicos, promociones y opciones más económicas, mientras que los bienes de mayor valor muestran una demanda más lenta. La sensación general es que el dinero alcanza menos y que las decisiones de gasto están marcadas por la prudencia.
Un año exitoso en la macroeconomía, pero áspero en la micro
El contraste entre los números macroeconómicos y la realidad cotidiana es uno de los rasgos más marcados de este 2025. Paraguay cerrará el año con logros relevantes: estabilidad fiscal, crecimiento sostenido y el histórico alcance del grado de inversión por parte de dos agencias calificadoras de riesgo, un hito que posiciona al país con mayor atractivo ante inversores internacionales.
Desde el punto de vista técnico, los indicadores macro se encuentran en condiciones óptimas. La inflación, según los informes oficiales del Banco Central, se mantiene relativamente controlada y dentro de los márgenes previstos desde hace varios meses. El discurso económico institucional habla de orden, previsibilidad y bases sólidas para el crecimiento futuro.
Sin embargo, esa foto macro no logró traducirse plenamente en alivio para los hogares. Para una gran parte de los paraguayos, este fue un año difícil, marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida.
Dólar, precios y el golpe al bolsillo
Uno de los factores que más impactó en el ánimo económico de la gente fue el comportamiento del dólar. El año arrancó con una cotización elevada, que presionó sobre los precios de bienes importados y productos de consumo masivo. Aunque con el correr de los meses la moneda estadounidense fue bajando de manera progresiva, el efecto inicial ya se había trasladado a los precios y no se revirtió en la misma proporción.
A esto se sumó la inflación real que sienten las familias en el supermercado, muy distinta a la que reflejan los promedios estadísticos. Alimentos, artículos de limpieza y productos básicos registraron aumentos que golpearon directamente el presupuesto mensual. La percepción de inflación controlada choca con una góndola cada vez más cara y con salarios que no siempre acompañaron ese ritmo.
En ese contexto, las fiestas llegan con ajustes: menos cantidad, marcas más económicas, celebraciones más austeras y un esfuerzo por mantener las tradiciones sin desbordar el gasto.
Expectativa moderada de cara a Navidad y Año Nuevo
Con la Navidad a la vuelta de la esquina y el Año Nuevo en el horizonte inmediato, el clima económico es de expectativa, pero sin euforia. El movimiento comercial se hará sentir, especialmente en los días clave, pero no se espera un salto abrupto en las ventas. La consigna parece ser clara: gastar, pero con cuidado.
Para muchos hogares, el aguinaldo ya tiene destino asignado antes de llegar: deudas, servicios atrasados, compromisos acumulados durante el año. Lo que queda se administra con cautela, priorizando lo imprescindible y evitando excesos.
Así, el 2025 se despide dejando una postal ambigua. Un país que muestra solidez y reconocimiento internacional en sus números macroeconómicos, pero una ciudadanía que encara las fiestas con mesura, consciente de que el bolsillo quedó resentido tras un año largo y exigente. Las luces de Navidad se encienden, el movimiento crece, pero el entusiasmo, esta vez, avanza a media marcha.

