El escritor, conferencista y pensador español Borja Vilaseca ofreció una multitudinaria conferencia en el Teatro del Banco Central del Paraguay, donde abordó los desafíos de la transformación personal y el cambio de paradigma en el siglo XXI. Con un estilo directo, humorístico y provocador, invitó a los asistentes a cuestionar sus creencias, hábitos y estructuras mentales, promoviendo una nueva forma de entender la vida, el trabajo y las relaciones humanas.
Al iniciar la conferencia, Vilaseca notó que su micrófono aún no estaba activado, por lo que decidió regresar al escenario como si se tratara de un ensayo. Aprovechó el momento para romper el hielo con la audiencia, lanzando su primera frase espontánea: "Ojalá la vida tuviera ensayos", que el público recibió con risas y empatía. El sentido del humor fue, de hecho, un hilo conductor a lo largo de toda la charla.
Durante más de dos horas, el autor de El principito se pone la corbata y Encantado de conocerme desarrolló un mensaje centrado en la responsabilidad individual como punto de partida del cambio colectivo. "No podemos transformar el mundo si antes no nos transformamos a nosotros mismos", afirmó ante un público diverso que colmó las instalaciones del teatro. Su exposición combinó reflexiones filosóficas con ejemplos cotidianos, apelando al sentido común y a la autocrítica como herramientas de crecimiento personal.

El evento atrajo a profesionales, emprendedores, docentes y jóvenes interesados en nuevas formas de aprendizaje. Muchos asistentes valoraron la claridad y la energía del mensaje del ponente, que logró conectar con la realidad paraguaya. En varios momentos, Vilaseca subrayó la importancia de educar en valores, inteligencia emocional y autoconocimiento como pilares para una sociedad más consciente.
La conferencia culminó entre aplausos y reflexiones. Su presencia en Asunción forma parte de una gira latinoamericana con la que busca promover un cambio de mentalidad, alineado con los principios del humanismo y la psicología positiva.
Mentes Expertas
Mentes Expertas surgió en 2010, casi por casualidad. Marina Zambrano y Pedro "Perico" Cornejo se dedicaban a formar académicamente a miles de alumnos y, con más de 200 personas en plantilla, descubrieron que nadie les enseñaba cómo ser felices o cómo mantener una actitud positiva ante la vida.
A raíz de una jornada de formación, cambiaron su enfoque y comenzaron a gestar el proyecto que hoy se conoce como Mentes Expertas. "Recordamos con cariño aquel momento en que los maestros de nuestra hija nos contaron la respuesta que ella dio cuando le preguntaron a qué se dedicaban sus padres: 'ellos tienen una fábrica para hacer gente feliz'", recordó la pareja, que estuvo presente en el evento de principio a fin.