Alta tasa de informalidad laboral en Paraguay es reflejo de la matriz productiva
A pesar de los progresos macroeconómicos alcanzados en la última década, la informalidad laboral continúa representando uno de los desafíos estructurales más significativos tanto para Paraguay como para América Latina en general. Según información proporcionada por el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), de diciembre de 2025, Paraguay enfrenta una tasa de informalidad laboral del 62,5%. Este porcentaje no solo supera ampliamente el promedio regional de 54,6%, sino que también pone de manifiesto una problemática persistente en su mercado de trabajo.
Cifras
En términos absolutos, esto equivale a alrededor de 1 millón 522 mil personas. Según el área de residencia, la población ocupada no agropecuaria que vive en zonas rurales es la más afectada por la informalidad. Para el año 2024, aproximadamente 8 de cada 10 personas ocupadas en actividades no agropecuarias en áreas rurales estaban empleadas de manera informal. En contraste, en las zonas urbanas, 6 de cada 10 trabajadores no agropecuarios se encuentran en la misma condición.
Si se considera el análisis por género, se observa que en 2024 el 64,8% de las mujeres ocupadas cuentan con un empleo informal, mientras que este porcentaje será del 60,6% entre los hombres. Sin embargo, en términos generales, los hombres tendrán una mayor representación en el trabajo informal, con aproximadamente 809 mil casos frente a unas 713 mil mujeres.
Análisis
"Un análisis comparativo sobre la informalidad laboral en América Latina destaca la diversidad dentro de la región. Los niveles más bajos se observan en Uruguay (22,7%) y Chile (26,2%), países que han conseguido desarrollar instituciones sólidas, sistemas de protección social amplios y economías con mayor formalización laboral. Costa Rica (37,5%) y Brasil (38,5%) se posicionan en un rango intermedio, aunque sus tasas todavía resultan elevadas desde una perspectiva global" explicó el economista Arturo Cardús.
En un nivel superior se encuentran Panamá (49,3%) y Ecuador (51,3%), mientras que República Dominicana (54,7%), México (55,4%) y Colombia (56,0%) evidencian que incluso economías con crecimiento constante o mercados relativamente grandes enfrentan dificultades similares; más de la mitad de sus trabajadores permanece en la informalidad. Paraguay, con un 62,5%, refleja claramente que los avances económicos recientes no han sido suficientes para generar empleo de calidad ni para promover procesos de formalización extensivos.
Más arriba en esta escala figuran El Salvador (70,0%) y Perú (71,5%), mientras que Honduras (82,6%) y Bolivia (86,0%) presentan las tasas más críticas, donde la informalidad constituye el principal mecanismo de empleo. En estos países, al igual que en Paraguay, la mayoría de los trabajadores carece de contrato formal, acceso a seguridad social, cobertura médica y pensiones.
En Paraguay, los factores detrás de esta problemática son ampliamente reconocidos. Entre ellos se encuentran un sistema tributario percibido como desfavorable para pequeños contribuyentes, costos administrativos elevados, procesos burocráticos engorrosos y legislaciones laborales difíciles de aplicar para empresas pequeñas y trabajadores independientes; de hecho, el 70% de las empresas paraguayas no poseen el Registro Único de Contribuyentes, RUC. Ante estas barreras, la informalidad se convierte más en un recurso de subsistencia económica que en una decisión deliberada.
"Otro punto no menor es el hecho de que la informalidad laboral es el reflejo de la precariedad de la matriz productiva del Paraguay a grandes rasgos. Al final, lo que genera la informalidad, por un lado cultural, histórico, es el hecho de que nuestro mercado es muy chico, entonces las empresas quieren ahorrarse costos. Y por otro lado está el aspecto cultural, que influye mucho a la hora de tomar decisiones. En ambos casos no se justifica, ya que Paraguay tiene uno de los costos laborales formales más bajos de Latinoamérica", indicó el economista.
Sin iniciativas significativas destinadas a simplificar los procesos de formalización, reducir costos y aumentar las ventajas visibles de operar dentro del marco regulatorio formal, esta situación continuará siendo una característica estructural del mercado laboral paraguayo. Es un problema que no solo define a este país en materia de producción, sino también, como se vio, a gran parte de América Latina.