Dimisión de Escoto: rara y auspiciosa coincidencia sobre el interés nacional por las vacunas
La renuncia conocida ayer de Luis Roberto Escoto, a la representación aquí de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), cuando en redes y medios locales, y también entre senadores y Diputados, extraoficialmente ya era considerado persona non grata, todavía no nos asegura que el mecanismo Covax dejará de continuar estafando (metafóricamente hablando, hasta ahora) a la República del Paraguay, entregando de inmediato las 4.279.800 dosis de vacunas AstraZeneca ya pagadas meses atrás por el Tesoro Nacional y con un anticipo de USD 6.850.000. El Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), por medio del canciller Euclides Acevedo, confirmó la dimisión del personaje en la tarde de ayer, martes. Escoto antes de marcharse no solo no debe ser condecorado, ni siquiera es merecedor del “gracias por los servicios prestados” pues nos sigue torturando y matando con su irresponsabilidad de residente VIP en Asunción.
En estos tiempos tan duros del Covid-19 al menos ya no tendremos que continuar soportando la adiposidad seudo tecnocrática e ineficiente de Escoto, quien en su sede de la OPS (una institución del ámbito de la OEA) también era un canal “institucional” con la tan controvertida Organización Mundial de la Salud (OMS), institución de la ONU desde hace cierto tiempo convertido en una agencia de la neoimperialista República Popular China, una potencia de aspiraciones planetarias, a partir del engendro histórico que resultó en ese inmenso país (geografía y población) de la simbiosis entre un reconvertido totalitarismo maoísta con un salvaje capitalismo monopólico de Estado, que en poco tiempo logró transformarlo en el mayor depredador mundial del medio ambiente. No debemos olvidar esto pues China-Pekín también nos está extorsionado en lo referido a las vacunas: sus autoridades quieren someternos a la propia esfera de influencia de ellos, obligándonos a romper relaciones con China-Taipei.
Rusia también cobró y no envía sus vacunas
Notablemente nuestro país también ya pagó, según medios locales, nada menos que USD 9.975.000 por un millón de dosis salidas de los laboratorios de Rusia, potencia mundial en decadencia que aún no ha honrado la deuda que tiene con nuestro pueblo. Es hora que la Cancillería Nacional cite también al embajador de la Federación Rusa aquí para recordarle al representante oficial del presidente Vladímir Putin que el Kremlin es deudor del Palacio de López.
Cuba, Nicaragua, Venezuela Argentina y Bolivia son algunos países de la región que ya tienen vacunas rusas y no sabemos si en conjunto han pagado tan solo un tercio de nuestra inversión en la estratégica cuestión de las vacunas. Esto tienen que investigar los medios de comunicación, debe interesar a las redes y deseamos que ambas cámaras legislativas pregunten al canciller Euclides Acevedo porqué también estamos siendo “estafados” nada menos que por Rusia en lo relativo a las dosis de la Sputnik V, de cuya órbita biológica al parecer cada vez nos alejamos más.El responsable principal e institucional de esta muy grave crisis humanitaria y de salud pública que se sintetiza en lo de la (todavía entre comillas) “estafa” internacional de las vacunas, perpetrada por el mecanismo Covax y Rusia, y que tanto dolor y muertes está causando en nuestra sociedad, es el presidente Mario Abdo Benítez. Su tan deficiente gestión ejecutiva en general agravada, además, por la corrupción sistémica, pública y privada /privada y pública, complicó todavía más la crisis de la pandemia, pues el interés nacional paraguayo en materia de vacunas (en competencia con los de otros 192 estados del planeta, a los que se suman dos actores peculiares: el Vaticano y los palestinos) durante 2020 y hasta la designación del ministro Acevedo en el MRE, en cuanto a negociaciones internacionales, estuvo en las manos inexpertas del titular del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, Julio Mazzoleni (MSPBS) y de su equipo.
