ANÁLISIS DE JORGE GARICOCHE

Comprar un auto cuesta menos; llenar la heladera, cada vez más

Según economista, Paraguay se encuentra en medio de una gran paradoja: comprar un vehículo, hoy puede requerir menos guaraníes que llenar la canasta del súper todos los meses.
Canasta básica familiar puede ser más costosa que comprar un auto, dice economista. Archivo EN

El abaratamiento de algunos bienes importados por efecto del tipo de cambio no compensa el aumento sostenido de la canasta básica. Economistas como Jorge Garicoche coinciden en que Paraguay está "importando inflación" de sus socios regionales y enfrenta costos logísticos récord.

En teoría macroeconómica, un dólar estable o a la baja suele interpretarse como una señal de alivio para el bolsillo. Sin embargo, en las góndolas de los supermercados paraguayos, la realidad cuenta una historia muy distinta.

Según el análisis de Garicoche, el país se encuentra atrapado en una paradoja: mientras comprar una camioneta SUV hoy puede requerir menos guaraníes que hace algunos años, el precio de productos básicos como la leche, el jabón o el aceite continúa en alza.

El núcleo del problema reside en el origen de buena parte de lo que consumen los paraguayos. Paraguay depende estrechamente de la producción de Argentina, Brasil y Chile para abastecerse de alimentos y productos de higiene personal.

No solo estamos importando productos; estamos importando inflación".

A pesar de que el guaraní mantiene cierta estabilidad frente al dólar, los precios de origen en los países vecinos continúan bajo presión. Aunque Argentina logró alejarse de los picos inflacionarios cercanos al 200%, mantener niveles de inflación en torno al 30% sigue impactando directamente en el costo de reposición de los productos que ingresan al país.

Economista Jorge Garicoche.

Otro factor determinante en la estructura de costos es la energía. Mientras el año pasado los bajos precios internacionales del petróleo actuaban como un amortiguador, hoy la situación se ha revertido.

Los combustibles en niveles elevados encarecen toda la cadena logística, anulando gran parte del beneficio que podría generar una reducción de los precios internacionales de importación para el consumidor final.

De la macroeconomía a la mesa

El análisis de Garicoche pone el foco sobre una percepción cada vez más extendida entre los ciudadanos: "Eso no se come".

Con esa frase, el economista resume la desconexión existente entre algunos indicadores macroeconómicos —como el abaratamiento relativo de bienes importados de mayor valor— y la economía cotidiana de las familias.

Para el ciudadano promedio, la prioridad no pasa por el mercado automotor o tecnológico, sino por los artículos esenciales de consumo diario. En ese segmento, la falta de una competencia más agresiva dentro del mercado local también juega un papel importante, impidiendo que eventuales mejoras en costos se trasladen rápidamente al precio final de los productos.

A criterio del economista, el principal desafío de los próximos meses será observar si la desaceleración de la inflación en los países vecinos y una eventual estabilización de los combustibles permiten que el alivio macroeconómico finalmente llegue a la mesa de los paraguayos.

Por ahora, el dilema persiste: Paraguay puede resultar más accesible para comprar determinados activos, pero continúa siendo un país caro y desafiante a la hora de llenar el carrito del supermercado