Créditos bajo la lupa

Actualizan topes de usura y se encarece el margen para prestar dinero

El Banco Central ajustó en abril los límites máximos de interés para operaciones de crédito en guaraníes y moneda extranjera. Aunque las variaciones fueron mínimas, los nuevos topes vuelven a poner sobre la mesa una discusión sensible para hogares, financieras y cooperativas: hasta dónde puede subir el costo del dinero sin caer en usura.
Topes para prestar dinero. Foto: Referencial.

El costo del crédito en Paraguay volvió a moverse, aunque sea apenas. Para abril, el Banco Central del Paraguay (BCP) fijó en 27,02% el límite de tasa de interés considerado usurario para operaciones en moneda local, mientras que para los préstamos en moneda extranjera estableció un tope de 11,16%. La variación es pequeña frente a marzo —cuando los límites eran de 27,03% y 11,14%, respectivamente—, pero el dato no es menor: funciona como referencia legal y comercial para todo el sistema financiero.

En la práctica, estos valores marcan la línea a partir de la cual una tasa aplicada a créditos de consumo puede ser considerada usuraria. Y eso importa porque en un contexto de presión sobre los ingresos familiares, mayor uso del financiamiento y consumo cada vez más apalancado, el precio del dinero se vuelve una variable central. No se trata solo de cuánto presta un banco o una financiera, sino de cuánto termina pagando una persona por acceder a liquidez en un mercado donde el crédito sigue siendo, para muchos, una herramienta de supervivencia más que de inversión.

El marco legal que regula estos topes está establecido en la Ley N° 2339/2003, que permite que las tasas se definan por oferta y demanda, pero dentro de límites mensuales calculados por el BCP sobre el promedio de tasas efectivas anuales del sistema. Además, la norma establece que en caso de mora, el interés compensatorio no puede superar la tasa originalmente pactada, y que el interés punitorio no debe exceder el 30% de la tasa moratoria, sin capitalización sobre intereses vencidos. Es decir, aunque el mercado tenga libertad, no opera sin cerco regulatorio.

Desde una lectura económica, la actualización de abril no cambia el tablero, pero sí confirma algo importante: el crédito sigue siendo caro en Paraguay, sobre todo en moneda local. Y eso tiene un doble efecto. Por un lado, protege al consumidor de abusos extremos; por otro, deja en evidencia que el acceso al financiamiento formal sigue teniendo un costo alto para buena parte de la población. En un país donde el endeudamiento crece y el bolsillo se estira cada vez más para llegar a fin de mes, la tasa de usura no es solo un dato técnico: es también una radiografía del precio que hoy tiene endeudarse.