Cecilia Pérez, la protagonista de la semana: "Hice lo que tenía que hacer"
Antes del amotinamiento en el Penal de Tacumbú había fuertes rumores de que intentaban apartarla del cargo a la ministra de Justicia, Cecilia Pérez, con ofrecimientos de puestos como moneda de cambio para descabalgar candidaturas con miras a las internas partidarias.
El hecho fue confirmado por la propia secretaria de Estado, quien dio a entender que son varias las personas que tienen interés en tomar ese lugar pero no con buenas intenciones. Dijo que "cuando el río suena, piedras trae". Sin embargo, la historia cambio su rumbo, cuando la ministra demostró su autoridad ante los reclusos al ingresar y dialogar con ellos para desactivar el motín el pasado martes.
El respeto que se ganó por parte de los internos no es algo que construyó en un día, así relataba Cecilia Pérez en entrevista exclusiva para El Nacional, quien además resaltó que desde un principio habían establecido una mesa de diálogo con estas personas privadas de su libertad cuando comenzó la pandemia.
"De alguna forma queríamos que ellos se sientan parte de las decisiones que se iban a tomar, porque implicaba restringirles aún más sus derechos. Había que suspender visitas o al menos limitarlas y eso generaría la construcción de un esquema más delicado. La explicación del nuevo sistema se dio a través de charlas de concienciación del Covid, en conjunto con funcionarios e internos".
Posteriormente señalaron la necesidad de tomar ciertas medidas una vez iniciado el proceso de restricción. Cuando los reclusos comenzaron a reclamar la reactivación de las visitas, le indicó los motivos y que no era una decisión solamente suya, sino que todo formaba parte de un protocolo del Ministerio de Salud, de manera a evitar la propagación del virus.
La ministra reconoció que si bien fueron momentos muy difíciles, aún así siempre escucharon los reclamos de los internos. En vista que se restringieron muchas cosas por la pandemia, los mismos comenzaron a desesperarse. La incertidumbre y la ansiedad se apoderó de ellos, teniendo en cuenta que el covid también generó que el Poder Judicial no funcioné como debería y por ende sus procesos se quedaron estancados. “Ahí empezó esa desesperación, decían nadie mueve nuestros documentos, no podemos salir en libertad, acá va entrar el virus y nos vamos a morir todos”.
En esa misma linea, indicó que el esquema de dialogo ayudo a que los reclusos no tengan reacciones negativas cuando se tomaban las decisiones de restricciones y que tampoco cuando el virus ingreso al penal no hubo motines, incendios ni fugas en un ataque de angustia. “Todo eso colaboró para que nosotros podamos llevar la crisis en paz. Había una tensa calma, por supuesto a nadie le gusta estar sin visitas muchísimo tiempo", subrayó.
"Ya después que se flexibilizaron las medidas, ellos volvieron a pedir para hablar conmigo solamente, de alguna manera le mal acostumbramos. Me pasaba lo mismo en el interior, que decían que yo solo les atiendo a los de Tacumbú y que a ellos no. Entonces comenzamos a hacer reuniones virtuales con las otras penitenciarias para tomar decisiones. Sostuvo que ese esquema de trabajo también arrojó un resultado positivo, incluso cuando ingreso el covid al penal no hubo reacciones violentas en ninguna de las cárceles". Mencionó que en cuanto a contagios entre los reclusos también fue bien administrado teniendo en cuenta que la proyección epidemiológica era que fallecieran entre 150 a 200 personas, pero que hasta ahora hubo solo 13 muertes; 7 funcionarios y 6 internos.
Agregó que en ese contexto fue que los reclusos comenzaron el martes a reclamar y hablar con ella. "Confieso que durante el motín hablaba con el director general que estaba en el penal, funcionarios y los internos involucrados en el amotinamiento. Ellos me pidieron que la policía no entre y que si los uniformados no entraban ellos se iban a replegar. Primero conversamos desde mi oficina a través de videollamada, donde pedían mi presencia, como la señal no era buena, les dije que iba a ir si le liberaban a la mitad de los rehenes, como un buen gesto y de que yo también tenia garantías de que no me iban a hacer nada. Finalmente nos reunimos y tras terminar de hablar, les soltaron a los demás agentes penitenciarios que estaban retenidos", relató Pérez.
Al ser consultada como fue que tomo la decisión de entrar penal, la ministra dijo “hice lo que tenía que hacer. Yo solo pensaba en desactivar esa situación, que no llegue la noche y vernos forzados a que la policía ingrese, porque de ser así, quizás el resultado hubiera sido peor. No medí el impacto que podía tener, yo solo quería desactivar y fui a hablar con ellos, quienes también me pidieron tener garantías de que no habría represalias contra los mismos después".
