NUEVAS REGLAS PARA LOS MEDIOS DE PAGO ELECTRÓNICOS

BCP pone límites a comisiones por QR y pagos digitales, pero transferencias bancarias siguen gratuitas

La banca matriz aprobó un reglamento que fija topes a las comisiones aplicadas en distintos servicios del Sistema Nacional de Pagos y obliga a transparentar los costos. La medida busca dar mayor previsibilidad a comercios y usuarios, aunque no modifica las transferencias bancarias tradicionales realizadas a través del SIPAP.
Transferencias comunes no cambian mientras el BCP pone topes a cobros por QR y otros servicios de pago. Foto: SOCIAL WORLDCOO/ EP

El Banco Central del Paraguay (BCP) aprobó un nuevo reglamento tarifario para el Sistema Nacional de Pagos con el objetivo de ordenar las comisiones que pueden cobrar los distintos participantes del ecosistema de pagos electrónicos. La normativa establece límites máximos para varios servicios, exige mayor transparencia en la publicación de tarifas y busca fortalecer la competencia entre los proveedores, en un mercado que viene creciendo aceleradamente.

Uno de los puntos que más interés genera entre los usuarios es que las transferencias bancarias habituales realizadas mediante el Sistema de Pagos del Paraguay (SIPAP) no sufrirán modificaciones. Es decir, las operaciones tradicionales entre cuentas bancarias continuarán funcionando bajo el esquema vigente y seguirán siendo gratuitas para los clientes cuando así lo establezca cada entidad financiera. Los nuevos límites alcanzan a otros servicios de pago digitales, como los Proveedores de Servicios de Inicio de Pagos (PISP), las solicitudes de pago, los débitos directos, las transferencias interbancarias realizadas mediante sistemas propietarios y determinadas operaciones iniciadas con códigos QR.

En estos casos, el reglamento fija una comisión máxima del 1,5% del valor de la operación, IVA incluido. Para la figura del "Participante Patrocinador", el tope será del 1% del monto procesado, con un límite absoluto de G. 5.500 por transacción, evitando que el costo aumente de manera desproporcionada en operaciones de mayor valor. 

Más allá de fijar porcentajes máximos, el BCP apunta a resolver otro problema detectado en el mercado: la falta de uniformidad y transparencia en los cobros. Hasta ahora, distintos proveedores aplicaban conceptos similares con denominaciones diferentes, lo que dificultaba comparar costos entre plataformas e incluso podía derivar en cargos duplicados o poco claros. Con la nueva reglamentación, todas las entidades deberán publicar sus tarifarios de manera visible, desagregar comisiones, gastos y penalidades, y justificar técnicamente cada uno de los cargos aplicados.

Modernización

La medida se enmarca en un proceso más amplio de modernización del sistema de pagos paraguayo. En los últimos años, el uso de transferencias electrónicas, billeteras digitales, QR y otros medios de pago experimentó un crecimiento exponencial, impulsado por la digitalización de los servicios financieros y una mayor adopción por parte de consumidores y comercios. Solo en 2025, el Sistema de Pagos del Paraguay procesó más de 381 millones de operaciones, un incremento del 114% respecto al año anterior, movilizando un volumen equivalente a más de tres veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Este crecimiento acelerado convirtió al sistema de pagos en una infraestructura crítica para la economía, pero también dejó al descubierto la necesidad de contar con reglas comunes para todos los actores. En ese sentido, el reglamento complementa otras decisiones recientes del Banco Central, como la reducción gradual de las comisiones máximas que pueden cobrar las procesadoras y subadquirentes por operaciones con tarjetas de crédito y débito, vigente desde el 1 de julio. El objetivo es reducir costos para los comercios, fomentar la competencia e incentivar el uso de medios electrónicos por encima del efectivo.

Para los usuarios finales, el impacto será principalmente indirecto. La nueva normativa no implica que las personas deban pagar por realizar una transferencia bancaria común, sino que establece un marco regulatorio para los proveedores que participan en la cadena de procesamiento de los nuevos medios de pago digitales. En la práctica, la expectativa del regulador es que un mercado con tarifas más claras y previsibles incentive la innovación, facilite la comparación entre servicios y contribuya a reducir los costos que enfrentan los comercios para aceptar pagos electrónicos.

El desafío, sin embargo, será que la mayor competencia efectivamente se traduzca en menores costos para los negocios y, eventualmente, en mejores condiciones para los consumidores. Con un ecosistema de pagos que crece a tasas de tres dígitos, el éxito de la regulación no dependerá únicamente de fijar topes, sino también de garantizar que las nuevas reglas sean cumplidas por todos los participantes del mercado.