Analizan transición verde en la producción de caña de azúcar y yerba mate para un agro más sostenible
En un encuentro que reunió a representantes del sector agroindustrial, instituciones académicas y técnicos agrícolas, se puso bajo la lupa la transición verde en la producción de caña de azúcar y yerba mate, dos de los cultivos tradicionales de la región que enfrentan el reto de adaptarse a nuevas demandas ambientales y de mercado. Este análisis forma parte de un proyecto coordinado por el Centro de Desarrollo Agropecuario y Económico del Paraguay (CADEP), con financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y apoyo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
El concepto de transición verde implica integrar prácticas agrícolas que reduzcan el impacto ambiental, mejoren la gestión de recursos como el agua y el suelo, y promuevan la diversificación productiva para responder a las crecientes exigencias de consumidores nacionales e internacionales por productos más sostenibles. En el caso de la caña de azúcar, esto incluye mejoras en el manejo del cultivo para disminuir emisiones y optimizar el uso de insumos; mientras que en la yerba mate se exploran técnicas que respeten la biodiversidad y fortalezcan la resiliencia frente al cambio climático.
Productores y técnicos participantes coincidieron en que la sostenibilidad ya no es una opción, sino una condición competitiva para acceder a mercados exigentes, especialmente para productos con potencial de exportación como la yerba mate, que en años recientes ha mostrado crecimiento en consumo y envíos hacia el exterior. A pesar de la importancia económica de estos cultivos, las prácticas agrícolas tradicionales a menudo dependen de insumos químicos y manejo intensivo que pueden afectar tanto la calidad del suelo como los ecosistemas locales.
Diversos estudios y experiencias en tecnología agrícola subrayan que la adopción de enfoques más sostenibles —como agricultura de precisión, uso eficiente de fertilizantes y manejo integrado de plagas— no solo puede mitigar efectos negativos sobre el ambiente, sino también mejorar la rentabilidad en el mediano y largo plazo. Especialistas han resaltado que la transición verde requiere de capacitación, inversión en innovación y acceso a financiamiento para que los productores puedan incorporar nuevas prácticas sin comprometer su productividad.
Sin embargo, los interlocutores también señalaron desafíos importantes: muchos pequeños y medianos agricultores carecen de recursos técnicos y financieros para implementar cambios profundos, y existe la necesidad de políticas públicas que acompañen este proceso con incentivos, asistencia técnica y acceso a mercados verdes. Instituciones participantes coincidieron en la necesidad de reforzar alianzas entre el sector público, privado y académico para desarrollar modelos sostenibles adaptados a las realidades locales.
Al cierre de la jornada, los asistentes reafirmaron que avanzar hacia una cadena productiva verde no solo responde a las exigencias de los mercados internacionales, sino que también fortalece la resiliencia de la agricultura paraguaya frente a volátiles condiciones climáticas y presiones ambientales. El desafío ahora es traducir este debate en acciones concretas que permitan a la caña de azúcar y la yerba mate transitar hacia prácticas más sostenibles sin perder su peso económico en la matriz productiva nacional.