En ese sentido, mencionó que también pidieron igualdad de trato como en los otros penales, porque dicen que los miembros del PCC tienen privilegios y que no son castigados como los son ellos. Otro pedido que le hicieron los reclusos es que Rolando Efren Benítez vuelva a Tacumbú, a lo que ella se negó argumentando que eso no era negociable, inclusos que no estaba sobre la mesa de discusión, porque el tenia un plan de fuga. "Cuando les mencioné que Benítez quería fugarse, se mostraron sorprendidos, dijeron desconocer sobre las intenciones del mismo. De los 4 reos con los cuales hablé era uno el que más insistía en el traslado del Efren, pero eso no era posible".
Así también, manifestó que se comprometieron a trabajar en que no haya desigualdad porque eso propicia las reacciones negativas. Además la ministra mencionó que está al tanto de la corrupción dentro del penal y de que los guardias le cobran a los internos, pero que les advirtió a los internos que no tienen que entrar en ese juego porque es algo que no va a perdonar.
Reforma penitenciaria
La secretaría de Estado dijo que Paraguay necesita trabajar en una reforma penitenciaria y que el primer punto es entender que la reforma debe ser una política de Estado y no de Gobierno. Sostuvo que es importante transformar el pensamiento de que el problema penitenciario es solo del ministerio de Justicia o del Poder Ejecutivo. En ese sentido, señaló que el Poder Judicial tiene un rol preponderante, porque ellos son los que determinan la permanencia o no de las personas privadas de su libertad en las cárceles. El Poder Legislativo tiene injerencia en cuanto a las leyes oportunas pertinentes y con resultados eficaces, siempre dentro del Estado de derecho y acorde a los tratados internacionales de los cuales Paraguay es parte. Mencionó además que existe una mesa de crisis penitenciarias con el Poder Judicial, donde vienen trabajando en coordinación para ir depurando las causas. En ese contexto, indicó que tienen un proyecto que están ejecutando, y uno de los puntos es la infraestructura penitenciaria, porque trabajar en estas condiciones edilicias en la que están las cárceles del país, es imposible.
Enfatizó en que el 70% de los internos que están privados de libertad no tienen condena y es por eso que el trabajo y tratamiento penitenciario es solo con los sentenciados. "Partiendo de esa base en la cual nosotros podemos relevar los datos con el Poder Judicial para que revise esas causas, pero nosotros no somos parte en las decisiones de si la persona sale o no del sistema",
En cuanto al abuso de la prisión preventiva, indicó que hablar de eso implica analizar las circunstancias en la cual se otorga esa medida. "No solo es el punto que se tendría que debatir, sino la duración de la prisión preventiva. Nosotros tenemos personas que están presas de 4 a 5 años sin condena. Se necesita verificar si es necesario privarlos de su libertar, cuanto tiempo puedo tenerlo así sin condena, que se ajuste a las leyes", aseveró Pérez.
Cierre de Tacumbú
En otro momento, expresó que un futuro cercano el objetivo es cerrar la Penitenciaria de Tacumbú. Hoy hay 2.400 internos, la idea es poder remitir todos los condenados en las nuevas cárceles de Emboscada y Minga Guasú. Qué queden solamente los procesados pero no permitir más ingresos hasta que se pueda terminar de comprimir a los que ya están dentro. Cuanto se tenga un cuarto penal el proyecto es llevarlos ahí y cerrar definitivamente Tacumbú.
Explicó que la zona de Tacumbú es área de influencia del proyecto que se tiene de la Costanera Sur, zona del bañado. "Tacumbú no podrá quedarse más allí. Ese espacio sería cedido al Ministerio de Urbanismo, así como los penales Esperanza y la Granja. El MUVH entregaría a cambio otros inmuebles totalmente construidos en las afueras de la capital. Nosotros les cedemos las penitenciarías y ellos nos replican con otro proyecto", explicó.
Según la última tasación realizada en el 2017, la cárcel del Buen Pastor tiene un valor de 18 millones de dólares. El objetivo es venderlo y construir en otra parte, teniendo en cuenta que ningún otro ministerio tiene injerencia en el. La propiedad debe de volver a ser tasada, y la persona que lo compra tendrá que esperar que el Ministerio de Justicia construya otro penal para mudarse.
Con respecto a la construcción de las nuevas penitenciarias en Emboscada y Minga Guasú, indicó que esta prevista que culmine la a finales del mes de julio o principio de agosto. Posteriormente, la infraestructura tiene que ser equipada y dotada de tecnología. "No es algo inmediato, no es que se va a construir todo y ya no vamos a mudar”.
Detallo que ahora iniciaron con el proceso de capacitación del personal que va a entrar a trabajar en esas nuevas carceles, siendo esa la clave principal, es decir los pilares de lo que es la reforma, por una lado está la estructura edilicia y un innovador paradigma de gestión penitenciaria con la formación de nuevos agentes. "Anteriormente no se exigía ni siquiera que termine el colegio, pero a ahora nosotros exigimos que al menos terminen sus bachilleres para hacer el curso de agente penitenciario, además de capacitaciones para estar actualizados". Para el efecto, añadió que tienen pendiente el reconocimiento de un Instituto Técnico Superior en Formación Penitenciaria, que una vez instalada como carrera el titulo sería Técnico en Gestión Penitenciaria.