El economista Amilcar Ferreira considera que en nuestro país la política no solo no está a la altura de las expectativas ciudadanas por una mejor calidad de vida, sino que tampoco acompaña los desafíos de la economía nacional.
“No puede haber una economía exitosa si no hay una política que la acompañe, que esté a la altura”, afirmó Ferreira, entrevistado por el periodista Bruno Masi, en su programa BMOnline. “Acá, el sector privado ha logrado avances significativos, pero la política no fue a la par”, agregó.
Dijo que un buen ejemplo de ese desencuentro “es el eje corporativo que se desarrolló en Asunción hacia Autopista y la avenida Santa Teresa, donde la infraestructura urbana no acompañó ese crecimiento”. “Es la mejor gráfica de cómo el sector privado avanza, pero la política no”, afirmó.
No puede haber una economía exitosa si no hay una política que la acompañe, que esté a la altura
“Necesitamos mejorar la representación, que la gente vote mejor y que los políticos estén a la altura de los tiempos”, dijo Ferreira. “Paraguay es un país muy débil institucionalmente”, sentenció.
El economista indicó que “la mayoría de nuestros políticos manejan la gran y equivocada idea de un modelo basado en el prebendarismo y altos niveles de corrupción”. “Han convertido la política en un negocio, la transformaron en una fuente de corrupción, llenaron las instituciones de modo clientelar, y eso ralentiza el avance del país”, señaló.
Ferreira afirmó que “las personas que ocupan cargos públicos importantes tienen que dar el ejemplo; tienen que ser los líderes de la transformación cultural”. “Pero, aquí tenemos niveles de corrupción que generan vergüenza, y que tienen su correlato visual en el estado en que están nuestras ciudades, instituciones y servicios; hay mucho desprecio por lo público y hasta la basura que se amontona en las esquinas de Asunción es parte de la realidad cultural de un país, signada por la corrupción”, sostuvo.
La gran mentira
Sobre el momento actual, Ferreira puntualizó que el único renglón económico que no fue afectado por la pandemia de Covid-19 es el correspondiente a la agricultura empresarial y la ganadería.
“La economía del campo sigue bien”, afirmó. Señaló que “nos beneficia el contexto internacional, donde la soja se cotiza a U$S 500 la tonelada, y la carne tiene también buenos precios”.
El economista señaló que esta bonanza granelera y ganadera representa una importante fuente de divisas, que también son insuficientes. “Esa frase de que Paraguay exporta alimentos para 70 millones de personas es mentira”, sentenció Ferreira. Explicó que nuestro país exporta comodities, que otra cosa sería si convirtiéramos esas materias primas en productos manufacturados, alimentos procesados. “La diferencia sería enorme en términos de generación de empleo y de divisas”, indicó.
Esa frase de que Paraguay exporta alimentos para 70 millones de personas es mentira
“El resto de la economía está muy afectada”, afirmó Ferreira. Dijo que la caída en la recaudación tributaria de los primeros meses de 2020, que coincidieron con la fase 1 del aislamiento social por el Covid, y que había empezado a recuperarse gradualmente, se ve otra vez potenciada ahora por la llegada de la segunda ola de la pandemia.
“Todo indicaba e que este año iba a ser mejor, con proyecciones de crecimiento del 4%, y con esta segunda ola del virus es un hecho que otra vez va a haber una desaceleración, una reevaluación de ese crecimiento a la baja”, indicó.
Mirar a Dubai
El economista se detuvo en el comercio fronterizo, un rubro -afirmó- históricamente ninguneado por los sucesivos gobiernos pero que claramente ocupa el segundo lugar en importancia en la economía del país.
“Este comercio de frontera está golpeado ahora en 60% de lo que era su nivel pre pandemia, por la situación sanitaria de Brasil y el cierre total con Argentina, y no hay atisbos de políticas para el sector”, graficó.
“Paraguay tiene un sector importante que es el comercio, que empezó en los años ´70 y se fue desarrollando de manera precaria, con la premisa básica de ofrecer productos a buen precio, pero que casi no se propuso mirar más allá del universo de los sacoleiros, pequeños y medianos comerciantes de Brasil, que fue mayoritariamente el público que logramos atraer”, historió.
“Pero, hoy vemos que Ciudad del Este tiene una clase empresarial muy buena, con buenos contactos internacionales y con la capacidad de traer productos de vanguardia, que puede atraer un turismo de compra más sofisticado y exigente”, dijo Ferreira.
Ciudad del Este tiene todo el potencial para que gente de toda Sudamérica venga de turismo de compras
“Foz de Iguazú es el segundo destino más visitado en Brasil después de Río de Janeiro, con más de dos millones de visitantes por año, y todavía no hemos pensado cómo integrar a Ciudad del Este a ese circuito”, afirmó.
Ferreira argumentó que el caso de Ciudad del Este explica también claramente el divorcio entre la economía y la política del que hablaba al principio. “Tenemos una ciudad con un gran potencial por su clase empresarial, pero no está acompañada por una política pública que lleve a cabo una transformación urbanística que la haga atractiva y moderna”, explicó.
Dijo, sin ánimo de exagerar, que en la capital del Alto Paraná podría replicarse el modelo de Dubai, en los Emiratos Árabes, que se reconvirtió de polo petrolero a un gran centro de compras de nivel internacional. “Es un modelo que nos podría servir, porque Ciudad del Este tiene todo el potencial para que gente de toda Sudamérica venga de turismo de compras”, afirmó.
Ferreira lamentó que en nuestro país “nunca tomamos en serio al comercio como una actividad que puede ser puntal de la economía”. Dijo que desde Asunción “siempre se vio a Ciudad del Este como un punto de contrabando, y no se pensó que el comercio es un segmento magnífico que genera muchísimo empleo”.
“Ese comercio fronterizo nunca fue acompañado con políticas públicas. Nunca se lo valoró en todo su potencial y se desarrolló en forma desordenada”, señaló.
La mala educación
“Paraguay necesita una transformación cultural, tenemos que superar la mediocridad”, argumentó el economista, afirmando que si nuestro país quiere salir del atraso debe necesariamente ponerse ambiciosas metas en el plano educativo.
“El nivel educativo promedio de una población marca una diferencia, que hace que todo pueda funcionar mejor”, definió Ferreira. Dijo que esto puede observarse a partir de “cuestiones básicas, que podrían decirse que no son tan importantes, como el respeto a las normas de tránsito, a reglas de urbanidad elementales; pero también se va a reflejar en la calidad de la representación política, porque la gente va a votar mejor, elegir mejor; va a ser más exigente con la clase política”.
El promedio educativo marca la diferencia y construye el PIB
“La realidad de un país está fuertemente determinada por el nivel educativo, es lo que marca la diferencia y construye el PIB de un país”, reiteró, citando como ejemplo a Finlandia, que “tiene muchísimo menos territorio que nosotros y un clima inhóspito, y ostenta un PIB diez veces mayor que el nuestro”.
“Las calificadoras internacionales nos ven como un avión que carretea y nunca despega, por el lastre que representa la debilidad institucional que tenemos”, argumentó.
“En este país los grandes corruptos salen en Sociales en los diarios”, graficó Ferreira. Indicó que “tenemos que cambiar, los héroes de la sociedad tienen que ser la gente que hace bien las cosas, y hay muchos buenos paraguayos y paraguayas”.