Acceso a créditos blandos se hace cada vez más difícil
El promedio de tasas de interés que cobran los bancos no para de subir en los últimos meses, especialmente para el sector consumo vía tarjetas de crédito. Es decir, golpea a los sectores de la clase media más propensos a caer de nuevo por debajo de la línea de la pobreza.
Esto es lo que confirma los registros de la Superintendencia de Bancos del Central, los cuales dan cuenta que la gran mayoría de los bancos están actuando aparentemente en la misma línea, cobrando el límite máximo de interés para tarjetas antes de considerarse como créditos usurarios y lo que deja poco margen de diferencia entre una entidad y otra.
Al cierre de 2025, el Banco Central fijó la tasa máxima efectiva en moneda local en 20,21 %. Con este parámetro, 13 de los 17 bancos del sistema establecieron sus tasas activas prácticamente al límite permitido, evidenciando una estrategia común de maximizar el rendimiento del producto sin sobrepasar la regulación, registrando un aumento de cercano a 3 puntos porcentuales en términos interanuales.
De acuerdo con la Ley N.° 5476/2015, que regula la transparencia y protege al usuario de tarjetas de crédito y débito, las tasas de interés no pueden superar tres veces el promedio de las tasas pasivas del sistema financiero.
En términos prácticos, esto significa que cuando las tasas pasivas se ubican, por ejemplo, en torno al 6 %, el interés máximo aplicable al crédito con tarjetas no debería exceder el 18 %. Cualquier valor por encima de ese umbral constituye una infracción denunciable.
Variadas opciones
Para los créditos de consumo en general hay grandes diferencias en cuanto a intereses, la brecha superan los diez puntos porcentuales entre la institución con la tasa más baja y la más alta, lo que evidencia que los costos del crédito pueden variar significativamente según el banco elegido.
Interfisa Banco registra la tasa más baja, con 11,87%, seguida por Ueno Bank con 13,14%, mientras que bancos como Banco Atlas y Banco Nacional de Fomento se ubicaron entre los más altos, con 23,74% y 24,66% respectivamente.
La tasa máxima reportada en el sistema llegó a 26,41%, lo que significa que algunos préstamos personales pueden costar más del doble que en los bancos más competitivos.
En promedio, la mayoría de las entidades cobran tasas entre 19% y 22%, ubicándose por encima de la tasa activa promedio ponderada del sistema, que en moneda nacional se situó en 15%.
Siempre de acuerdo a los registros oficiales, los cinco mayores bancos del país acumulan en conjunto más de USD 20.400 millones en cartera de préstamos y se consolidan como los principales motores de financiamiento de la economía.
Morosidad
A pesar del encarecimiento del crédito, los atrasos en pagos de cuotas disminuye. La cartera bancaria morosa representó 2,1% lo cual se ubicó por debajo de la mediana histórica. Esto significa una disminución interanual de 0,1 puntos porcentuales (p.p.) anuales de la tasa de morosidad.
Entre los segmentos crediticios con mayores niveles de incumplimiento se ubican justamente los préstamos de consumo con 4,2%, y vivienda y comercio minorista, ambos con 3,1%. Por otro lado, la administración pública presentó la tasa de morosidad más baja con 0,5%, seguida por el sector financiero e inmobiliario con 0,7%.
Al cierre de 2025 la cartera vencida aumentó 2,2% interanualmente, lo que se explica principalmente por los segmentos de consumo; agricultura y vivienda, mientras que la evolución de los segmentos de comercio mayorista, ganadería y servicios permitió compensar de forma parcial su expansión.
A pesar de que la cartera vencida tuvo aumentos interanuales durante cuatro meses consecutivos, tanto el crecimiento mayor de la cartera total como el aumento de los renegociados moderaron la morosidad, como mencionamos más arriba.