La experimentada bióloga molecular Graciela Russomando, con más de 35 años dedicados a la investigación científica, brindó un panorama de cómo está el Paraguay y la región sudamericana ante los desafíos como el COVID-19 y el Mal de Chagas. La ex directora del laboratorio del Senacsa fue una de las profesionales más críticas durante los duros meses de la pandemia del COVID-19 en el país, para con las autoridades, a quienes exigía menor corrupción y mejor gestión. Además, su contribución al país en el ámbito de la biología, con la erradicación del Mal de Chagas, también fue uno de los temas que recordó.
La respetada profesional acudió a los estudios del programa radial Bruno Masi Online para comentar sobre su expertiz sobre las ciencias biológicas, su trabajo en la medicina pública y sus logros y desafíos que tuvo a lo largo de su carrera.
En un primer punto, expresó que antes no existía el apoyo que se registra en la actualidad, por parte del Gobierno con los investigadores. Sin embargo, lamentó que a pesar de los incentivos que hay, no observa la iniciativa por parte de los investigadores. "Hay recursos y proyectos de investigación. Lo que falta es que se reúna a la gente que hizo ciencia mucho tiempo y se les convoque para hacer grupos de investigación para estimular a jóvenes. Ellos deben ver cómo es la vida de un científico", consideró.
Paraguay no estaba preparado para la pandemia
Por otra parte, con relación a la pandemia del COVID-19 que aún continúa a Paraguay a pesar de la disminución de las cifras y de un aparente control, mencionó que las autoridades ni el país en sí, no estaban preparados para todo lo que se venía desde mes de marzo del 2020.
"El contexto político con el cual se maneja los ministerios no permiten que sea un país técnico, sino que sigue prevaleciendo la parte política sobre lo técnico. No hay una valoración hacia el conocimiento de las personas. No hay una valoración para lo que se llama resolver un problema en forma estratégica", afirmó.
En ese sentido, señaló que si uno tiene una pandemia al frente, debe poner al mando a una persona que sepa de planificación estratégica. "Y hasta hoy en día encuentro errores a pesar del tiempo. Yo antes no era mediática, pero me tuve que volver para forzar a las autoridades a hacer las cosas como se debían. Ellos se reunían hasta hoy en día, con los que quieren escuchar los que ellos dicen. Es un sistema muy perverso", lamentó.
Erradicación del Mal de Chagas
En otra parte del programa radial, la doctora Russomando recordó su trabajo al frente de la Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), dependiente del Ministerio de Salud, que logró la erradicación de las vinchucas que transmiten el Mal de Chagas en nuestro país. "Yo dirigí el programa que llevó al país a la categoría de libre de transmisión vectorial. Estuve al frente del programa desde el 1997 hasta el 2007, cuando renuncié porque dejé todos los botones funcionando y solo había que seguir apretándolos", dijo.
Consultada sobre cómo logró en su momento tal hazaña biológica a favor del país, expresó "uno puede ser un buen gerente y te pueden dar la plata para el trabajo, pero si no hay voluntad política no corre nada. El buen gerente debe estar acompañado de una buena voluntad política y debe saber administrar los recursos de forma estratégica".
En ese sentido, recordó que su programa necesitó en su momento, según estudios, de unos USD 12 millones de presupuesto anual para erradicar al Mal de Chagas, para visitar casa por casa, en zonas urbanas y rurales, para los trabajos de fumigación. No obstante, en los años que estuvo al frente de la entidad solo recibían USD 50 mil anuales, para el pago de personal y adquisición de productos.
"Con ese dinero nosotros logramos erradicar las vinchucas de las viviendas. En San Lorenzo y en Luque habían muchos. Luego, cuando las casas se hicieron más de materiales y menos de madera y techos de casa, las vinchucas empezaron a existir solo en las zonas rurales", remarcó.
En el año 2000 llegaron a recorrer más de 45 mil viviendas en el departamento de Cordillera y 75 mil en Paraguarí. "Un equipo técnico compuesto de 60 funcionarios del Senepa realizaba fumigaciones durante 3 meses en estas zonas. Luego continuábamos por Caaguazú en el tercer año y así fuimos departamento por departamento, barriendo a la vinchuca", expuso.
La profesional aseguró haber visitado por lo menos 70 municipios del interior del país, con los recursos limitados que se tenían y haciendo malabares para que el trabajo de los fumigadores no se detengan.