En esa etapa, el Poder Ejecutivo de la Nación, Palacio de López y Cancillería, desertaron del rol estratégico de la alta conducción de la política exterior de la República de cara al tan crítico panorama que presentaban (y presentan) las relaciones internacionales en el planeta sometido al embate de la pandemia. Sobre todo en lo referido a la cuestión de las vacunas los Estados del mundo se lanzaron a una verdadera guerra sucia, contaminada por intereses geopolíticos y económicos, lo que subordinó el derecho humano a la salud de cada uno de nosotros, los habitantes del planeta, al poder del propio Estado en cuestión y a su capacidad económica para adquirir las dosis del elíxir de la protección de la vida que son los productos biológicos llamados vacunas.
En esta tan trágica coyuntura mundial el sistema internacional de la ONU ha carecido por completo de capacidad para al menos morigerar las aristas más crueles e inhumanas de la lucha por el poder, que en este respecto consiste en obtener las vacunas para la propia sociedad. Mutatis mutandis es también lo que pasa el sistema hemisférico de la OEA, y más regionalmente en el área cuatripartita de un Mercosur que acaba de celebrar su tercer decenio de vida, esta casi limitada apenas a lo más externo de su institucionalidad.
Interrogado ayer por uno de los matutinos locales (acerca del misterio aquí de las vacunas, envuelto en el enigma de su fabricación y distribución y ambas encerradas en la incógnita de lo que sucederá con ellas, mal parafraseando las palabras de inicios de la segunda mitad del siglo XX, pronunciadas por Churchill en respuesta a una pregunta sobre Stalin y el comunismo) el senador Jorge Querey (Frente Guasú) respondió criteriosamente. Dijo: “Una de las esferas de gestión más fuertes del fracaso de adquisición de vacunas por parte del gobierno nacional ha sido el mecanismo Covax y la vinculación con la OPS y OMS. Indudablemente, el mecanismo fracasó, y tanto los representantes internacionales, en este caso el señor Escoto, como las autoridades locales responsables, son culpables de todo el retraso que hemos sufrido, y el (consiguiente) manejo secundario que se ha dado a la República del Paraguay en la (cuestión) de la recepción de las vacunas”.
Unidad sin simbiosis y respetabilidad
Antes de eso, el 30 de marzo, la Cámara de Diputados le retiró la confianza a la OPS/OMS local a raíz de la absoluta incompetencia de su delegación local, como resultado de una iniciativa del colorado Añetete Juan Carlos Galaverna (h). También en el Senado de la República en varias ocasiones se debatió la cuestión con tono y conclusiones críticas. Y en el mismo MSPBS, ya en febrero pasado se reconocía haber perdido la confianza en las tratativas en el ámbito del Covax.La prensa en su conjunto ha estado permanentemente ocupándose de esta tan grave cuestión de nuestra crítica coyuntura interméstica, es decir internacional y doméstica. Las redes estallan permanentemente en debates sobre las inconductas tan reprochables de la dupla OPS/OMS. Lo más importante es que, como corresponde, el canciller Acevedo y el MRE íntegro recuperaron la conducción de las negociaciones internacionales del Paraguay en lo referido al mecanismo Covax. Se podría decir que, en este caso, la tragedia nos une como nación, frente a los actores internacionales, y se fortalece la República del Paraguay gracias a los clamores de la ciudadanía, a las voces de los servidores públicos electos (parlamentarios), que se suman de manera coherente a las de quienes son de carrera (Cancillería, Salud Pública) con las de aquellos nombrados por el Ejecutivo (el ministro Acevedo y su colega en el gabinete Julio Borba, por ejemplo).
Lo que se requiere resaltar aquí, por último, es que en materia del interés nacional paraguayo de cara a los desafíos internacionales, un factor decisivo para ayudarnos a ser escuchados, y que eso repercuta en beneficio de nuestra capacidad negociadora y sus objetivos, es la unidad de la diversidad existente en la república. Es algo siempre digno de atención internacional. Y si además de eso, respetamos el interés nacional, y aprendemos a ser respetables nosotros mismos, seremos más respetados gradualmente, también en esta guerra caliente sin instrumentos bélicos que es la de las vacunas.