Aunque representan el principal motor del empleo y de la actividad económica en Paraguay, miles de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) aún operan al margen del sistema financiero formal. La falta de acceso al crédito, la escasa bancarización y la baja digitalización continúan siendo algunos de los principales obstáculos para su desarrollo.
Ante este escenario, el Gobierno impulsa una estrategia para acelerar la formalización del sector y facilitar el acceso a herramientas financieras, capacitación y nuevos mercados. La iniciativa busca que las mipymes puedan dejar de depender de mecanismos de financiamiento informales, muchas veces asociados a la usura, y acceder a condiciones que favorezcan su crecimiento y competitividad.
Uno de los principales desafíos identificados por las autoridades es la escasa inclusión financiera. Actualmente, más de 230.000 mipymes no cuentan con una cuenta bancaria empresarial, lo que limita sus posibilidades de obtener créditos, acceder a programas de apoyo estatal o participar plenamente del sistema económico formal.
Crédito como incentivo para formalizarse
La estrategia oficial contempla la implementación de la Cuenta Básica Mipymes, nuevos instrumentos de financiamiento y el fortalecimiento del Fondo Nacional de Mipymes (Fonamipymes), orientado a ampliar el acceso al capital de trabajo y a proyectos de inversión.
El objetivo es que la formalización deje de percibirse únicamente como una obligación tributaria y pase a representar una puerta de entrada a beneficios concretos, como créditos con mejores condiciones, asistencia técnica, capacitación y oportunidades comerciales tanto en el mercado local como en el exterior.
La nueva legislación para las mipymes también incorpora incentivos para facilitar la formalización. Entre ellos figuran exoneraciones de determinados costos administrativos durante los primeros años de actividad y una simplificación de los trámites para acceder al registro empresarial.
A ello se suma el desarrollo de plataformas digitales que buscan concentrar en un solo espacio los servicios del Estado para las pequeñas empresas, reduciendo la burocracia y agilizando los procesos de inscripción, financiamiento y acompañamiento técnico.
La meta del Ejecutivo es incorporar progresivamente a cientos de miles de emprendimientos a la economía formal, permitiéndoles acceder al sistema bancario, adoptar herramientas digitales y ampliar sus posibilidades de comercialización.
Las autoridades sostienen que fortalecer a las mipymes no solo impactará en el crecimiento de cada negocio, sino también en la generación de empleo, el aumento de la productividad y el fortalecimiento de la economía nacional. En ese contexto, consideran que la formalización debe convertirse en una herramienta de desarrollo y no en una carga para los emprendedores.